17 de septiembre de 2009

Congreso mexicano buscaría más déficit y no impuestos

Por Miguel Angel Gutiérrez

MEXICO DF (Reuters/EP) - El Congreso de México podría autorizar un mayor déficit fiscal del Gobierno para el próximo año a fin de sortear la peor recesión del país en décadas, en lugar de aprobar un polémico nuevo impuesto del 2 por ciento que afectaría los bolsillos de todos los mexicanos.

El presidente Felipe Calderón envió la semana pasada al Congreso el proyecto de presupuesto para el 2010, junto con un paquete de reformas fiscales que incluye un nuevo tributo del 2 por ciento de aplicación general y un aumento temporal al Impuesto Sobre la Renta (ISR), actualmente del 28 por ciento.

Legisladores de oposición han dicho que el nuevo impuesto, la columna vertebral del plan fiscal y el tributo que más recaudaría en el proyecto, no avanzará en el Congreso porque sofocaría a los mexicanos, ya castigados por la crisis.

Diputados del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo apoyo es necesario para el aval de reformas, han dicho que podrían ampliar el déficit del 0.5 por ciento del PIB propuesto por Calderón para no dejar al Gobierno sin recursos, sugiriendo un nivel de hasta el 1.5 por ciento.

"Está el espacio hasta 1 por ciento de déficit y yo creo que lo entenderían muy bien los mercados financieros y las calificadoras en particular", dijo Fausto Hernández, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

"La Secretaría de Hacienda mandó un déficit de 0.5 por ciento para (dar margen a) la negociación política", sostuvo.

México pasa por su peor recesión en siete décadas por la crisis desatada en Estados Unidos, un socio comercial clave, y el Gobierno necesita reformas para amortiguar la contracción de la economía, que estima en un 6.8 por ciento para este año.

PRUEBA DE FUEGO

Las calificadoras de riesgo insisten en que México tiene que aumentar su recaudación tributaria y reducir la dependencia petrolera, o de lo contrario podrían bajar la nota soberana.

Hernández dijo que el Congreso podría aprobar el nuevo tributo, pero en un nivel menor del 1.0 o 1.5 por ciento. Y cree que no lo extendería a medicinas y alimentos, que hoy tienen tasa cero.

Además cree que los legisladores podrían avalar un 29 por ciento del ISR y no el 30 por ciento propuesto por Calderón.

Pero lo que se apruebe en el Legislativo dependerá en buena parte de lo que opine el PRI, que hoy tiene la mayoría relativa en la cámara baja.

"Los americanos traen más de un 9 por ciento del déficit, los ingleses traen el 10-11 por ciento y (...) a nosotros nos están proponiendo que tengamos el medio por ciento de déficit", dijo esta semana el jefe de diputados del PRI, Francisco Rojas.

"La idea es que evaluemos cuál es la posibilidad de la economía mexicana para poder utilizar parte de ese déficit para la recuperacion económica como lo están haciendo los países industrializados", agregó.

El apoyo del PRI, que perdió la presidencia en el 2000 tras siete décadas en el Gobierno, dependerá además de un debate interno sobre qué tanto la reformas propuestas son antipopulares y puedan comprometer sus oportunidades de regresar al poder en las elecciones presidenciales del 2012.

"Esta va a ser una prueba de fuego para saber qué tan confiable y sólido está el PRI de cara al 2012", dijo Fernando Dworak, analista del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

El Congreso debe aprobar a más tardar el 15 de noviembre el paquete económico del próximo año.