3 de febrero de 2015

"El cine latinoamericano es visceral y mágico, una pena que no llegue a España"

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   MADRID, 3 Feb. (Notimérica) -

   La pasión por el cine y el deseo de acercarlo al público ha llevado al fotógrafo donostiarra Óscar Fernández Orengo a realizar un exhaustivo trabajo para intentar retratar a todos los cineastas españoles y latinoamericanos en su realidad y su ambiente cotidiano.

   Esta vez, en la tercera parte de un trabajo realizado durante años, su exposición 'Cineastas contados... de ambos lados', que puede verse en Casa América de Madrid desde el 3 de febrero hasta el 3 de abril, aglutina en blanco y negro a los directores latinoamericanos y a los portugueses, desde los más populares hasta los creadores de cine para un público minoritario.

   "A través de la imagen llegamos al conocimiento o al menos lo estimulamos. Mi objetivo es que la gente descubra cineastas", explica en una entrevista a Notimérica Fernández Orengo, que indica que aunque algunas películas como la argentina 'Relatos salvajes' o algunas coproducciones españolas triunfen en cartelera, "el público español desconoce mucho el cine que se hace en Latinoamérica".

   Para el donostiarra, el latinoamericano "es un cine muy visceral, que tiene que ver mucho con nosotros, y también muy mágico. Es una pena que no llegue (a España). Habría que buscar canales como este, o que al menos los madrileños puedan acceder al cine tan maravilloso y tan variado que se hace en Latinoamérica".

LOS VIEJOS MITOS

   Apasionado de muchos de sus retratados, reivindica a viejos mitos del cine no tan reconocidos como deberían. Entre ellos está el chileno Cristián Sánchez, que renovó el cine de su país en la época de la dictadura, o el portugués Manoel de Oliveira, que empezó su carrera en los tiempos del cine mudo y que a día de hoy, a sus 106 años sigue realizando películas. Un caso único en la historia del cine.

   Un consagrado del cine mexicano Arturo Ripstein, aparece, como es habitual en las fotografías de Fernández Orengo en el ambiente íntimo de su hogar. El artista retrata a este director famoso por su fuerte carácter y temperamento junto a un cojín que le regaló su esposa en el que aparece bordado 'Amor de mis amores'.

   Aparecen también otros viejos conocidos del celuloide como el argentino Adolfo Aristaráin, que el autor fotografió en su primer viaje a Latinoamérica para su primera colección, o el chileno Alejandro Jodorowsy, que se muestra en su lugar de trabajo junto a recortes de periódico y fotos de él mismo. "Es curiosa también la representación del ego", comenta Fernández Orengo. 

Adolfo Aristarain

ESCENARIOS PECULIARES

   Siempre, sin embargo, los cineastas aparecen de la manera que ellos quieren ser reflejados. "No son modelos. Quiero que se impliquen y retratarlos en su espacio, donde se sientan bien", explica el fotógrafo. Por eso algunos se encuentran en escenarios peculiares, como el cineasta peruano Pancho Lombardi, que, aficionado a las carreras populares, puede verse corriendo en las pistas de barrio que hay al lado de su casa de Barranco, en Lima.

   "Primero me tomo un café con ellos, para romper la tensión de un primer momento, y les explico mi pasión por el cine hasta que sienten que soy 'uno de los suyos' y puedo crear un clima de confianza", explica Fernández Orengo, que comenzó a estudiar cine en Madrid, pero que acabó reorientándose hacia la fotografía.   En otra fotografía de su primera colección, recuperada para esta exposición, aparece la peruana Claudia Llosa, quien surge en la imagen rodeada de "curiosos árboles metálicos" en Barcelona.

Claudia Llosa

    Así, en un bar de San Telmo, en Buenos Aires, aparece Juan José Campanella, que invitó al donostiarra al bar donde escribió 'El hijo de la novia'. En la fotografía puede observarse los vasos de ambos, que compartían una conversación.

 Juan José Campanella

  En los retratos de Fernández Orengo también hay lugares casi oníricos. La cineasta de 'Hamaca paraguaya' Paz Encina aparece sobre una barca, con dos personajes de fondo, mirando a un lado, casi avergonzada ante la presencia de la cámara. El artista explica que la directora reivindica en sus películas la memoria de Paraguay, que no tuvo cine durante cine durante el largo periodo de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1959). "Era visto como algo reivindicativo, peligroso", explica.

   Otros le propusieron recorridos como el director de 'Tabú', el portugués Miguel Odomes, que se dejó retratar en el trayecto en tranvía desde una plaza de Lisboa hasta el barrio de Belén.

   "Generalmente en mis fotografías pocas veces va a haber otra persona en el espacio. Me gustó mucho que este (Odomes) es un cineasta y en la escena aparece un personaje que podría ser de cine. Hay veces que suceden cosas más mágicas", señala el fotógrafo.

DIRECTORES FUERA DE LO COMÚN

   Fernández Orengo sigue los rastros también de los más rupturistas o de los más alejados de lo convencional. El joven director argentino Lisandro Alonso aparece en su patio, en una escena muy cotidiana, junto a las sábanas tendidas.

 Lisandro Alonso

   También queda reflejada la importancia de la faceta artística y la escultura en la imagen de Diego Rísquez, desconocido él, pero también desconocida la filmografía venezolana incluso para los grandes críticos. O la también compatriota Mariela Rondó, primera latinoamericana en conseguir la Concha de Oro en la historia con 'Pelo malo', que se deja retratar junto a su apreciada colección de juguetes.

   En Medellín, Colombia, aparece en un humildísimo cine de barrio Víctor GavirIa, un director que "documenta de manera ficcionada" la forma de vida más marginal y la pobreza y que "sólo trabaja con actores de la calle, nunca con actores profesionales". "Los niños ven en este cine películas de Chaplin o de Vittorio de Sica", comenta el fotógrafo.

   Con más de 450 cineastas fotografiados, Fernández Orengo pretende realizar una obra recopilatoria que nadie ha realizado antes. "Me interesa más retratar a cineastas porque me considero más cineasta que fotógrafo", explica el donostiarra.

   "En Latinoamérica no puedo abarcar a todos por cuestiones de logística, pero intento que sean todos. Al menos está casi todo el siglo XX y el siglo XXI", explica el artista, que resalta que Latinoamérica y España "comparten el idioma y la cultura".

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