31 de agosto de 2009

Partido Democrático logra triunfo histórico en Japón

Por Linda Sieg

TOKIO (Reuters/EP) - El próximo líder de Japón, Yukio Hatoyama, se enfrenta el lunes a la tarea de alinear un nuevo Gobierno para revivir la economía, tras un histórico triunfo electoral sobre el partido conservador del Gobierno.

La victoria del Partido Democrático de Japón (PDJ) pone fin a medio siglo de dominio casi ininterrumpido del Partido Liberal Democrático (PLD) y acaba con un largo estancamiento parlamentario.

El partido opositor ha prometido un Gobierno que ponga dinero en manos de los consumidores, recorte los gastos innecesarios y le quite poder a los burócratas.

"Ha tomado mucho tiempo, pero hemos llegado a la línea de salida", dijo Yukio Hatoyama, de 62 años, líder del PDJ.

Los mercados financieros reaccionaron positivamente a la elección de Hatoyama en un país que lucha por salir de su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

El índice Nikkei tocó máximos de casi 11 meses a inicios de la sesión el lunes, mientras los futuros de los bonos japoneses del Gobierno, que tienden a moverse en dirección opuesta a las acciones, bajaban ligeramente a comienzos de la jornada.

Hatoyama ha dicho que no anunciará a su gabinete hasta que sea oficialmente nombrado primer ministro en una sesión especial del Parlamento, probablemente en unas dos semanas.

Sin embargo, como será nuevo en el poder, el Partido Democrático tendrá que moverse rápido para mantener el apoyo de votantes preocupados por cifras de desempleo récord y una sociedad que está envejeciendo rápidamente, lo que aumenta el costo de la seguridad social.

Se espera que Hatoyama, el rico nieto de un ex primer ministro, nombre a un equipo de transición para prepararse para tomar el poder.

Previsiones de los medios daban al Partido Democrático 308 de los 480 escaños de la Cámara baja.

La previsiones están en línea con las encuestas de la campaña electoral, que pronosticaban una gran derrota para el primer ministro, Taro Aso, y el Partido Liberal Democrático (PLD), que ha gobernado durante más de 50 años.

EL PEOR RESULTADO EN LA HISTORIA PARA LOS LIBERALES

Los Sondeos a boca de urna mostraban que los demócratas habrían obtenido cerca de 320 escaños de la Cámara baja, cifra que casi triplica los cerca de 115 de la anterior elección. La mayoría de los sondeos dan a los liberales poco más de 100 escaños, frente a los 300 que tenía.

La derrota del partido gobernante acaba con una asociación de éste con las grandes empresas y los burócratas, que convirtió a Japón en un gigante económico tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial.

No obstante, la estrategia se hundió al romperse la "burbuja" económica a fines de la década de 1980. Desde entonces, el crecimiento no ha logrado recuperarse completamente.

"Esto se trata del final del sistema político de posguerra en Japón", dijo Gerry Curtis, experto en el país de la Universidad de Columbia.

"Marca el fin de una larga era y el comienzo de otra sobre la cual hay mucha incertidumbre", agregó.

Los mercados financieros querían que terminara el estancamiento en el Parlamento, donde los democrátas y sus aliados controlan la Cámara alta y pueden retrasar los proyectos de ley. Sin embargo, la emisión de bonos podría aumentar si un nuevo Gobierno aumenta su gasto.

Aso dijo que asumirá la responsabilidad por la derrota y agregó que pronto se realizarán comicios para elegir a un nuevo líder del Partido Liberal Democrático.

La agencia de noticias japonesa Jiji dijo que el desempeño del PLD fue el peor desde su fundación en 1955.

"El problema es cuánto pueden ofrecer realmente los demócratas en los primeros 100 días. Si pueden formar un nuevo Gabinete rápidamente aliviarán las preocupaciones del mercado sobre su capacidad de gobernar".

Hatoyama había dicho el sábado a los votantes que las elecciones cambiarían la historia de Japón.

El político ha mencionado la palabra cambio continuamente, un concepto que parece haber calado en los japoneses. Muchos parecen dispuestos a dar una oportunidad a los demócratas, a pesar de no estar seguros de que puedan sacar al país de su peor recesión en 60 años.

El partido quiere además forjar una postura diplomática más independiente respecto a su aliado clave en seguridad, Estados Unidos, mejorando las relaciones con Asia, frecuentemente tensas por los amargos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial.