5 de agosto de 2009

Ex prisioneros de Guantánamo consiguen empleo en campo de golf

Por Sam Strangeways

HAMILTON (Reuters/EP) - Cuatro ex prisioneros de la cárcel de Guantánamo que fueron liberados en junio en Bermudas consiguieron empleo en un campo de golf en el pequeño archipiélago del Océano Atlántico.

Los cuatro miembros de la minoría china de los uigures musulmanes comenzaron la semana pasada a trabajar para ayudar a preparar el suntuoso y costero campo Port Royal que será sede del Grand Slam de Golf del circuito profesional PGA en octubre.

La contratación causó sopresa en el territorio británico, donde los empleadores sólo pueden ocupar a extranjeros en caso de que no haya ciudadanos locales no calificados que quieran el trabajo.

Wendall Brown, presidente del consejo de administración de los campos de golf públicos de Bermuda, dijo que los hombres reemplazaron a un grupo de trabajadores filipinos que abandonaron el lugar repentinamente.

"Se les ofreció una posición temporal en Port Royal hasta el Grand Slam", comunicó Brown.

"Hay proyectos especiales que necesitamos completar como la limpieza y el embellecimiento del campo (...) Ellos cuatro recibieron un empleo aquí. Es algo temporal. Dos de ellos hablan bien en inglés", agregó.

Brown dijo además que era probable que los hombres continuaran trabajando allí durante los dos días del importante torneo de octubre, en el que los golfistas más destacados de la temporada se enfrentarán entre sí en una cancha con 18 hoyos.

El titular de la superintendencia de Port Royal, Steve Johnson, explicó que los uigures estaban realizando correctamente sus tareas.

El abogado de los ex presidiarios en Bermudas los identificó como Khalil Mamut, Abilikim Turahun, Abdullah Abdulqadir y Salahidin Abdulahat, y añadió que eran conocidos por apodos durante sus siete años en campo de detención estadounidense.

Su llegada a la base de la marina de ese país que se encuentra en la Bahía de Guantánamo se debió a que fueron sospechados de terrorismo.

El encarcelamiento continuó incluso después de que el ejército de Estados Unidos y tribunales determinaran que no eran una amenaza.

Sin embargo, el país norteamericano decía que no podía enviarlos a China porque eran perseguidos en su propia nación, y políticos locales impidieron que se asentaran en Estados Unidos.

Los cuatro ex presidiarios arribaron a una de las pequeñas islas del archipiélago británico el 11 de junio, luego de que el primer ministro de Bermudas, Ewart Brown, negociara su llegada directamente con Estados Unidos.

Esa maniobra enfureció al Reino Unido, que insistió en que el gobierno de Bermudas no contaba con el poder para ocuparse de asuntos extranjeros y de seguridad.

Gran Bretaña y Estados Unidos aún siguen negociando sobre el futuro de los cuatro hombres.