13 de diciembre de 2015

América Latina debe buscar una asociación con China para aumentar el desarrollo económico

MADRID, 13 Dic. (Notimérica) -

Por segundo año consecutivo, América Latina se ha quedado rezagada respecto al crecimiento medio de los países de la OCDE tras una década completa de convergencia con las economías avanzadas. Por esta razón, la región debe buscar una nueva alianza con China para promover estrategias comunes de desarrollo.

La desaceleración del crecimiento del PIB en la región se ha acentuado, donde además se espera que esta sea negativa a finales de 2015. En la presentación esta semana del informe 'Perspectivas Económicas de América Latina 2016', elaborado por El Centro de Desarrollo de la OCDE, la CEPAL y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, se reclama una alianza mejorada entre China y América Latina.

Las repercusiones derivadas de un crecimiento global más débil, los precios bajos de las materias primas y la pérdida del impulso inversor, están afectando de manera predominante al crecimiento de la región latinoamericana.

Sin embargo, las economías de América Latina y el Caribe no son homogéneas: mientras que los exportadores de productos manufacturados de México y Centroamérica se recuperan, los países andinos tienen mayores dificultades para mantener el crecimiento. A esto se le suma la entrada en recesión de la economía brasileña y venezolana, dos economías clave en la región.

Por esta razón, América Latina debería mejorar y profundizar su alianza por el desarrollo con China para enfrentar sus desafíos actuales. China es un elemento de cambio real en el entorno exterior de la región.

A pesar de que a principios de la década del 2000 se produjo una expansión de la relación comercial entre China y América Latina, actualmente esa relación pasa por un momento de cambio. Por eso, de cara al futuro, "la competitividad de América Latina depende de la capacidad de cada país de implementar sus propias reformas para estimular un crecimiento inclusivo y generalizado", según se señala en el informe.

A principios de dicha década, América Latina y China protagonizaron un auge del comercio que favoreció a los exportadores de materias primas de la región. Las exportaciones latinoamericanas de productos mineros y combustibles fósiles a China crecieron al ritmo del 16 por ciento anual durante el período 2001-2010, seguido de los productos agrícolas al 12 por ciento.

Los productos que más contribuyeron al valor de las exportaciones

fueron el petróleo, los minerales de hierro, el cobre en sus diferentes formas, la soya, los desperdicios de metales, la harina de pescado, la madera y el azúcar.

América Latina está experimentando una desaceleración como resultado de las características estructurales de un crecimiento basado en las materias primas. Las altas tasas de crecimiento económico de los años 2000 han desaparecido.

NUEVOS DESAFÍOS PARA LA REGIÓN.

América Latina necesita mejorar las regulaciones, tener mayores capacidades de gobierno para desarrollar proyectos financiables, mercados de capitales con mayor profundidad y liquidez, sostenibilidad medioambiental y emprender un mayor compromiso con la transparencia y el buen gobierno para aprovechar el impulso de las oportunidades que ofrece la llamada "nueva normalidad" de China.

La región se enfrenta a desafíos pendientes, así como a algunos nuevos. Después de la rápida recuperación tras la crisis financiera global de 2009, el ritmo de crecimiento en América Latina desde 2012 ha sido vacilante. En 2014 el PIB regional creció solo un 1 por ciento, lejos de las tasas medias del 5 por ciento de la década anterior cuando la fuerte demanda global, los precios altos de las materias primas y la abundante liquidez estimularon la expansión económica de la región entre 2003 y 2011.

Un crecimiento económico global debilitado, la bajada de los precios de las materias primas y la contención de los flujos de capital están haciendo hoy mella en la actividad económica. A nivel interno, la pérdida del impulso inversor es otro factor que contribuye a la desaceleración de América Latina. La incertidumbre política y la aprobación de algunas reformas (en particular sobre impuestos en países como Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador y Venezuela) hace que algunas empresas aplacen sus planes de inversión. Asimismo, las condiciones de crédito más respectivas ensombrecen las perspectivas de una rápida recuperación en un futuro próximo.

Actualmente el crecimiento potencial reflejado por el informe es de un 3 por ciento mientras que a mediados de los años 2000 este crecimiento se situaba en un 5 por ciento de media.

"América Latina debería afrontar la segunda fase del proceso de 'desplazamiento de la riqueza mundial' definiendo un nuevo modelo económico sustentado en políticas de desarrollo productivo para mejorar la participación en las cadenas globales de valor, propiciar la diversificación económica y fortalecer las exportaciones de alimentos, servicios y turismo", señala el informe.

La evolución de la participación china en los encadenamientos de la cadenas globales de valor de América Latina ha sido notable, llegando incluso a superar a las intrarregionales: entre los años 2000 y 2011, la proporción intraregional de la región en los encadenamientos hacia atrás creció del 5 por ciento al 9 por ciento, mientras que la proporción china se disparó del 1 por ciento al 11 por ciento. China es en la actualidad el mayor socio comercial de Brasil, Chile y Perú.

América Latina debe avanzar en su agenda de integración, utilizando como base las plataformas existentes, tales como el Mercosur, la Alianza del Pacífico y CARICOM para aprovechar las ventajas derivadas de una mayor integración en las cadenas globales de valor.

Los vínculos existentes entre China y la región deben intensificarse y optimizarse. Los créditos concedidos por China a América Latina desde 2010 alcanzaron los 94.000 millones de dólares (estadounidenses), convirtiéndose en el mayor país prestamista de la región.

Es probable que esta tendencia continúe, ampliándose a nuevos países y sectores. Sin embargo, el informe plantea que los préstamos deben ir acompañados de una mayor transparencia y regulación, especialmente en relación con las consecuencias medioambientales.

De esta forma, China podría mantener a América Latina como una fuente fiable de materias primas, un mercado seguro para sus exportaciones y un destino atractivo para la diversificación de sus inversiones en el exterior.