10 de septiembre de 2015

Rousseff hace frente a la presión política y empresarial ante las medidas de austeridad

BRASILIA, 10 Sep. (Reuters/EP) -

Tras meses tratando de apuntalar las finanzas públicas de Brasil, la presidenta, Dilma Rousseff, debe hacer frente ahora a la presión política y empresarial frente a las dolorosas medidas de austeridad en un país que durante mucho tiempo ha sido dependiente de la mano de un gran estado.

Líderes empresariales han apoyado a Rousseff ante los crecientes llamados de sus enemigos políticos para que renuncie o se enfrente un juicio político, pero algunos están cada vez más impacientes con las políticas de austeridad que están empezando a afectar a sus ganancias.

"El enfoque del Gobierno es completamente equivocado. Debería estar recortando su propia nómina de empleo en lugar de las inversiones que impulsan la economía", ha denunciado Jose Carlos Martins, presidente de la Cámara Brasileña de la Industria de la Construcción.

Se espera que los recortes en programas públicos de infraestructura cuesten a la industria de la construcción 500.000 empleos este año, o cerca de una sexta parte del total de su mano de obra, ha agregado.

Mientras Brasil cae en una profunda recesión, nadie quiere asumir la carga, incluso sabiendo que el Gobierno necesita gastar menos. Esto incrementa el riesgo de que Brasil pierda la calificación de grado de inversión, que ganó con esfuerzo.

El izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y sindicatos están apelando a los empresarios del país para que asuman parte de la carga antes de que los recortes afecten a programas sociales que sacaron a millones de la pobreza.

"Fue fácil dar a las empresas exenciones tributarias indecentes. Ahora no quieren empezar a pagar de nuevo", ha señalado el senador del PT Paolo Paim, un trabajador siderúrgico devenido en político. "Debemos ser serios y duros sobre la recolección de impuestos", ha agregado.

Las empresas manufactureras se quejan de que sus impuestos por salarios se duplicarán en algunos casos después de que el Gobierno diera marcha atrás con exenciones impositivas y redujera una devolución de impuestos sobre bienes exportados.

"Los impuestos más altos han reducido el dinero que circula en la economía y los consumidores están comprando menos", ha agregado Marcio Utsch, presidente ejecutivo de la fabricante de zapatos Alpargatas.

El presidente de la poderosa Confederación Industrial de Sao Paulo, Paulo Skaf, ha advertido de que el ajuste fiscal del ministro de Hacienda, Joaquim Levy, está destruyendo puestos de trabajo.

"Si el ministro de Hacienda no puede arreglar la economía brasileña sin subir los impuestos, debería hacer sus maletas y partir", ha dicho Skaf cuando Levy propuso recientemente reinstalar un impuesto a las transacciones financieras. "Si sigue así, se convertirá en el ministro del desempleo", ha sentenciado.