21 de septiembre de 2009

Gas venezolano con largo trayecto para emerger

Por Marianna Párraga

CARACAS (Reuters/EP) - Pese a la algarabía por el hallazgo de vastas reservas gasíferas en el Golfo de Venezuela, el recurso aún tiene un largo trayecto para emerger en las costas del país petrolero, que ha tenido que recurrir a la importación de gas.

Mientras ejecuta un plan para certificar sus existencias de crudo, el país sudamericano tiene previsto también duplicar las de gas a 372 billones de pies cúbicos (bpc), desde los 176 actuales.

El aumento provendría mayormente de descubrimientos en las costas, pues los intentos por elevar las reservas y la producción de gas libre en tierra, incluso de la mano de transnacionales, han resultado casi todos infructuosos.

"El balance de gas de Venezuela (equilibrio entre oferta y demanda) de aquí a 20 años depende en tres quintas partes de las reservas costa afuera descubiertas que quedan por desarrollarse y las que aún están por descubrirse", dijo Mauro Ristorto, analista senior de la firma IPD Latin America.

No obstante, para el presidente Hugo Chávez, quien promueve el socialismo en Venezuela y lidera lo que algunos consideran el renacer de la izquierda en la región, el hallazgo "es una importante noticia para el país y para el mundo, desde el punto de vista económico, social y geopolítico".

Lejos de mejorar el suministro de gas, la brecha entre la oferta y la demanda va en alza, con un déficit que se cubre parcialmente desde el 2007 con importaciones desde Colombia.

El plan de negocios de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), lanzado en 2005, planteó solucionar el diferencial con la integración de varios proyectos grandes, entre ellos el desarrollo de áreas en el Golfo, limítrofe con Colombia.

Se estima que en el proyecto Rafael Urdaneta, en el Golfo, hay 27 bpc, de los cuales un consorcio entre la española Repsol y la italiana ENI halló días atrás entre 7 y 9 bpc, aún por certificar.

"Vamos a estar haciendo pruebas (...) para comprobar la existencia del gas", indicó a Reuters Antonieta La Marca, portavoz de Repsol Venezuela.

Sin embargo, los precedentes de otros antiguos proyectos costa afuera no han sido positivos.

DEL DICHO AL HECHO

En tanto, el oriental proyecto Mariscal Sucre, concebido en la década de 1980 y redefinido varias veces, sigue sin comercializar gas, pese a contar con 14,7 bpc y de que en mayo PDVSA hizo las primeras pruebas, luego de que la brasileña Petrobras declinara participar.

Plataforma Deltana, otro ambicioso proyecto costa afuera en donde participan la estadounidense Chevron y la noruega StatoilHydro, tiene dos bloques declarados comerciales desde 2007 con 7 bpc pero, tras concluir la exploración, la construcción de las instalaciones no se ha iniciado.

Por último, el proyecto Delta Caribe, para explorar en áreas adyacentes a la isla La Blanquilla y en la zona pantanosa del oriental estado Delta Amacuro, no recibió ofertas suficientes de las empresas inscritas en la licitación.

La mayor parte de estos retrasos es atribuible a inminentes cambios en el esquema de explotación del gas, ya que la ley vigente desde 1999 permite la participación de capital privado en solitario en cualquier etapa de la industria.

PDVSA no ha ocultado su intención de reproducir el modelo de empresas mixtas con mayoría estatal que impera para el petróleo y eso entra en franca contradicción con documentos y acuerdos firmados entre PDVSA y empresas privadas durante la etapa exploratoria de los proyectos gasíferos.

Repsol y ENI aspiran a que PDVSA se conforme con 35 por ciento del bloque que operan en el proyecto Rafael Urdaneta, una vez que se declare comercial.

Otro punto clave es el destino del gas. El déficit interno ha llevado al Gobierno a exigir que la producción temprana no salga del país, impactando la economía de los proyectos.

Analistas coinciden en que sacar una molécula de gas costa afuera multiplica por cinco los costos de extraerlo en tierra, lo que dificulta su venta a un mercado interno subsidiado.

"El precio final debe cubrir los costos de producción, transporte, distribución y comercialización y el importe actual más alto en el país es 3,01 dólares por millón de BTU, mientras afuera se vende mínimo en 12 dólares", explicó Nelson Hernández, consultor de la firma venezolana CMPC.

Pero cuando parece que transcurrirán meses antes de que se discutan los términos de asociación entre el Estado y los privados, los ánimos de triunfo en el Gobierno se mantienen.

"Venezuela es hoy uno de los primeros gigantes energéticos del planeta", afirmó Chávez este mes durante uno de sus programas dominicales de televisión.

(Por Marianna Párraga, editado por Marcel Deza)