31 de agosto de 2009

Refugiados birmanos comienzan cauto retorno a casa desde China

Por Chris Buckley

NANSAN, China (Reuters/EP) - Los refugiados que escaparon a China desde el noreste de Myanmar comenzaron el lunes a regresar, superando los temores sobre su seguridad para volver a sus negocios y hogares que temen hayan sido saqueados.

Para el lunes, las tropas de Myanmar parecían haber ganado el control de Kokang, un enclave con fuerte presencia de unaa etnia china controlado por caudillos locales y sus milicianos, luego de semanas de enfrentamientos que llevaron a decenas de miles de residentes a huir a la vecina China.

El Gobierno de Myanmar dijo el domingo que la situación ha vuelto a la normalidad, agregando que 26 efectivos militares o policiales murieron y que 47 resultaron heridos.

En los enfrentamientos también murieron ocho miembros del grupo Ejército de la Alianza Democrática Nacional de Myanmar (MNDAA, por su sigla en inglés), que se había enfrentado a las tropas del Gobierno, agregó la información.

El conflicto comenzó luego de que Myanmar desplegó tropas en el área para desarmar a los insurgentes, como parte de los planes para hacer que los grupos étnicos participen en las elecciones del próximo año, las primeras en dos décadas, dijeron grupos de birmanos exiliados.

Desde el comienzo del estallido de violencia decenas de miles de personas han cruzado la frontera para pasar a territorio chino.

El Gobierno chino ha alimentado y brindado refugio a 13.000 de los 37.000 refugiados en Nansan y otras localidades cerca de la frontera, de acuerdo a cifras provinciales, pero no ha mostrado deseos de albergarlos por demasiado tiempo.

Para las primeras horas de la tarde, un número creciente de residentes de Kokang se sentían lo suficientemente seguros como para regresar a sus hogares. Camiones y autobuses llegaban cargados de personas que bajaban en el paso fronterizo de Nansan, mientras que otros llegaban a pié.

"Por supuesto que tengo miedo (de regresar), pero no hay opción", dijo Liu Shurong, uno de los refugiados, acerca de volver a Kokang.

"Si no regresamos a cuidar nuestro comercio, será saqueado. Muchos de mis vecinos han perdido todas sus pertenencias", agregó.

Muchos de los refugiados, recluidos en carpas azules, han dicho que se siente divididos entre el deseo de regresar junto a sus familias, negocios y hogares y por el temor de sufrir un maltrato a manos de las tropas birmanas.

"Muchos de nosotros somos pobres, por lo que no podemos darnos el lujo de permanecer mucho tiempo lejos de nuestras casas, ya que podríamos perderlo todo", dijo Zhou Er, originario de Kokang que huyó a Nansan.

"Pero si volvemos necesitamos estar seguros de que no habrán más enfrentamiento o ataques en contra nuestra. No confío en el Ejército birmano", agregó.

Obligar a los refugiados -muchos de ellos de etnia china que hablan mandarín- a regresar podría ocasionar molestia e incluso protestas, dijo Yao Fu, un ciudadano chino que según dijo que ha manejado una clínica en Kokang por 10 años.

Mantener grandes cantidades de refugiados, entre los que se incluyen miembros de las derrotadas milicias de Kokang, podría irritar a Rangún.

"Si quieren regresar, los dejaremos ir", dijo Yan Qitian, director del campo de refugiados en Nansan. "Si se sienten inseguros luego de partir, podrán regresar", agregó.

Pekín es uno de los pocos aliados diplomáticos de Myanmar, y ha desviado la presión de los gobiernos occidentales por las duras medidas que su Gobierno militar ha tomado contra los activistas pro democracia.