30 de julio de 2014

ACTUALIZA 4-Se acaba el tiempo para que Argentina eluda un nuevo default

(Actualiza con inicio de reunión, datos de mercado, cambia redacción)

Por Daniel Bases y Eliana Raszewski

NUEVA YORK/BUENOS AIRES, jul 30, 30 (Reuters/EP)

- Argentina se enfrentaba el miércoles a una carrera contra el tiempo para evitar su segundo default en 12 años, ya sea cerrando un acuerdo antes de que termine el día con los acreedores "holdout" que la demandaron u obteniendo un mayor plazo de la justicia estadounidense para negociar.

El ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, llegó poco después de las 11.00 hora de Nueva York (1500 GMT) a las oficinas en Manhattan del negociador judicial Daniel Pollack, donde se prevé se verá cara a cara por segundo día consecutivo con los fondos de cobertura que exigen el pago completo de los bonos que compraron con descuento tras la cesación de pagos del país en el 2002.

La posibilidad de un acuerdo para que la tercera economía latinoamericana evite su segundo default en 12 años disparó el valor de los activos financieros argentinos. El riesgo país medido por el índice EMBI+ de la banca JP Morgan caía 116 puntos a 564 unidades, su mínimo en tres años.

El optimismo entre los inversores tras semanas de encuentros infructuosos entre el país y el mediador fue alentado por la posibilidad de que bancos privados argentinos intervengan en la disputa.

Un grupo de entidades financieras, aseguró una fuente, ofrecerá a los fondos de cobertura que lideran el litigio contra el país sudamericano comprarles los bonos impagos para persuadir al juez de distrito en Manhattan Thomas Griesa a que imponga una medida cautelar que suspenda un congelamiento sobre los pagos de la deuda argentina en el extranjero.

"La idea es poder sentarse con los fondos y poder comprarles toda la deuda, hay que negociar el monto final de la oferta, en qué plazos y cómo será el pago. (Es) una iniciativa privada de los bancos para evitar la caída en default", dijo la fuente del sector bancario cercana a la propuesta que pidió anonimato.

Los demandantes liderados por los fondos NML y Aurelius obtuvieron una sentencia favorable para que Argentina los compense con 1.330 millones de dólares mas intereses por los bonos impagos en el masivo default del 2002 que se han negado reiteradamente a reestructurar.

Una delegación de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino participará de las negociaciones en Nueva York.

Argentina tiene hasta la medianoche de este miércoles (0400 GMT del jueves) para romper el impasse, cuando vence el período de gracia para cancelar el cupón de un bono Discount que Griesa prohibió honrar.

ACTIVOS SE RECUPERAN

El precio del Discount aumentó fuertemente el miércoles y los costos de asegurarlo contra un default caían, con los inversores mostrando algo de optimismo sobre la posibilidad de un acuerdo en Nueva York.

El costo de asegurar la deuda de Argentina se desplomaba casi 400 puntos básicos en el mercado de seguros de incumplimiento de pago (credit default swap, CDS) a cinco años, debido a que los inversores apostaban a un acuerdo de último minuto entre el país y sus acreedores para evitar un default.

"En los últimos días los bonos han caído pero están lejos de cotizar considerando un default", dijo Emiliano Surballe, un analista de renta fija en Bank Julius Baer.

"Todavía no se hace nada para evitar un default, las posibilidades de una transferencia de fondos a último minuto para pagar a los acreedores dejan la puerta abierta (si Argentina paga) para un auge o para una baja (si hay un default)", agregó.

Durante años la tercera mayor economía de Latinoamérica luchó contra estos acreedores holdout que rechazaron canjes, pero tras agotar los caminos judiciales ahora Argentina enfrenta un default si no logra un acuerdo de último momento.

La repentina presencia de Kicillof en Nueva York avivó las esperanzas de que aún hay tiempo para evitar una cesación de pagos que traería más sufrimiento a una economía que ya está en recesión, aunque nada parecido al colapso del 2002 cuando incumplió con una deuda de 100.000 millones de dólares.

"Todavía es posible evitar un default. Incluso si hay un default, creemos que el Gobierno podría manejar las expectativas del mercado", dijo Bank of America Merrill Lynch el martes en un reporte.

El Gobierno en Buenos Aires ha insistido mucho en la necesidad de una medida cautelar sobre el fallo de Griesa. Y sus posibilidades de éxito aumentaron el martes cuando tenedores de bonos reestructurados de Argentina denominados en euros dijeron que una suspensión del fallo fomentaría un acuerdo.

También dijeron que facilitarían un trato al desistir de una cláusula llamada RUFO que no permite a Argentina ofrecer a otros inversores mejores términos de los que les ofrecieron a ellos.

Argentina ha argumentado en varias ocasiones que la cláusula RUFO no le permite llegar a un acuerdo con los holdouts.

"Obtener una dispensa de la cláusula RUFO, sin embargo, llevará tiempo", dijo el grupo de tenedores de bonos en una moción de emergencia para una medida cautelar presentada el martes.

Aunque inquietante, la crisis de deuda no se compara con el caos que trajo el incumplimiento récord de Argentina del 2002, cuando decenas de personas murieron en violentas protestas callejeras y las autoridades congelaron las cuentas de los ahorristas para frenar una fuga de depósitos bancarios.

El sufrimiento que acarrearía un nuevo default está supeditado a qué tan rápido Argentina podría librarse del problema. Y eso en gran parte depende de si el país logra persuadir a suficientes tenedores de bonos de que está listo para negociar un acuerdo luego de que expire la RUFO el 31 de diciembre.

Christine Lagarde, la jefa del Fondo Monetario Internacional, dijo que un default de Argentina probablemente no vaya a tener mayores repercusiones en los mercados dado el relativo aislamiento de la nación respecto del sistema financiero.

Presidentes sudamericanos respaldaron el martes a la mandataria argentina Cristina Fernández, fustigando a los acreedores holdouts, a quienes calificaron de especuladores financieros que amenazan a toda la región.