28 de agosto de 2009

Agro argentino inicia huelga, podría extenderse

Por Nicolás Misculin

BUENOS AIRES (Reuters/EP) - El sector rural argentino inició el viernes una huelga de ocho días, que podría extenderse por cuatro más, en protesta contra la política agraria del Gobierno, reavivando una intensa disputa desatada por la intervención estatal en los mercados de alimentos.

La medida de fuerza, que implica el cese en la comercialización de granos y de ganado, comenzó luego de que la presidenta Cristina Fernández vetara un beneficio fiscal para los productores agrarios afectados por una sequía que sacude al país, uno de los mayores exportadores mundiales de alimentos.

"Hay mucho malhumor con el tema de la falta de políticas, la falta de respuestas, la sequía. Los productores se están empezando a movilizar, están haciendo asambleas en muchos lugares", señaló a Reuters Pablo Orsolini, vicepresidente de la Federación Agraria Argentina, una de las cuatro entidades en huelga.

El mercado ganadero de Liniers, en Buenos Aires, registró actividad el viernes debido a que el traslado de los animales se produjo antes de la medianoche, cuando se inició el paro, pero los operadores dijeron que los negocios -de haberlos- serían mínimos en Rosario, la principal plaza de granos del país.

Diversos grupos de productores se encontraban apostados en los márgenes de las carreteras, para impedir el paso de camiones con granos o vacunos, pero no bloqueaban las rutas para evitar hechos de violencia como los que se registraron durante las protestas del 2008.

EVALUAN EXTENDER PARO

Los productores rurales realizarán diversas reuniones en la próxima semana para evaluar los pasos a seguir por el sector, entre los que se analiza una posible extensión del paro comercial.

"Hay algunas propuestas de que el paro sea hasta el 8 de septiembre y se termine con movilizaciones en distintos lugares del país. Estaríamos definiendo en la semana a ver si se sigue hasta el 8 o no", explicó Orsolini.

La protesta que, de no prolongarse, concluirá en la medianoche del próximo viernes, reedita una fuerte disputa iniciada el año pasado por un impuesto a la exportación de granos, que erosionó el poder político de la presidenta y afectó la marcha de la economía.

En el 2008, las huelgas comerciales, las manifestaciones masivas y los cortes de rutas concluyeron con una crisis en el Gobierno, que debió retroceder en su intento de subir el impuesto a la soja, el mayor cultivo del país.

El conflicto también perjudicó las exportaciones de granos del país, lo que repercutió en los mercados internacionales de materias primas.

Argentina es uno de los mayores exportadores mundiales de soja, maíz, trigo, girasol y carne vacuna.

Los futuros de soja subían el viernes en el mercado estadounidense de Chicago, aunque la protesta argentina tenía escasa influencia en sus precios porque los embarques del país austral son reducidos en esta época del año, según analistas.