25 de agosto de 2015

¿Se colapsarán los bancos centrales tras lo ocurrido en la bolsa?

MADRID, 25 Ago. (Notimérica) -

Este lunes 24, las bolsas mundiales se desplomaban, en gran medida, debido a la preocupación por la situación de la segunda economía mundial, China.

Hace cuatro años, la intervención de los bancos centrales previno la recesión y evitó que muchos índices bursátiles entraran en un mercado bajista, situación que tiene lugar cuando se produce una caída del 20 por ciento o más de su máximo.

Ahora que las acciones estadounidenses han sufrido sus peores pérdidas en cuatro años, muchos expertos, de acuerdo con el portal 'Estrategia y Negocios', esperan que los bancos centrales vuelvan a salir al rescate, como ya ocurrió.

Sin embargo, este hecho no está tan claro en esta ocasión e incluso se teme que los bancos centrales sigan los pasos de la bolsa.

SE DISPARA EL INDICADOR DEL MIEDO.

Un reflejo de esta situación es el Índice de Volatilidad CBOE, conocido también como el "indicador del miedo" del mercado. La semana pasada el índice aumentó más del doble, el mayor incremento que jamás ha registrado.

Como respuesta a lo que está sucediendo, el economista jefe global de Decision Economics Inc., Allen Sinai, calmó a sus clientes informándoles de que aún es optimista sobre las acciones a mediano y largo plazo debido a que confía en una continua expansión económica a nivel mundial. No obstante, señaló que ondea una "bandera amarilla de precaución" a corto plazo.

EL PROBLEMA DE LA ECONOMÍA CHINA.

El problema se ha desencadenado en gran medida a raíz de China, la segunda economía del mundo. El férreo control del Gobierno no les permite saber a los inversores qué es exactamente lo que está ocurriendo en el país.

Los gestores de dinero también siguen muy de cerca lo que ocurre en la Reserva Federal (Fed), ya que se desconoce si seguirá adelante con sus planes de elevar su tasa de interés de referencia en su próxima reunión, que tendrá lugar los días 16 y 17 de septiembre.

La tercera preocupación se sitúa en las ganancias de las grandes compañías, que comenzarán a publicarse en menos de un mes. Sus beneficios podrían verse afectados por la incertidumbre económica y la fortaleza del dólar, que provoca que las exportaciones estadounidenses sean más costosas.

No obstante, el detonante que llevó a la caída de las bolsas a nivel mundial esta semana se produjo el pasado viernes, cuando una encuesta de empresas industriales chinas mostró que la actividad manufacturera se estancó en agosto, alcanzando su nivel más bajo en seis años, a 47,1. De acuerdo con el baremo de la firma de investigación Markit, un nivel por encima de 50 indica una expansión y uno por debajo de 50 sugiere una contracción.

PENDIENTES DE LA RESERVA FEDERAL.

Mientras tanto, los ojos están puestos también sobre la Fed, a la espera de que decida si retrasa el aumento de las tasas de interés a corto plazo o no.

A pesar de que se cree que a términos prácticos el impacto del aumento será menor, una demora sería vista por muchos inversores como un gesto de apoyo y algo positivo para los mercados bursátiles.

Independientemente de la decisión final de la Fed, los bancos centrales mundiales aún mantienen políticas de tasas inusualmente acomodaticias. Por ello, se prevé que los datos económicos más recientes motiven al Banco Central de China a estimular la economía aún más al permitir que los bancos incrementen sus niveles de préstamos.

MARCO INTERNACIONAL.

A esto se le suma la devaluación de la divisa china con el fin de aumentar sus exportaciones, mientras que Tokio y Europa optan por mantener bajas las tasas de interés e intervenir en los mercados para comprar bonos y, en el caso de Japón, acciones.

No obstante, en el caso de Estados Unidos, un gran problema para sus acciones es que continúan siendo excepcionalmente caras según los estándares históricos.

Pese a esto, economistas como Sinai opinan que "desprenderse completamente de las acciones sería un gran error, aunque reduciría la carga de títulos", a lo que agregó que le sorprendería si los mercados estadounidenses caen más de 15 por ciento.