9 de mayo de 2007

Bolivia.- Morales dice que el enfado de Brasil por la nacionalización no es un problema sino una falta de diálogo

LA PAZ, 9 May. (EP/AP) -

El presidente de Bolivia, Evo Morales, confirmó ayer que su Gobierno recibió la propuesta que en tono de emplazamiento le envió el gigante petrolero brasileño Petrobras para la venta de dos refinerías y dijo que la manifiesta molestia de Brasilia con La Paz "no es ni siquiera un problema, sino falta de profundización en el diálogo".

En rueda de prensa, Morales aseguró que "apuesta por el diálogo" con Brasil y Petrobras, y declinó opinar sobre cómo fue recibida en su Gobierno la advertencia de la empresa de que tiene hasta el miércoles para responder a su propuesta por las refinerías, y que en caso contrario recurrirá a tribunales internacionales para dirimir el asunto.

En tono conciliador, Morales insistió en que el Ejecutivo "respeta la propiedad" de Petrobras sobre las dos principales refinerías de petróleo instaladas en Bolivia, adquiridas al Estado en 1999, pero que mantiene el propósito de recomprarlas a "valor patrimonial" y no de mercado, como reclama la empresa.

Respondió así a la "decepción" y "consternación" con que Brasilia recibió el decreto que emitió el pasado domingo, por el que margina a Petrobras de la exportación de algunos derivados de sus refinerías, con lo que compensaba los precios subsidiados a los que se venden los combustibles destilados en ellas en el mercado interno.

El decreto llevó a Petrobras a fijar el lunes un precio definitivo para sus refinerías y que diera un plazo de 48 horas para que el Gobierno boliviano contestara, en medio de manifestaciones de profunda molestia por parte de sus ejecutivos y funcionarios brasileños por la medida.

La norma fue entendida en Brasil, y por analistas y opositores bolivianos, como destinada a presionar a Petrobras para que venda las refinerías al precio que La Paz planteó la semana pasada, alrededor de 60 millones de dólares, contra los cerca de 200 millones que esperaba la petrolera que había adquirido las refinerías a un precio de 100 millones.

El Ministerio de Asuntos Exteriores brasileño advirtió en un comunicado que el decreto puede afectar la cooperación entre ambos países, mientras que algunos medios brasileños señalan que el Gobierno canceló ya la concesión de un crédito para agricultores bolivianos y suspendió una reunión bilateral destinada a rebajar los aranceles de algunos productos bolivianos para facilitar su ingreso al mercado vecino.

Según el analista político Cayetano Llobet, el decreto pone en peligro las relaciones con Brasil, que "debería ser principal aliado de Bolivia", y formaría parte de una estrategia populista para lograr la reelección de Morales.

En declaraciones a AP, Llobet manifestó la sospecha de que el Gobierno venezolano influyera en la emisión del decreto. A esa posibilidad pareció aludir el presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli, cuando el lunes indicó que las refinerías podrían ser manejadas en el futuro por la venezolana PDVSA.