7 de julio de 2020

La conquista normanda de 1066 apenas cambió los hábitos alimenticios de la población

MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -

Arqueólogos de la Universidad de Cardiff y la Universidad de Sheffield han combinado los últimos métodos científicos para ofrecer nuevas ideas sobre la vida durante la conquista normanda de Inglaterra en 1066. Hasta ahora, la historia de la conquista se ha contado principalmente a partir de la evidencia de las clases de élite de la época, con lo que se sabe poco sobre cómo afectó a la vida de la población general.

El equipo de investigación, que también incluye académicos de la Universidad de Bristol, utilizó una variedad de técnicas bioarqueológicas para comparar huesos humanos y animales recuperados de sitios en Oxford, junto con cerámicas utilizadas para cocinar.

Sus resultados, publicados en la revista 'PLOS ONE', sugieren solo fluctuaciones a corto plazo en los suministros de alimentos después de la conquista que no afectaron negativamente a la salud general de la población.

Así, encontraron evidencia de que la invasión normanda condujo a prácticas agrícolas masivas más controladas y estandarizadas, así como de que el cerdo se convirtió en una opción más popular y los productos lácteos se utilizaron menos. Pero en general, las dietas dominadas por vegetales, cereales, carne de res y cordero permanecieron en gran medida sin cambios.

"Examinar la evidencia arqueológica de la dieta y la salud de la gente común que vivió durante este tiempo nos da una imagen detallada de sus experiencias cotidianas y estilos de vida", asegura la Doctora Elizabeth Craig-Atkins, del Departamento de Arqueología de la Universidad de Sheffield.

A pesar de los enormes cambios políticos y económicos que estaban ocurriendo durante aquella época, el análisis sugiere que la conquista pudo haber tenido un impacto limitado en la dieta y la salud de la mayoría de las personas.

"Ciertamente hay evidencia de que las personas experimentaron periodos en los que la comida era escasa --explica--. Pero después de esto, una intensificación en la agricultura significó que las personas generalmente tenían un suministro de alimentos más estable y una dieta consistente. Además de que la carne de cerdo se convirtió en una opción de comida más popular, los hábitos alimenticios y los métodos de cocción permanecieron sin cambios en gran medida".

NIVELES SIMILARES DE CONSUMO

Los investigadores utilizaron una técnica llamada análisis de isótopos estables en los huesos para comparar 36 humanos encontrados en varios lugares alrededor de Oxford, incluido el Castillo de Oxford, de los siglos X al XIII.

Las señales de los alimentos que consumimos se archivan como trazadores químicos en nuestros huesos, lo que permite a los científicos investigar la calidad y variedad de la dieta de una persona mucho después de su muerte.

El equipo descubrió que no había una gran diferencia entre la salud de los individuos, que estaban vivos en diferentes puntos antes y después de la conquista. Los niveles de consumo de proteínas y carbohidratos fueron similares en el grupo y la evidencia de afecciones óseas relacionadas con una dieta deficiente, como el raquitismo y el escorbuto, fue rara.

Sin embargo, el análisis de alta resolución de los dientes mostró evidencia de cambios a corto plazo en la salud y la dieta en la vida temprana durante esta fase de transición.

El análisis de isótopos también se usó en 60 animales encontrados en los mismos sitios, para determinar cómo fueron criados. Los estudios de huesos de cerdo encontraron que sus dietas se volvieron más consistentes y ricas en proteínas animales después de la conquista, lo que sugiere que la cría de cerdos se intensificó bajo el dominio normando. Probablemente vivían en la ciudad y recibían restos de comida en lugar de forraje vegetal natural.

También se examinaron fragmentos de cerámica utilizando análisis de residuos orgánicos. Cuando la comida se cocina en ollas de cerámica, las grasas se absorben en el recipiente, lo que permite a los investigadores extraerlas. El análisis mostró que las ollas se usaban para cocinar verduras como repollo y carne como cordero o cabra durante la conquista. Los investigadores dicen que el uso de grasas lácteas se redujo después de la conquista y que el cerdo o el pollo se hicieron más populares.

"Hasta donde sabemos, esta es la primera vez en todo el mundo que la osteología humana, el análisis de residuos orgánicos y el análisis de isótopos de dentina y hueso incrementales se han combinado en un estudio individual --destaca el Doctor Richard Madgwick, de la Escuela de Historia, Arqueología y Religión de la Universidad de Cardiff--. Solo con este conjunto innovador y diverso de métodos hemos podido contar la historia de cómo la conquista afectó la dieta y la salud en la no élite, un grupo un tanto marginado hasta ahora".