11 de mayo de 2012

JUEGOS-Socialismo promueve a atletas paralímpicos venezolanos

Por Julia Symmes Cobb

CARACAS (Reuters) - A sus 18 años Willy Martínez era un boxeador venezolano de alto nivel, cuando un hombre enfurecido le cortó la mano con un machete.

Sus días como boxeador habían terminado, pero sus ambiciones deportivas no. Ahora con tres hijos y 27 años, Martínez está entrenando para clasificar como velocista en los Juegos Paralímpicos de Londres, con ayuda del Gobierno socialista de Hugo Chávez.

"El machete apareció de repente, cuando me quitó la mano no sentí nada, pero había sangre por todas partes", dijo, recordando el traumático incidente durante un desayuno previo a su entrenamiento.

Martínez, quien asegura que estaba defendiendo a un familiar, corrió varios kilómetros hasta la casa de sus padres buscando ayuda pero ya era demasiado tarde para que los médicos recolocaran su mano.

Su historia es sólo una entre los varios relatos terribles en el equipo paralímpico venezolano camino a Londres en agosto.

El grupo de casi 40 deportistas está agradecido con el Gobierno de Chávez, una figura polémica que ha polarizado la vida cotidiana en Venezuela pero a quien se le atribuye la ingente inyección de recursos al deporte.

Muchos de los atletas viven en casas financiadas por el Gobierno cerca de sus campos de entrenamiento en Caracas y reciben una gama de otros beneficios. El equipo de atletismo es guiado por una pareja de esposos rusos con experiencia en los programas deportivos más famosos de la era soviética.

"Es un cambio a los anteriores gobiernos, que si tenías una competición internacional, cuando llegabas con un logro te decían 'bueno, esa es tu obligación' y ya", dijo Juan Valladares, un corredor en silla de ruedas que perdió el movimiento de sus piernas a causa de la polio cuando era bebé.

"En cambio este Gobierno ha apoyado mucho, hay mucho incentivo, nos han dado todos los recursos necesarios", agregó durante una pausa en su entrenamiento temprano en la mañana, en un animado estadio en el oeste de Caracas, donde también practican escolares y un equipo de fútbol.

Valladares ocupa el primer lugar del mundo en su categoría en carrera de 400 metros y tercero en 800 metros, según el Comité Paralímpico Internacional.

Ganó dos medallas de oro en los juegos regionales Parapanamericanos, uno en México 2011 y el otro en Brasil 2007, pero se vio obstaculizado en el 2008 en los Paralímpicos de Pekín por una infección respiratoria y una silla de ruedas nueva que no estaba adaptada.

ENTRENADORES RUSOS

A pocos metros de distancia, estirando sus piernas, se encuentra su compañero velocista Samuel Colmenares, quien perdió su mano en un accidente automovilístico cuando era adolescente. Colmenares ganó la medalla de bronce en los Juegos de Pekín del 2008 en el sprint de 400 metros.

"Es lo mejor de todo y demasiado emocionante: montarse en un podio, escuchar el himno nacional de tu país, es demasiada alegría, te dan ganas de llorar", dijo Colmenares. "Si es la de oro, mucho mejor", añadió.

Los atletas practican al menos cuatro horas diarias, animados -y en ocasiones provocados jocosamente- por sus entrenadores rusos. Mikhail Poliakov entrena a los corredores en silla de ruedas, mientras su esposa Elena Goncharova supervisa a los velocistas.

Llegaron a Venezuela unos años después del colapso de la Unión Soviética al principio de la década de 1990, atraídos por un contrato del Ministerio de Deportes.

Ninguno de los dos había entrenado atletas con discapacidades antes, pero para Goncharova eso no es importante.

"Son lo mismo, todos son iguales ¡Mis hijos!", dijo riendo.

A menudo criticado por temas de derechos humanos y democracia, el Gobierno de Chávez dice que su "masificación" del deporte, para ampliar la participación y mejorar las instalaciones, es un logro ignorado durante sus 13 de años en el poder.

Tal es el nivel de compromiso, dice la presidenta del Comité Paralímpico de Venezuela, Ahiquel Hernández, que el Estado pagó entrenamiento especial para los nadadores paralímpicos en Japón.

"En Venezuela el deporte es un derecho constitucional. Desde el año 1999 hemos dignificado la participación para las personas con discapacidad", dijo a Reuters. "Para el Gobierno es un compromiso que tenemos de verdad, de conciencia", destacó.

PROBLEMAS PRACTICOS

A pesar de la generosidad gubernamental, todavía hay un cúmulo de desafíos antes que el equipo llegue a Londres.

Todas las sillas de ruedas para carreras deben ser reemplazadas. La de Valladares tiene una grieta cada vez mayor en el cuadro.

Eso requiere un viaje para que las sillas de los atletas sean especialmente adaptadas en Estados Unidos, pero el viaje se complica debido a los requisitos de visa y la movilidad limitada.

Estos deportistas, sin embargo, están acostumbrados a superar los obstáculos en un país que aún tiene mucho que hacer por las personas con discapacidad. Encontrar una estación de metro con elevador para sillas de ruedas, o incluso cruzar las caóticas calles de Caracas, puede ser difícil.

Una de los atletas en silla de ruedas no pudo asistir a su entrenamiento durante varios días porque un ascensor dañado significó para ella estar atrapada en su habitación de hotel.

"Falta más cultura en la sociedad, más formación, más educación, la gente te ve en la calle y no te ven como una persona común, normal", añadió la corredora Irene Suárez, que nació ciega. Suárez se colocó entre los 10 mejores en dos eventos de velocidad en Pekín.

"Ultimamente el Gobierno ha transmitido eventos de personas con discapacidad", agregó, mientras ataba con experiencia sus zapatos para correr. "Y todo eso ha transmitido este mensaje, pues esto es algo que no debe ser oculto, sino algo que está más o menos masificándose (...) Vamos poco a poco", afirmó.