17 de septiembre de 2007

Brasil/España.- Lula invita a las empresas españolas a participar en su proyecto de desarrollo de infraestructuras

MADRID, 17 Sep. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Brasil, Luiz Inacio 'Lula' Da Silva, invitó hoy a los empresarios españoles a participar en el "Plan de aceleración del crecimiento" (PAC) en el que su Gobierno tiene previsto invertir 259.700 millones de dólares (187.090 millones de euros) en el desarrollo de infraestructuras hasta 2010.

Durante la inauguración del seminario "Perspectivas de la economía brasileña", Lula destacó la presencia de empresas españolas "exitosas" en en distintas áreas de la economía como las finanzas, las telecomunicaciones, los seguros, entre otras; y destacó la confianza depositada por sus empresarios, "que tanto creyeron en Brasil".

"Nos gustaría invitar a las empresas españolas a construir alianzas con Brasil o a hacer las inversiones necesarias para participar en el proyecto", afirmó Lula, para quien el PAC contribuirá a colocar a Brasil en "otro nivel".

Asimismo, el dirigente manifestó su deseo de que "en 2010 haya un Brasil mucho mejor que en 2007", tanto para las empresas, como para los trabajadores y la sociedad, española y brasileña, si se construyen adecuadamente las alianzas.

PLAN PARA INVERTIR 259.000 MILLONES EN INFRAESTUCTURAS.

Según el PAC, el Gobierno brasileño invertirá 259.700 millones de dólares hasta 2010, inversión que estará estructurada en tres ejes: infraestructura logística (30.100 millones de dólares, 21.684 millones de euros), energética (141.600 millones de dólares, 102.009 millones de euros), y social y urbana (88.000 millones de dólares, 63.396 millones de euros).

Por su parte, la ministra brasileña Dilma Rouseff explicó durante su intervención que el objetivo de este programa es acelerar el ritmo de crecimiento de la economía, aumentar el empleo y la renta al tiempo que disminuyen las desigualdades sociales y regionales, y mantener los fundamentos macroeconómicos.

En infraestructuras logísticas, el proyecto contempla una inversión de 17.200 millones de dólares (12.391 millones de euros) en carreteras, 5.500 millones de dólares (3.962 millones de euros) en 60 embarcaciones de la marina mercante, 4.100 millones (2.953 millones de euros) en ferrocarriles, 1.500 millones en aeropuertos (1.080 millones de euros), 1.400 millones (1.008 millones de euros) en puertos y 400 millones (288 millones de euros) en hidrovías.

En el caso de las carreteras, la ministra explicó que el próximo 9 de octubre se iniciará una subasta para construir siete carreteras en las regiones Sur y Sudeste del país. Rouseff afirmó que varias empresas españolas se están preparando para participar en el concurso y expresó que le gustaría que se interesara un mayor número de compañías.

En cuanto a los ferrocarriles, la portavoz del Gobierno indicó que está prevista para finales de 2008 la licitación del Tren de Alta Velocidad que recorrerá Sao Paulo y Río de Janeiro, así como la concesión del trecho Sur de la Vía Norte-Sur que se licitará en julio del año que viene.

El Gobierno tiene previsto invertir 141.600 millones de dólares (102.009 millones de euros) en infraestructura energética durante los próximos tres años, cantidad que se repartirá entre generación de energía eléctrica (34.000 millones de dólares, 24.499 millones de euros), transmisión de energía eléctrica (6.400 millones de dólares, 4.611 millones de euros), petróleo y gas natural (92.300 millones de dólares, 66.508 millones de euros) y combustibles renovales (9.000 millones de dólares y 6.485 millones de euros).

NO SE PONDRÁ EN PELIGRO LA PRODUCCIÓN ALIMENTARIA.

Rouseff aseguró que "no existe riesgo de poner en peligro la producción alimentaria al hablar de un incremento de la superficie para producir biocombustibles".

La ministra explicó que la extensión total de Brasil asciende a 851 millones de hectáreas, de las que un 45% corresponde a área libre cultivable, un 25% se dedica a pastos y un 11% está disponible para la producción de biocombustibles.

Asimismo, indicó que los principal es "asegurar la seguridad energética y alimentaria del país", y explicó que las perspectivas para el futuro son una demanda creciente a nivel mundial, unas preocupaciones ambientales más rigurosas, un aumento del comercio internacional, así como el avance en la productividad y en el balance energético de los biocombustibles.