12 de junio de 2010

MUNDIAL-México priva de estreno soñado a Sudáfrica

Por Andrew Cawthorne

JOHANNESBURGO (Reuters/EP) - La selección de fútbol de México privó de un estreno soñado a su par de Sudáfrica, anfitrión de la Copa del Mundo, al empatar 1-1 en los minutos finales del encuentro en el estadio Soccer City, frustrando el festejo de decenas de miles de hinchas dotados del ensordecedor ruido de sus vuvuzelas.

Tras este emocionante primer encuentro de los 64 del campeonato, Francia y Uruguay decepcionaron con un empate sin goles que no hizo justicia al imponente estadio Green Point de Ciudad del Cabo, flanqueado por Table Mountain.

El día fue casi redondo para los "Bafana Bafana", como es conocido el equipo sudafricano, que no defraudaron frente al peso de la expectación y la euforia, y tuvieron un desempeño digno de la primera Copa del Mundo en suelo africano.

La magistral anotación de Siphiwe Tshabalala a los 55 minutos de juego puso en éxtasis a los cerca de 84.000 hinchas del estadio cercano a Soweto, una de las sedes de la resistencia contra las políticas de segregación racial que marcaron la historia reciente del país.

Pero México, que dominó la primera mitad del encuentro pero tuvo problemas para mantener el ritmo en el segundo tiempo, se las arregló para poner las cosas 1-1 a los 79 minutos, cuando el experimentado polifuncional Rafael Márquez aprovechó un descuido de la zaga africana que lo dejó solo frente al arco.

La escuadra local estrelló una pelota en el poste en una oportunidad inmejorable a pocos minutos del final.

El aceptable desempeño, en comparación con el de un equipo que muchos sudafricanos habían desahuciado hasta hace un tiempo, ayudó a dejar de lado el sinsabor que dejó la ausencia del ex presidente Nelson Mandela en el partido inaugural.

Mandela canceló su asistencia a la inauguración luego de que una bisnieta falleciera en un accidente de tránsito cuando se trasladaba a casa tras asistir a un concierto en la antesala del Mundial. Zenani, de 13 años, era una de las nueve bisnietas del ex presidente, cuyo carisma y prestigio ayudaron al país a ganar en el 2004 la opción de organizar la Copa del Mundo.

IRREGULARES

En el encuentro frente a Uruguay, Francia se vio muy distante del impetuoso equipo que ganó la Copa del Mundo en 1998. El técnico francés, Raymond Domenech, se lamentó por el empate y alabó a la defensa charrúa.

El desordenado juego ofensivo galo no pudo traspasar la maraña defensiva que tejieron los "celestes" en el área, que optaron por despejar los balones con potentes disparos hacia campo contrario.

Tras el relativo dominio de los europeos en los primeros 45 minutos, los uruguayos comenzaron la segunda parte presionando más arriba, pero tan sólo el delantero estrella de Uruguay, Diego Forlán, quien reclamaba más ayuda de sus compañeros, logró llevar algo de peligro al área rival.

Ambos seleccionados parecían buscar el gol más por intuición y suerte que por táctica, lo que mantiene las dudas sobre su camino hacia la primera copa en suelo africano.

Uruguay y Francia quedaron con una unidad en la tabla de posiciones del Grupo A, al igual que Sudáfrica y México, selecciones que empataron 1-1 horas antes.

PAIS DEL ARCOIRIS UNIDO

Cientos de miles de sudafricanos abarrotaron bares, casas y plazas, en un espectáculo de alegría que puede acelerar la unidad en una nación aún dividida por temas raciales y la desigualdad social, 16 años después del final del apartheid.

"El país del arcoíris se ha reunido", dijo el profesor Disebo, de 36 años, en la ciudad de Bloemfontein.

Las ensordecedoras trompetas vuvuzelas resonaron junto al ondear de la bandera sudafricana, en reuniones donde primó la tranquilidad y el orden. Tres personas resultaron heridas en un accidente automovilístico en un parque para fanáticos durante el partido de apertura en Johannesburgo.

Los organizadores expresaron emoción el primer día.

"Es simplemente fantástico que el primer gol de la primera Copa del Mundo en Africa haya sido para Sudáfrica, realmente no podríamos haber escrito un mejor guión", dijo Danny Jordaan, encargado local de la organización de la Copa del Mundo.

Ningún país fuera de Europa y Sudamérica ha ganado la Copa del Mundo y España figura como favorito para obtener el trofeo, aunque Brasil es el elegido de los hinchas, según un sondeo.

Acongojados por años de pesimismo respecto a que el evento deportivo más visto del mundo podría ser demasiado grande como para realizarse en Africa, los sudafricanos apenas si pueden contener su orgullo de ser el centro de atención mundial.

"Hemos estado esperando durante años este momento, rezando para que sucediera", confesó el aficionado local Nicolas Sello, de 54 años. Llegó al estadio al amanecer, 10 horas antes del pitazo inicial, ataviado con una camisa especialmente confeccionada que recuerda a la bandera nacional del país.

"MOMENTO DE AFRICA"

Durante una vistosa ceremonia de apertura antes del partido inaugural, aviones rugieron sobre cientos de artistas que danzaron y cantaron en el estadio de 90.000 espectadores, que imita la forma de una "calabash", una típica olla africana.

Un escarabajo gigante hizo rodar una pelota en el césped.

"Ha llegado el momento para Africa", dijo el presidente sudafricano, Jacob Zuma, al público en el estadio. Transmitió el mensaje de Mandela: "El juego debe comenzar, deben disfrutar el juego".

Dentro y fuera del estadio el ambiente era festivo. Decenas de aficionados mexicanos vestidos como cantantes de mariachi con sombreros de ala ancha bromearon con los sudafricanos.

El héroe sudafricano contra el apartheid Desmond Tutu, que ha dicho que el Mundial tendrá un impacto tan grande para los negros como la elección en Estados Unidos del presidente Barack Obama, bailó extasiado llevando la bufanda de los Bafana.

Aunque Obama no estuvo presente, su vicepresidente Joe Biden hizo el viaje, para envidia de su jefe. "El presidente está enojado", bromeó Biden. Obama se encuentra en Estados Unidos manejando la crisis por el derrame de petróleo de BP.

De cara a su encuentro del sábado frente a Inglaterra, Estados Unidos vivió un curioso recordatorio del ambiente exótico que los rodea en Sudáfrica, cuando un elefante bloqueó el camino del bus que conducía a la selección por segunda vez.