9 de octubre de 2015

Brasil trata de calmar a los mercados mientras se enciende el clima político

LIMA, 9 Oct. (Reuters/EP) -  

   Las principales autoridades económicas brasileñas intentaron convencer a los inversores de que la mayor economía de América Latina superará una profunda crisis política que amenaza con sacar del poder a la asediada presidenta Dilma Rousseff.

   El riesgo a un juicio político se intensificó, después de que la corte federal de auditorías de Brasil dictaminase esta semana que el Gobierno de Rousseff manipuló sus cuentas el año pasado para ocultar un creciente déficit fiscal que ha mantenido a los mercados locales bajo presión.

   En un comentario sorprendentemente franco, el ministro de Finanzas, Joaquim Levy, ha reconocido ante una multitud de inversionistas en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Perú que no estaba seguro de si Rousseff tendrá que hacer frente a un juicio político.

   Sin embargo, Levy ha indicado que está "confiado" en que las medidas impopulares de austeridad serán aprobadas por el Congreso, lo que permitiría apuntalar las cuentas públicas y sacar a la economía de su peor recesión en 25 años.

   "Nuestro principal reto ahora es cómo nos ajustamos a algunos cambios en el entorno económico", ha dicho Levy. "Estoy seguro de que tan pronto como tengamos el presupuesto y claros objetivos fiscales (...) vamos a recuperar el crecimiento (económico)", ha apostillado.

   La rápida caída de Brasil, que vivió un auge en los últimos años, es el ejemplo más dramático de la brusca desaceleración que experimentan las principales economías emergentes después de una década de bonanza de las materias primas. Está previsto que la economía brasileña se contraiga casi un 3 por ciento este año.

   Las tensiones entre Rousseff y su amplia alianza en el Congreso han dañado a una economía que ya está luchando con un declive de la demanda de los consumidores y niveles de confianza históricamente bajos.

   Aunque muy respetado en los mercados, Levy ha comenzado a perder su influencia en el Gobierno de Rousseff después de enfrentarse con los principales miembros del gabinete sobre la magnitud del ajuste fiscal.