31 de octubre de 2016

Agustín Silva, actor chileno: "'Aquí no ha pasado nada' provoca y da mucho de que hablar"

MADRID (ESPAÑA), 31 Oct. (Notimérica) -

'Aquí no ha pasado nada' es la nueva película del director chileno Alejandro Fernández Almendras, que fue presentada en la última edición del Festival de Cine de San Sebastián (España), donde compitió en la sección 'Horizontes Latinos'.

En este apartado, el festival presentó diferentes películas inéditas en España producidas total o parcialmente en América Latina que hayan sido dirigidas por cineastas de origen latino y que abordaban aspectos de las comunidades de dicha región. Principalmente, el objetivo de la sección fue la potenciación del cine latino que, generalmente, no tiene las mismas oportunidades que las películas procedentes de Europa o de Estados Unidos.

'Aquí no ha pasado nada' es el cuarto largometraje de ficción de Fernández Almendras quien, en esta ocasión, acerca al espectador un caso real acontecido en Chile el pasado 2014, cuando la justicia chilena resolvió absolver a Martín Larraín, hijo del exsenador Carlos Larraín, por el atropello que acabó con la vida de un hombre.

Notimérica tuvo la oportunidad de conversar con el actor protagonista de la cinta, Agustín Silva, tras su presentación abierta al público unas horas antes.

Pregunta: ¿Cómo se sintió al interpretar a un personaje como Vicente?

Respuesta: El personaje es muy cercano a lo que yo conozco. Sé lo que es tener que esperar a que llegue el fin de semana para descargarte el viernes y el sábado con alcohol. Conozco bien a varias personas que llevan ese estilo de vida y por eso Alejandro Fernández confió en mí, porque calzaba bien esa atmósfera y ese tipo de dinámica.

P: ¿Cómo fue el trabajo con él?

R: Aprendimos mucho el uno del otro, además quisimos retratar una parte de la sociedad chilena que nunca había sido retratada antes en ninguna película porque trata de retratar la clase social que veranea en el balneario que aparece en la historia. Era bien novedosa. Con la seriedad del director y el ejemplo de sus anteriores películas, sabía que no iba a realizar ningún tipo de caricatura de lo que quería representar.

P: ¿Cuál cree que es la intención del uso de las redes sociales en 'Aquí no ha pasado nada'?

R: Al principio, podría haber sido una chica que conocí la noche anterior, o también podría ser una exnovia o una nueva chica que he conocido en Tinder. En realidad, creo que el director lo deja abierto a la interpretación porque el WhatsApp y las redes en general son superfluas, vacías y efímeras. No admiten matices ni ningún tipo de expresividad y, al final, da igual a quien se escriba porque no es algo real.

P: Vicente o 'Vicho', como lo llaman los demás personajes, mantiene a lo largo de la película una actitud de pasividad y vulnerabilidad a pesar de lo que ocurre a su alrededor. ¿A qué se debe?

R: Es una forma de reflejar que es un antihéroe y un personaje de doble filo. Desde mi punto de vista, Alejandro trató de presentarlo así para no subestimar al público y no conceder una enseñanza moral sobre la película. Trató de plasmar un realismo, hacer una visión imparcial para ver cómo funcionaba a nivel de audiencia.

P: ¿Es un personaje conformista?

R: Sí, siempre escoge la salida más rápida y se ve todo el tiempo respaldado por consejos externos a él. No tiene ningún tipo de iniciativa para redimirse o para confrontar la situación. Es difícil empatizar con él. Recientemente dijo que, uno cuando se envuelve emocionalmente con un personaje es difícil distinguir los hechos de la película, como que es demasiado fácil perdonar a un personaje cuando uno empatiza emocionalmente con él. Por eso quiso crear cierto escepticismo para crear una película más distante, lejana o imparcial para que hubiera debate al respecto.

P: Al protagonista lo enredan en un grave problema unas personas que acaba de conocer en una fiesta. ¿Por qué Vicente no se confronta con los demás?

R: No se confronta principalmente porque no se quiere ver envuelto en un caso así porque sabe que va a salir perdiendo. No se quiere meter en ese tipo de problemas y tampoco sabe cómo podría abordarlos, ya que es una situación completamente nueva para él. Vicente es irresponsable, no tiene ningún sentido de la dignidad, le es indiferente todo y quiere seguir con su vida. No tiene un círculo social tan potente como para verse apoyado en personas que sí quieran ayudarle. Es un personaje solitario, con falta de ética, muy disfuncional.

P: Hay una escena esencial en la película en la que aparece el abogado de la familia Larraín, interpretado por Luis Gnecco, que intenta convencer a Vicente para que desista. ¿Es la mejor manera de representar su capacidad de manipulación?

R: En ese momento, Gnecco le dice algo así como "nosotros te podemos ayudar más de lo que tú te puedes ayudar a tí mismo" y es el reflejo del poder que representa esa familia. Pero vuelve a entrar en juego la pasividad de Vicente cuando deja que sus familiares más cercanos lleven el caso a su manera. Por ejemplo, su tío es un personaje malvado, políticamente incorrecto y con falta de ética porque le aconseja que no se trate de meter en el problema por su falta de pruebas. Le empuja a que se entregue y se deje manipular por los poderosos y, al final, no se sabe de quién se tiene que fiar.

P: En la cinta se tratan varias temáticas en las que Vicente permanece estático ante cualquier cambio. ¿Ni siquiera una ruptura sentimental lo remueve por dentro?

R: Las relaciones sentimentales también son superficiales para él, demostrando una vez más la ambigüedad de su personaje. Los personajes están siendo ayudados por adultos constantemente porque no tienen potestad ni una moral tan desarrollada como ellos.

P: Este largometraje parece estar dirigido a Chile en lugar de abrirse al público internacional ¿Cuales son sus sensaciones al haber presentado esta película? ¿Cree que es un acierto presentarla en un festival?

R: Estoy contento porque es una película que provoca y da mucho de que hablar, es importante discutirla porque no es políticamente correcta, son personajes complicados y habla de un tema delicado basado en un caso real que generó mucha polémica. De esta forma, la gente se interesa en el caso real y hay varias repercusiones interesantes entre el público.

P: ¿Fue testigo del momento en el que se desarrolló este acontecimiento en Chile?

R: Por entonces yo estaba viviendo en Estados Unidos pero fue un caso emblemático que causó mucho desorden en Chile porque tuvo un tratamiento muy turbio. Se ocultó información de manera absurda, se falsificaron los peritajes, fue una manipulación que nadie pudo probar pero que sucedió.

P: ¿Es algo común que se oculte información en relación a gente adinerada en Chile o es una especie de cine de denuncia?

R: Es algo que ocurre allí y en Latinoamérica en general. Cuando fuimos promocionando la película por el resto de países nos contaron casos similares. Pero, en relación a Chile, el cine de denuncia depende principalmente del director. Por ejemplo, si se trata de un cine local, se busca hablar del país desde un punto de vista más nacionalista, para reflejar la sociedad. Por eso creo que sí se habla del cine chileno como tal, porque las películas han causado ese impacto internacional y esa repercusión por la forma en que abordan los temas sociales sus realizadores. Sin embargo, los hay que crean historias a nivel universal que son ficciones y que cualquiera se puede identificar.