14 de noviembre de 2016

Núria Vilanova: "Iberoamérica debe apostar por la integración empresarial y convertirse en un bloque fuerte"

   MADRID, 14 Nov. (Notimérica) -

   Núria Vilanova es la presidenta del Capítulo Ibérico del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), un espacio diseñado para consolidar la relación entre empresarios e inversionistas españoles e iberoamericanos con el fin de seguir integrando ambas economías.

   Concretamente, CEAL ibérico nació en 2014 con el objetivo principal de "desarrollar un espacio empresarial iberoamericano que permita establecer y mejorar las relaciones comerciales, además de generar inversión a ambos lados del Atlántico".

   En una entrevista concedida a Notimérica, Vilanova ha explicado el momento que atraviesan estas relaciones y ha apostado por una mayor integración de los países de esta región como estrategia para construir un bloque fuerte capaz de hacer frente a las grandes economías mundiales.

   Pregunta: Es innegable el interés del empresariado español en Iberoamérica, pero ¿qué momento atraviesan las relaciones comerciales entre nuestro país y la región?

   Respuesta: Yo siempre digo que hay tres fases. La primera, en la que España y sus grandes empresas se embarcan allí como inversores. La segunda, en la que producto de estos años de crisis, vienen por primera vez a invertir de verdad las empresas de allí y en tercer lugar, se produce un fenómeno muy interesante que es que las pymes españolas las que llegan Iberoamérica de manera masiva. Además, comienzan a desarrollarse cada vez más productos en conjunto, como la integración de empresas de ambos lados para trabajar juntos y aprovechar oportunidades.

   De cualquier manera, las relaciones están ahora en un momento muy intenso. Quizá el fenómeno que más llama la atención es la Alianza del Pacífico, donde las perspectivas tanto en el ámbito político como en el empresarial son muy buenas. El factor más indicativo de su importancia es que la representación de cada país está liderada por algunos de los mejores empresarios, por lo que es una negociación y un proceso de integración que se está llevando al primer nivel empresarial y se va avanzando lento pero seguro en la apertura de fronteras comerciales.

   P: ¿La gran revolución iberoamericana pasa entonces por la Alianza del Pacífico? ¿En qué lugar queda el Mercosur?

   R: Seguro, Argentina está solicitando ya la integración en la Alianza, lo cual hace que Mercosur deba replantearse en sí mismo. El del Pacífico es un foro que puede acabar significando para América lo que significó para Europa la integración en la Unión Europea. Yo creo que estamos ante el inicio de verdad de la integración iberoamericana, que hasta ahora siempre había sido un sueño muy lejano.

   P: ¿Cómo pueden afectar a esta Alianza, en términos económicos, tanto la recesión de China como la reciente victoria de Donald Trump en Estados Unidos?

   R: Pienso que los dos factores suman en el mismo sentido. Todos los bloques necesitamos ser más grandes y más fuertes. Estamos pasando a un mundo donde cada vez son menos importantes los países y más relevantes las ciudades y los bloques. Ante cualquier tema que ponga en cuestión la economía de una región, la respuesta debe ser más integración.

   China ha afectado mucho a países donde la materia prima es muy importante, por ejemplo a un país tan minero como es Chile. Y respecto a Trump, yo creo que se va a moderar el efecto.

   P: ¿Es mejor para el empresariado español seguir mirando a Iberoamérica que abrirse a otros mercados? ¿El futuro todavía pasa por la región más que por Asia, por ejemplo?

   R: Sería un gran error mirar solo a iberoamérica. EEUU, aunque es un mercado consolidado, es el gran mercado mundial y Asia tiene un desarrollo espectacular, pero no cabe duda que en Latinoamérica encontramos una complicidad que sería absurdo desaprovechar.

   Las relaciones en América Latina son radiales; es decir, hay mas relación entre México y España o entre Colombia y España que entre ellos. Justo ahora están empezando estas relaciones, pero la fuerza de la relación empresarial e incluso personal de cada uno de los países latinoamericanos con España es brutal y nosotros jugamos un papel en la integración de la región como un todo.

   P: Si usted tuviese ahora mismo que invertir en un país de la región, ¿en cuál lo haría? Ahora es el momento de...

