26 de septiembre de 2014

Cinco obras imprescindibles del muralismo mexicano

Cinco obras imprescindibles del muralismo mexicano
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CIUDAD DE MÉXICO, 26 Sep. (Notimérica/EP) -

   El muralismo se ha convertido en el emblema del arte mexicano, gracias a las obras de autores como David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Diego Rivera o José Clemente Orozco, cuyos murales, cargados de denuncia y reivindicación, han pasado a formar parte de la identidad mexicana.

   'La marcha de la humanidad' de David Alfaro Siqueiros es uno de los murales más impactantes que se pueden encontrar en Ciudad de México. Esta obra, que recubre por completo el edificio 'Polyforum', es el mural más grande jamás pintado y en él, este artista, que militó en el Partido Comunista, dejó ver sus revolucionarias ideas políticas y su visión apocalíptica ante la evolución del mundo.

   'Nacimiento de nuestra nacionalidad' de Rufino Tamayo representa, de forma abstracta, el nacimiento y la conquista de la identidad mexicana. Una obra que se exhibe en el Palacio de Bellas Artes y que permite al visitante adentrarte en los orígenes de la nación. Su autor se caracterizó por rescatar las formas artísticas precolombinas, al mismo tiempo que se dejaba llevar por las tendencias que marcaban las vanguardias europeas a comienzos del siglo XX.

   'Mercado de Tlatelolco' de Diego Rivera permite adentrarse en los orígenes aztecas de México, al representarse en ella el Mercado de Tlatelolco, el más importante de la antigua Tenochtitlán, capital del imperio azteca. Esta obra, que reivindica la herencia cultural indígena, se muestra en el Palacio Nacional, sede del gobierno mexicano, y da buena muestra del desarrollo de una civilización menospreciada durante siglos.

   'Katharsis' de José Clemente Orozco, que se muestra en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, ofrece una dura crítica a la sociedad de masas. Una obra dramática, de composición caótica y colores amenazantes que denuncia la degradación social hacia la que se dirige el ser humano, como consecuencia del desarrollo tecnológico.

   También el Palacio de Bellas Artes acoge otros de los murales emblemáticos de Diego Rivera, 'El hombre controlador del universo'. Una obra, encargada por la familia Rockefeller, que fue destruida por el propio autor, después de que ésta rechazara el trabajo de Rivera al haber introducido un retrato del líder comunista Vladimir Lenin. Algunos de los motivos de aquel mural, los recuperó para este mural, que critica al mundo capitalista, al mismo tiempo que idealiza el modelo que imperó en la Rusia comunista.