27 de agosto de 2009

COLUMNA-Guerra en Afganistán, carrera contra el tiempo:Debusmann

Por Bernd Debusmann

WASHINGTON (Reuters/EP) - Al hacer de la guerra en Afganistán un reto propio, declarándola una lucha necesaria y enviando más tropas al frente, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, entró en una carrera contra el tiempo. El resultado está lejos de ser claro.

Para ganarla, la nueva estrategia en terreno tiene que mostrar resultados convincentes ante un público desilusionado con la credibilidad de Obama en relación a la guerra y que ha arrojado cuestionamientos sobre su criterio.

Actualmente, según encuestas de opinión pública difundidas en agosto, una mayoría de los estadounidenses considera que es una guerra que no vale la pena luchar. Casi dos tercios cree que Estados Unidos finalmente se retirará sin un triunfo.

Hay sentimientos similares en Gran Bretaña, que tiene el segundo mayor contingente de combate en Afganistán después de Estados Unidos. Una encuesta publicada en Londres esta semana mostró que un 69 por ciento de los consultados piensa que las tropas británicas no deberían estar peleando en Afganistán.

En Estados Unidos, un país que nunca olvidó el trauma de su única derrota bélica hace 36 años, los expertos están conjurando el fantasma de Vietnam. Un extenso análisis en el New York Times advertía sobre si Obama estaba destinado a ser otro Lyndon B. Johnson, el presidente que mantuvo la escalada en la guerra de Vietnam.

La guerra en Afganistán está entrando en su noveno año y con opciones de seguir ahí cuando Obama se prepare para su campaña por la reelección en el 2012. De acuerdo a un estudio del instituto RAND, un centro de estudios que trabaja para el Ejército, las campañas de contrainsurgencia ganadas por el Gobierno duran en promedio 14 años.

"Los insurgentes ganan si él no pierde", según un manual de contrainsurgencia del Ejército, "mientras que la contrainsurgencia pierde si él no gana. Los insurgentes están fortalecidos por la percepción común de que unas pocas víctimas o unos pocos años provocarán que Estados Unidos abandone (el esfuerzo)".

Un clave para ganar: "Firme voluntad política y paciencia extrema".

La paciencia no es una de las virtudes estadounidenses. La primera llamada a Obama para fijar un "calendario flexible" a la retirada de las tropas estadounidenses llegó este mes de boca del senador Russell Feingold, un demócrata y miembro de la comisión de Relaciones Exteriores. No se trata exactamente de una reflexión de firme voluntad política y paciencia extrema.

En Afganistán, los insurgentes talibanes no sólo están ganando al no perder, sino que están realmente están ganando en terreno. En palabras del máximo funcionario militar estadounidense, el jefe del Estado Mayor Conjunto Mike Mullen, la situación en Afganistán "es seria y se está deteriorando".

¿Qué significa esto? De acuerdo a Anthony Cordesman del Center for Strategic and International Studies, los talibanes han expandido su área de influencia de 30 de los 364 distritos afganos en el 2003 a unos 160 a fines del 2008. Pero, dice Cordesman, un ampliamente respetada voz sobre asuntos militares, "la dimensión militar es sólo parte de la historia".

CORRUPCION E INCOMPETENCIA

La otra parte es un Gobierno incompetente y corrupto y un igualmente corrupto e ineficiente sistema de distribución de la ayuda internacional. En su discurso sobre "una guerra necesaria", Obama indirectamente se refirió a ese aspecto de la guerra en Afganistán diciendo que el conflicto no podría resolverse solamente con la fuerza militar.

"También necesitamos (...) desarrollo y buen Gobierno", señaló.

Ambos se han quedado cortos. "El Gobierno afgano perdió legitimidad en los pasados cinco años", dijo Bruce Riedel del Brookings Institution, un centro de estudios en Washington.

Si puede recuperarla, y cuán rápidamente, es una pregunta abierta, sin importar quien surja como ganador de las elecciones del 20 de agosto en las que el presidente Hamid Karzai compite por un segundo período de cinco años.

(Los resultados completos están previstos para el 3 de septiembre. Ambos, Karzai y su principal contrincante el ex ministro de Relaciones Exteriores Abdullah Abdullah, se han adjudicado la victoria basados en recuentos parciales).

La extendida corrupción y la falta de un buen Gobierno están reflejadas en dos importantes indicadores: el índice de estados fallidos compilado por la revista Fund for Peace and Foreign Policy y el índice anual de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, un grupo basado en Berlín.

Afganistán se ubica en el séptimo lugar entre la lista de los estados fallidos y en el puesto 176 (de 180) en la escala de corrupción.

Este no es un ambiente que se preste por sí mismo a soluciones. Hay poderosos intereses creados para mantener lo que Cordesman llama un sistema deshonesto de poder y corrupción. Jean MacKenzie, un reportero basado en Kabul, dijo en una columna escrita recientemente para Reuters que la ayuda internacional que llega a Afganistán era una de las fuentes más nutridas de financiamiento para los talibanes.

"Es un secreto a voces del que nadie quiere hablar (...) Virtualmente cada gran proyecto incluye una saludable tajada para los insurgentes", escribió MacKenzie. "Los donantes internacionales, principalmente Estados Unidos, están financiando ampliamente a su propio enemigo".

Hasta hace poco, la mayoría de los expertos creían que los talibanes se financiaban de impuestos que los insurgentes cobraban a la producción de opio, la materia prima para la heroína.

Richard Holbrooke, enviado especial de Obama para Afganistán y Pakistán, dijo el año pasado (cuando no estaba prestando funciones para el Gobierno) que "romper el narco-estado en Afganistán es esencial o todo lo demás fracasará".

Êl ya no piensa que la insurgencia está mayormente financiada por el comercio de opio. En lugar de eso, dice que el flujo de dinero a los talibanes que viene de simpatizantes en estados del Golfo y de otras partes excede al del comercio de drogas.

"Obama heredó un desastre", según Riedel, "una guerra que ha recibido poco financiamiento y poco financiamiento durante seis de los últimos siete años".

Y "¿qué pasaría si la guerra necesaria de Obama fuera mal y Estados Unidos se retirara de Afganistán? En el mundo musulmán esto sería visto como "un triunfo a la par de la retirada de las fuerzas soviéticas" de Afganistán después de sus fallidos nueve años de guerra y ocupación.

Ni mencionar el impacto que esto tendría sobre la posición política de Obama.

(Se puede contactar al autor Debusmann@reuters.com)