Actualizado 27/04/2014 19:21

El mito de los juegos de E.T. enterrados en el desierto es real

Randy Horn shows his personal copy of
Foto: MARK WILSON / REUTERS

MÉXICO DF, 27 Abr. (Notimérica/EP) -

   La compañía estadounidense Microsoft, en colaboración con Fuel Entertainment y LightBox, ha desenterrado este sábado del desierto de Alomogordo, en Nuevo México, las copias del juego de E.T., creadas por Atari y que permanecían bajo la arena desde hace más de tres décadas.

   Microsoft ha conseguido encontrar las copias del juego, que llevaban enterradas desde 1983, año en el que Atari creó un juego inspirado en la película de Steven Spielberg, 'ET The Extra-Terrestrial', que no consiguió los niveles de calidad ni ventas esperados. Por eso, Atari decidió enterrar los juegos, según ha publicado el diario argentino 'La Gaceta'.

   Uno de los directivos de Xbox Larry Hryb a dado la noticia a través de su Twitter, @majornelson, y ha publicado "¡Los encontramos!", añadiendo numerosas fotografías del momento de la excavación tras encontrarse las piezas. La mayoría de copias se han conservado en perfecto estado y se está preparando un documental que contará toda la historia de su descubrimiento.

LA LEYENDA

   La compañía Atari enterró miles de copias de juegos el 28 de septiembre de 1983, en el desierto de Alamogordo, Nuevo México, entre las que abundaban las del juego de E.T., lo que no fue muy bien recibido por la comunidad de fans de la película y el mundo 'gamer'.

   Una nota del diario estadounidense 'The New York Times' de ese momento lo avalaba: "La compañía se ha deshecho de 14 camiones cargados de cartuchos desechados y otros equipos informáticos en el vertedero de la ciudad en Alamogordo".

   De esta forma, sólo dos millones de los cinco producidos de E.T. fueron comercializados, lo que supuso para Atari grandes pérdidas tras haber invertido 22 millones de dólares en lanzar el título y, en la opinión de algunos, provocó también la crisis de la empresa, según ha publicado el diario mexicano 'Excelsior'.

   México no ha permitido durante décadas excavar el desierto considerando que encontrar las copias era algo banal y, sin embargo, se podría generar gran cantidad de residuos y contaminarse los terrenos adyacentes. Finalmente, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México ha permitido la excavación, revelándose así la realidad del mito.