Actualizado 29/01/2016 17:07

¿Cómo influye el voto latino en EEUU?

Población latinoamericana en Estados Unidos
EVAN SEMON / REUTERS

   MADRID, 29 Ene. (Notimérica) -

   La comparativa entre las bajas tasas de participación señala que el electorado latino no ejerce su potencial poder político. A pesar de que la cantidad de latinos que votan ha aumentado en un 6,2 por ciento en las últimas dos décadas, las tasas de los latinos inscritos en el registro electoral son significativamente más bajas que las de otros grupos étnicos de Estados Unidos.

   El electorado latino está formado por los ciudadanos estadounidenses mayores de 18 años. En 1992 el porcentaje de votantes latinos correspondía al 3,7 por ciento de la población electoral de Estados Unidos, donde había unos 8,8 millones de votantes, y en la actualidad la proyección de dicho porcentaje podría llegar a los 28 millones de posibles votantes, según un nuevo informe del Centro de Estudios Latinoamericanos, Caribeños y Latinos (CLACLS por sus siglas en inglés) del Centro de postgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).

   Sin embargo, en las elecciones presidenciales de 1992 a 2012, menos de la mitad de los posibles votantes latinos fue a las urnas, en comparación con cerca de dos tercios de los blancos y los negros no hispanos que sí votaron, tal y como publica CNN teniendo en cuenta fuentes estadísticas anuales de la oficina del Censo de Estados Unidos.

   En declaraciones recogidas por el citado medio, el profesor especializado en el departamento político y relaciones internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU, por sus siglas en inglés), Eduardo Gamarra, ha comentado que, en elecciones anteriores, el patrón de los votantes hispanos y el potencial de los mismos "es una promesa no cumplida", ya que "la tasa de no votación es altísima".

   "En 2012 tuvimos una tasa de votación relativamente importante del 48 por ciento de aquellos que se inscribieron para votar, en las elecciones de medio tiempo de 2014 más de 18 millones de hispanos elegibles para votar no lo hicieron y eso debería llevar a una reflexión importante", comenta el profesor.

   De acuerdo con Gamarra, si los patrones continúan, el voto latino no será determinante en las próximas elecciones de 2016. "Lo más importante es que en ese porcentaje somos el grupo con el nivel de crecimiento más rápido, pero, si el comportamiento es el mismo que en 2014, votaremos menos de un 40 por ciento", indica el profesor.

   "El patrón histórico es que los votantes jóvenes no votan", pero la influencia de los latinos podría ser decisiva este año precisamente por eso, ya que, si se abstienen de votar, el profesor explica que el lado negativo sería que candidatos como Trump alcanzaran la presidencia, en lugar de otros "con posiciones históricamente más favorables a la población hispana", en términos de migración, por ejemplo.

   Teniendo esto en cuenta, los porcentajes sitúan a un 62 por ciento aproximado del electorado latino dividido en dos categorías diferenciadas según la edad. El primer grupo comprende al grupo de los 18 a los 24 años y al segundo grupo pertenecen aquellos de entre 25 y 44 años. En ambos grupos la tasa de inscripción es menor que la de los latinos de mayor edad.

   Dentro de las citadas categorías de edad es mayor el número de mujeres latinas pero, una vez inscritos, la tasa de participación latina sí es elevada. Un ejemplo de ello son las elecciones presidenciales de 2012, cuando más del 80 por ciento del electorado latino inscrito acudió a las urnas a ejercer su derecho de voto.

   Cabe destacar que el problema central no es tanto el hecho de ir a votar en sí, sino que la población latina no se inscribe para votar más allá del 58 por ciento, una tasa que no reportó cambios entre 1992 y 2012, y que hay que llegar al electorado potencial más joven.

   De forma comparativa, aproximadamente el 73 por ciento del electorado potencial blanco y negro no hispano se inscribió en las elecciones presidenciales de 2012.

   LA PARTICIPACIÓN REAL

   Por su parte, la analista política, Lidia Camarillo, que otro problema de las votaciones tiene que ver con los registros, ya que, de los 22 millones de ciudadanos que pueden votar, no todos están necesariamente registrados para hacerlo. "Parte del problema es asegurar que estas personas se registren correctamente para votar", indica Camarillo.

   Uno de los incisos a destacar, según la experta, es que la edad media del votante latino es de 22 años y, a pesar de las numerosas campañas presidenciales, se requiere "más comunicación en vivo para que éstos salgan a votar".

   "Hay que decir la verdad, hay 11,9 millones de personas elegibles para votar, no es cierto que la comunidad latina no vota, sino que cada año crecemos y nadie invierte en nosotros salvo nuestras propias comunidades para hacerlo", explica Camarillo.

   PERSONIFICACIÓN DEL CAMBIO

   Se espera que el voto latino quiebre cifras en comparación con los sondeos de 2008 y 2012, y uno de los factores más decisivos ha sido la presencia del candidato republicano Donald Trump, que se ha ganado a pulso la hostilidad de numerosos colectivos, especialmente la de los migrantes y grupos étnicos, quienes han incrementado sus votos con intención de que el magnate no llegue a la presidencia.

   En ese sentido, la analista política ha dado a conocer algunas opiniones que revelan a qué candidatos podría impulsar o desfavorecer un incremento de la presencia latina en las urnas, cambiando la determinación en estados como Nevada, Florida, Tejas y otras tantas regiones del país.

   El candidato demócrata Bernie Sanders podría verse beneficiado, pero "la mayoría del voto latino prefiere a la señora Clinton", comenta la experta. "Si gana Cruz no creo que la gente latina se vaya a poner muy contenta porque sus políticas son similares a las de Trump, pero si gana (Marco) Rubio, que sí ha movido puntos importantes para el voto latino, sí".

   La analista señala que el voto latino quizá no le de la victoria a al candidato Rubio, "pero sí un impulso importante".