24 de julio de 2007

Crónica UE/Chile.- Chile pide que se profundice su acuerdo comercial con la UE por temor a un fracaso de Doha

Reclama una mayor apertura de los mercados europeos a la agricultura y los servicios

BRUSELAS, 24 Jul. (EUROPA PRESS) -

Chile no es muy optimista acerca de las posibilidades de éxito de la llamada ronda de Doha de liberalización del comercio mundial y por eso pidió hoy a la Unión Europea que se profundice el acuerdo comercial existente y que haya una mayor apertura de los mercados de los Estados miembros a los productos agroalimentarios procedentes del país andino.

El ministro de Exteriores chileno, Alejandro Foxley, participó hoy en Bruselas en el III Consejo de Asociación entre la UE y Chile, donde planteó, entre otras cosas, la necesidad de reforzar el funcionamiento de los actuales acuerdos comerciales y avanzar también en la liberalización del sector servicios para dar, de paso, un "mensaje positivo" a los países latinoamericanos que recelan de la globalización.

"Nosotros no estamos muy optimistas respecto del resultado de la ronda de Doha", admitió el canciller chileno en rueda de prensa tras la celebración del Consejo. "Creemos --dijo-- que no sólo hay una parálisis sino, probablemente una enorme dificultad de lograr un acuerdo". En ese sentido, alertó de que es importante que un mal resultado en Doha "no se convierta en una reacción en contra del proceso de globalización y de inserción de las economías y de los países en el mundo global".

Foxley explicó que en Chile no se comparte la visión negativa de la globalización y puso como ejemplo que el país andino multiplicó por ocho el nivel de sus exportaciones pasando de los 8.000 millones de dólares en 1992 a los a 60.000 millones actuales. "Detrás de eso hay empleos de buena calidad, pero si la ronda de Doha no funciona tenemos que poner más énfasis en hacer funcionar los actuales acuerdos comerciales", insistió el ministro.

Por ese motivo pidió "profundizar" el marco comercial con la UE y una mayor apertura de los países miembros, alegando que un aumento de las importaciones chilenas "no amenaza en absoluto" a la agricultura europea. "Quisiéramos ver a los países de la UE abriéndose más en algunos productos importantes para Chile, como los agroalimentarios en los cuales hay cuotas en algunos productos, muchas de las cuales ya se han alcanzado", apuntó.

Chile quiere también avanzar en el campo de los servicios y lograr que en los dos próximos años, hasta la siguiente reunión del Consejo de Asociación, pueda mostrar cifras que hayan triplicado o cuadruplicado el nivel de comercio entre las dos orillas del Altántico. "Esto es muy importante como señal hacia los países que en nuestra región dudan de las ventajas y virtudes de la globalización y de la asociación con países europeos", remachó el titular chileno de Exteriores.

Además del tema comercial, el encuentro celebrado en la capital comunitaria sirvió para repasar el estado de la cooperación. En este ámbito, es intención de Chile aplicar la experiencia europea en sus propias políticas públicas internas.

Foxley enumeró a continuación las tres áreas prioritarias en las que el país concentrará los recursos procedentes de la Unión Europea que, en el marco del Programa de Cooperación 2007-2013, se elevan a 41 millones de euros. Se trata de la cohesión social, a la que irán destinado el 40% de esta cantidad; la protección social de los sectores medios; y la educación superior.

En el terreno del diálogo político, Chile ha propuesto un "trabajo conjunto" de la UE con Chile, al que se puedan sumar otros países de la región, para "construir convergencias" en América Latina y hacer frente a los principales desafíos, entre los que mencionó la mejora de la gobernabilidad, la integración social y seguridad a los sectores más vulnerables y más expectativas de movilidad social.

CRITICAS AL POPULISMO

El ministro no ocultó su preocupación por la deriva hacia el populismo de algunos vecinos al recordar que América Latina vive "gran variedad de experiencias en los caminos hacia el desarrollo" y que ha habido en algunos países "una reacción muy negativa" a las reformas económicas de los años ochenta y en contra del neoliberalismo "proponiendo soluciones drásticas, revolucionarias, y en algunos casos con tintes populistas".

Esta actitud genera, en opinión del canciller chileno, "una cierta dificultad para buscar esa convergencia en el camino al desarrollo que permita una buena integración entre los latinoamericanos".

Chile cree, en este contexto, que la experiencia europea es más válida que nunca en América Latina, al tratarse de un modelo de desarrollo que busca instituciones transparentes, estables, globalización de las economías y una muy activa política social que construye una red de protección para todos. Por tanto, sugirió una "mayor presencia política" de la UE en América Latina.

La Unión Europea, por su parte, trazó un balance "muy positivo" del Acuerdo y el ministro luso de Exteriores, presidente en ejercicio del Consejo, Luis Amado, señaló que se ha aprovechado el Consejo para "actualizar" algunos aspectos del mismo. La Comisión Europea, mientras, manifestó su satisfacción por el funcionamiento del acuerdo de libre comercio que ha permitido aumentar el flujo comercial en ambas direcciones.

En cuanto a la ronda de Doha, el representante del Ejecutivo comunitario aseguró que se está trabajando para lograr "un resultado positivo y ambicioso" y apuntó que los documentos recientes presentados en Ginebra ofrecen la posibilidad de lograrlo.