10 de febrero de 2012

Huelga policial en Río de Janeiro amenaza carnaval

Por Pedro Fonseca

RIO DE JANEIRO (Reuters) - Brasil se preparaba el viernes para desplegar al Ejército en las calles de Río de Janeiro, mientras una huelga de policías amenazaba el carnaval más famoso del planeta, afectando la imagen de la ciudad de cara a la Copa Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016.

La huelga, en demanda de mejoras salariales, se produjo luego de que una medida similar en el estado de Bahía desató en los últimos 11 días una ola de violencia que dejó al menos 150 muertos y fuertes pérdidas económicas.

En Río de Janeiro la acción no causaría un caos de esa naturaleza, ya que los líderes de la huelga aceptaron ofrecer un servicio mínimo a pesar de las protestas.

Sin embargo, la voluntad de los policías brasileños de abandonar sus puestos cuando más se los necesita molestó a muchos y puso en duda la seguridad general de un país con crecientes ambiciones de primer mundo.

Mientras los residentes seguían con su vida normal en la ciudad balnearia de 6,4 millones de habitantes, sólo un puñado de distritos parecían estar luchando con la escasez de oficiales.

Aun así, el Ejército dijo estar dispuesto a enviar 14.000 hombres a patrullar las calles de la ciudad y del estado que lleva el mismo nombre.

La presidenta Dilma Rousseff desplegó la semana pasada más de 4.000 soldados en Salvador para intentar restablecer el orden. Dados los crecientes llamados a huelga en toda la nación, las autoridades estatales y federales se preparaban para medidas similares en Rio.

"Hay un plan de emergencia", dijo el coronel Frederico Caldas, portavoz de la fuerza policial. "Pero no es necesario en

la situación actual", agregó.

La huelga comenzó justo una semana antes de la inauguración del famoso carnaval y coincide con el inicio de cientos de desfiles callejeros informales, conocidos como blocos. Se prevé que hasta 850.000 turistas llegarán a las playas de la segunda ciudad brasileña para los festejos, que se celebran del 17 al 21 de febrero.

Las huelgas policiales exponen la debilidad institucional de Brasil, la sexta mayor economía del mundo. La Copa Mundial y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 son consideradas pruebas de la estatura mundial de esta nación del

BRICS.

ALCANCE INCIERTO

Pero el alcance de la huelga era confuso.

En Bahia, casi 6.000 oficiales, o un quinto de la fuerza policial del estado, participó en la medida. De los 70.000 efectivos de Río, incluyendo bomberos y guardiacárceles, sólo 3.000 se reunieron en el centro colonial de la ciudad el jueves en una protesta inicial para lanzar la huelga.

Si bien la asamblea estatal de Río de Janeiro votó elevar los salarios de la fuerza en un 13 por ciento, con aumentos adicionales el año próximo, los líderes de la huelga piden más.

Aunque muchos brasileños entienden la difícil situación de la policía, cuyos salarios son bajos en comparación a los de muchos empleados del sector privado, el caos provocado por la huelga en Bahía generó indignación.

En Río, el aumento salarial dará a la policía un salario mínimo mensual de 1.816 reales (1.055 dólares), cerca de la mitad de lo que están demandando.

Hasta el momento, las unidades policiales parecían estar operando con normalidad y los residentes de la ciudad notaron pocas alteraciones en su vida cotidiana. Uno de los blocos más famosos del carnaval, Cordão do Bola Preta, revirtió su plan de cancelar su desfile, reportó la prensa local.

Las autoridades no cedieron ni un centímetro en Bahía, donde

los líderes de la huelga fueron arrestados el jueves después de 10 días acuartelados en un edificio público, pero la protesta no fue aún oficialmente levantada.

La Asociación Brasileña de Agencias de Viaje calcula que más de un 10 por ciento de los paquetes vendidos para el carnaval de Salvador de Bahía fueron cancelados por culpa de la violencia.

Además de por sus playas y su dramática geografía, Río de Janeiro es conocida como una plataforma del narcotráfico y el crimen organizado.