12 de agosto de 2009

Marcha en Honduras culmina en choques con la policía

Por Gustavo Palencia

TEGUCIGALPA (Reuters/EP) - Una marcha de miles de personas que reclamaban la restitución en el poder del presidente hondureño, Manuel Zelaya, generó el martes choques con la policía en la capital del país, luego de que un grupo de manifestantes quemara un autobús y un restaurante.

Simpatizantes de Zelaya marcharon varios kilómetros desde diversas localidades de la nación centroamericana hasta Tegucigalpa para participar en protestas y aumentar la presión sobre el Gobierno del mandatario interino, Roberto Micheletti.

"Estos golpistas se tienen que ir, el pueblo está contra el golpe; el presidente Zelaya es el que fue electo por los hondureños, no los militares golpistas", dijo Sarahí Avilez, una empleada pública de 32 años.

Ondeando banderas de Honduras y entonando temas de protesta, los zelayistas marcharon pacíficamente en una céntrica zona de la capital exigiendo el regreso de Zelaya, sacado del poder el 28 de junio.

Pero al final de la tarde, un grupo de personas arremetió contra fachadas de locales comerciales y quemó neumáticos sin intervención de la policía, que actuó luego de que iniciara el fuego en un restaurante de comida rápida.

También habían quemado un autobús y a la distancia se veía una densa columna de humo, según testigos de Reuters.

En un confuso incidente previo, un hombre resultó herido de bala en una pierna y trasladado al Hospital Escuela, según confirmó el centro asistencial.

Los cuerpos de seguridad lanzaron bombas lacrimógenas contra los manifestantes, así como dentro de las instalaciones de la Universidad Pedagógica, donde personas llegadas del interior del país tenían previsto pernoctar.

El Gobierno de facto ordenó un toque de queda en la capital debido a los incidentes violentos desde las 22.00 hora local (0400 GMT) del martes hasta las 5.00 hora local del miércoles.

A pesar de que las manifestaciones a favor o en contra de Zelaya han sido mayormente pacíficas, las fuerzas de seguridad reprimieron algunas protagonizadas por seguidores del mandatario depuesto, dejando al menos dos muertos.

Las negociaciones para solucionar la crisis en Honduras, la peor en América Central en las últimas dos décadas, están estancadas mientras la Organización de Estados Americanos (OEA) busca reflotar una propuesta del presidente costarricense, Oscar Arias, que contempla el retorno de Zelaya al poder.

Pero el Gobierno de facto insiste en que su regreso no es negociable y pidió una visita de alto nivel al país para que compruebe la realidad del país.

Sin embargo rechazó la presencia en una planeada misión de cancilleres de la OEA del secretario general, José Miguel Insulza, lo que llevó a posponer la visita de la delegación.

Insulza dijo en una conferencia de prensa el martes que la delegación podría ir a Honduras a finales de la próxima semana o inicios de la siguiente, luego de una visita a ese país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

"La OEA está dispuesta a concurrir a una serie de reuniones en Tegucigalpa para discutir sobre el acuerdo de San José. Lo único que creo que es importante agregar a esto es que naturalmente es la OEA la que fija su delegación", dijo Insulza al comentar que podría haber algunos cambios en la misión.

CONTINUA PRESION

El Gobierno interino se opone a la vuelta del mandatario, a quien expulsó a punta de pistola del país con el apoyo de las Fuerzas Armadas, gran parte del arco político y la Iglesia por supuestamente haber violado la Constitución al buscar forzar una reelección presidencial.

El golpe de Estado fue condenado por la comunidad internacional, incluido Estados Unidos, que ha venido insistiendo infructuosamente en la necesidad de que Zelaya vuelva al poder para finalizar su mandato, que termina a inicios del año próximo.

Zelaya, un aliado del izquierdista presidente venezolano, Hugo Chávez, ha estado itinerante desde que fue derrocado, pasando parte del tiempo en Nicaragua tras algunos intentos fracasados por regresar a la fuerza a Honduras.

Dirigentes zelayistas dijeron que las personas del interior del país se quedarán al menos una semana para intensificar las protestas, pernoctando en centros educativos y otros espacios.

Además amenazaron con acciones de bloqueo contra empresas que apoyan al Gobierno interino.

"Queremos que regrese Mel", clamaron temprano bajo el intenso calor que azotaba la capital hondureña mientras marchaban hacia un custodiado Palacio Presidencial.

A la concentración de "zelayistas" se unió la familia del presidente depuesto, así como estudiantes y educadores de la capital.

"No podemos permitir que una dictadura prevalezca en nuestro país", acotó Xiomara de Zelaya, esposa del gobernante.

Las marchas pudieron entrar sin problemas a Tegucigalpa y San Pedro Sula, la ciudad más poblada de Honduras, a pesar de los temores de manifestantes de que los militares y la policía obstaculizan su paso.