   R: Las inversiones se han hecho por modas. Hubo un momento en el que todo era invertir en Brasil, otro en el que era hacerlo en Colombia... yo creo que la ventaja está en ver a Latinoamérica como región y no como países independientes. Salvo en algunos negocios, no tiene sentido estar en España y en 'X' país, sino ser un actor regional.

   P: ¿Qué conclusiones saca de la Cumbre de Empresarios que se celebró previa a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado de Cartagena de Indias?

   R: Pues que las Cumbres son importantes, y lo es que al lado de una cumbre política haya otra empresarial. Rebeca Grynspann dice que Iberoamérica existe y prueba de ello es la relación que han tejido las compañías, que crea una realidad de integración muy importante entre España y la región. Es importantísimo para las empresas acompañar a las cumbres políticas, porque las decisiones políticas impactan desde luego al desarrollo empresarial, pero también este crea un marco de realidad que a veces es un facilitador de las relaciones políticas.

   Las otras conclusiones son que se notó el peso de la Alianza del Pacífico, que está cambiando la configuración de Iberoamérica, y que empieza a notarse el interés por integrar a los jóvenes en el tema de transformación digital e innovación.

   P: Hay algunas voces críticas que apuntan a la desaparición de las Cumbres Iberoamericanas. ¿Podría la cumbre política disiparse en favor de la empresarial?

   R: No lo creo, yo creo que estamos en un momento donde la política importa muchísimo. Cómo sea el marco político, la visión de la sociedad, de la economía y el desarrollo de los países va a ser determinante para el desarrollo de las compañías. El mundo empresarial no es ajeno a la visión de la sociedad de la política, la economía, los impuestos... Las cumbres ayudan a que los extremos vayan desplazándose hacia el medio o queden muy aislados, por lo que creo que son importantísimas.

   P: ¿Cómo ve el giro en el panorama político que está habiendo en Iberoamérica tras las elecciones en países como Argentina o los acontecimientos que se han sucedido tanto en Venezuela como en Brasil? ¿Cómo puede repercutir este giro a la derecha política en el desarrollo regional?

   R: El giro actual es positivo. En general, todo va hacia el centro y se están alejando los movimientos más populistas. Habrá que ver si el reto de seguir desarrollando las clases medias en Iberoamérica permite seguir apostando por sistemas políticos de equilibrio y de centro que son los que al final ayudan. Espero que sigan esta tónica y que esto que los sociólogos definen como 'el enfado de la clase media' no llegue a esta región para que pueda seguir avanzando.

   P: ¿Es posible que desde España veamos más a Iberoamérica como un todo y nos empeñemos en asimilarlo más que los propios miembros de estos países?

   R: Absolutamente. Somos los españoles los que apostamos por la integración porque los vemos cercanos, y aunque son absolutamente distintos, la apuesta y el camino deben seguir siendo la unidad para lograr un bloque fuerte.

   P: ¿Con este espíritu nació en premio Enrique Iglesias que concede el CEAL?

   R: El premio reconoce el sentir y el hacer de empresarios que destacan y suponen un punto de inflexión. Enrique en Iberoamérica lo es, ya que junto con Felipe González y el rey emérito -Juan Carlos de Borbón-- fue el gran impulsor de Iberoamérica.

   El premio quiere recoger su espíritu, su visión y el enorme trabajo que ha hecho por convertir un concepto en una realidad y busca reconocer a esos empresarios que están transformando la realidad tanto por su hacer como empresarios como por sus actividades de desarrollo social.

   P: ¿Cuál es el futuro del CEAL?

   R: Tenemos muchísimo trabajo. España es increíble, en la época de la autarquía parecía que queríamos sacar petróleo de la pizarra para hacer un país independiente y hoy el 25 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) procede de la exportación. Somos una economía totalmente abierta con empresas excelentes en el ámbito de la internacionalización, más todo lo que puedan generar empresas que se han instalado fuera, ya no de exportación sino de generación de negocio.

   En muy poco tiempo hemos creado unas empresas y un perfil de directivos que han heredado lo mejor de nuestros antepasados en cuanto al espíritu de aventura, de conocer, de respetuosos, de integrarse, de aportar y de internacionalizarse.