5 de diciembre de 2015

Actrices de Tragaluz: "En Ecuador estamos educando al público para que quiera ir al teatro"

Actrices de Tragaluz: "En Ecuador estamos educando al público para que quiera ir al teatro"
COMPAÑÍA TEATRAL TRAGALUZ

   MADRID, 5 Dic. (Notimérica) -

   La compañía de teatro ecuatoriana 'Tragaluz' presenta este domingo 6 de diciembre la obra 'La edad de la ciruela' en el Teatro del Arte de Madrid.

   Las actrices Rossana Iturralde, nacida en Guayaquil, y Nataly Nadyezhda Loza, procedente de Quito, son las interpretes de esta función, que es una obra escrita específicamente para la compañía por el argentino Arístide Vargas.

   Esta pieza trata sobre la historia de una familia de tres generaciones de mujeres que habitan en una vieja casa, vista desde la perspectiva de dos niñas y los recuerdos que ellas tienen de su familia.

   En una entrevista con Notimérica, las dos actrices hablan sobre la obra, dedicada a la familia y que tiene cómo metáfora el paso del tiempo, así como la situación del teatro y de las artes escénicas en Ecuador.

Notimérica: ¿Cuántos días vais a estar en Madrid presentando la obra?

   Rossana: En realidad, es sólo una función. En principio este proyecto era para hacer 3 o 4 funciones en España, pero con todos los líos económicos que tiene el país se redujo el presupuesto y vamos a hacer una función en Madrid, en el Teatro del Arte el 6 de diciembre y otra en Milán, en el Teatro San Giuseppe el 12 de diciembre.

N: Sólo sois dos interpretes en la obra, ¿cuántos personajes interpretáis y cómo hacéis para distinguirlos y que el público no se pierda durante la función?

   Rossana: La función la realizamos nosotras dos solas, Nataly actúa y yo la dirijo y también actúo. Interpretamos 9 personajes, y se diferencia porque la manera de expresarse de los personajes cambia, hacemos de niñas, de abuelas, de tías, sin salir nunca de la escena.

   La puesta en escena está concebida con un vestuario base y para cambiar de personaje utilizamos complementos que los diferencien.

   N: La obra 'La edad de la ciruela' desencadena la historia de dos niñas que recuerdan la historia de su familia, ¿qué refleja esta historia?

   Rossana: Esta propuesta, enmarcada en el realismo mágico, refleja el paso del tiempo. La historia es una sucesión de recuerdo que tienen las niñas, ya adultas, de su familia entendiéndolo como un juego sobre el tiempo. Tiene que ver con la nostalgia, sueños y frustraciones que alguna de las mujeres de esta familia tienen. La ciruela es la metáfora del paso del tiempo, porque poco a poco se va madurando hasta que queda arrugada y desaparece.

   Hay un personaje en la obra que empuja a las demás, que parecen detenidas en el tiempo, a que hagan algo importante en su vida y cumplan sus sueños. Eso es la visión que tienen las niñas adultas y lo que quiere reflejar la obra.

   N: ¿Con esta obra queréis reflejar de algún modo la sociedad ecuatoriana?

   Rossana: Esta obra la hicimos inicialmente una española, una venezolana, una ecuatoriana y un argentino. No es necesariamente la historia de la sociedad ecuatoriana, sino la sociedad universal. La gente conecta con la obra porque el tema es la familia.

   N: ¿Qué os ha impulsado a escoger esta temática para una pieza teatral?

   Rossana: La obra está escrita originalmente por Arístides Vargas para nuestra corporación teatral 'Tragaluz'. Yo estuve viviendo un año aquí en España, al regresar a Ecuador habían pasado muchas cosas y entonces llegué a la conclusión de que quería un texto teatral que me acercase a eso, quería hablar de mí, desde mi interior. Entonces me propusieron que le pidiera a Arístides que me escribiera una obra, él interpretó que la obra tenía que hablar de la familia y el paso del tiempo, y así lo hizo.

N: ¿Cómo está el teatro en Ecuador en términos de público, propuestas teatrales, dirección y escritura de obras teatrales en comparación con otros países europeos como España?

   Rossana: Hay una diferencia enorme. El teatro en España, por ejemplo, tiene una tradición que en Ecuador no tenemos. Aquí tienen a Calderón de la Barca, a Lope de Vega y muchos autores más que han creado una tradición en la sociedad española. Aquí ir al teatro es algo habitual, es parte de la vida de las personas y la gente va mucho al teatro. En Ecuador eso no existe todavía, hay sólo un pequeño grupo de personas que van al teatro.

   Aquí, aunque con la crisis baje el público en los teatros, permanece esa tradición. Nosotros en Ecuador estamos fortaleciendo, cultivando y educando al público para que quiera ir al teatro.

   N: ¿Y cómo conseguís atraer al público y que se anime a ir al teatro?

   Nataly: En Ecuador se está tomando la iniciativa de llevar el teatro a las casas u otros espacios no convencionales para representar obras. Esto nace como la necesidad de hacer teatro, ya que el público no acude a los teatros que vaya a las casas. Pero es un público mucho más reducido, 15 o 20 personas.

   La pena es que los teatros, a pesar de ser salas pequeñas, de 60 personas, no se llenan. Salvo ciertos grupos que hacen teatro muy comercial y que ya tienen un público que siempre copa las salas, pero el teatro experimental no.

   N: Con la relevancia que está empezando a tener Quito como destino turístico, ¿no se ha impulsado la idea de establecer pequeñas salas de teatro allí?

   Nataly: Eso sí, ahora están trabajando ciertas salas con el Ministerio de Turismo. El patio de comedias y las pequeñas salas están tratando de establecer estas alianzas para también hacer turismo cultural. Sin embargo, es algo que viene desde el sector del turismo, el Estado aún no ha tomado conciencia de lo importante de desarrollar estos espacios.Además, en Ecuador falta apoyo al arte.

Rossana: Existen grupos de gran proyección y ¿dónde crees que están?: trabajando fuera, porqué el Estado no los subvenciona, y de esta forma no hay manera de sostenerse.

   N: Y ante esta falta de tradición en Ecuador, ¿qué os motiva a seguir adelante con proyectos teatrales?

   Rossana: La escasez provoca el desarrollo del ingenio y la creatividad en la gente que hace arte. A pesar de que no se encuentren proyectos o no se gane mucho dinero, la gente no para de trabajar y de llevar a cabo sus iniciativas.

   Como el público ecuatoriano no está preparado para ver teatro, nuestra motivación es formarles y hacer que la gente tenga como opción ir al teatro, igual que va al cine o ve fútbol.