7 de mayo de 2019

El sargazo, el mayor miedo de la hostelería costera de México

El sargazo, el mayor miedo de la hostelería costera de México
REUTERS / VICTOR RUIZ GARCIA - ARCHIVO

CIUDAD DE MÉXICO, 7 May. (Notimérica) -

Las turquesas aguas de las costas mexicanas temen una invasión del sargazo que les haría perder su característico color y que podría alejar a los miles de turistas que cada año se desplazan hasta las paradisíacas playas mexicanas.

El fenómeno del sargazo se fundamenta en unas macroalgas que tiñen de marrón el mar. Sin embargo, el cambio de tonalidad no es únicamente el motivo que desata la preocupación de los centenares de empresarios que dirigen las cadenas hoteleras mexicanas.

El verdadero problema de los miles de metros cúbicos que pueden llegar a acumularse en las costas es el fétido olor que desprenden debido a la fuerte contaminación marítima. Estas macroalgas viajan arrastradas por las corrientes del mar y pueden llegar a duplicar su peso en tan solo 18 días.

Fue en 2014 la primera vez que el Caribe mexicano sufrió un masivo sargazo y desde entonces la región iberoamericana se ve afectada cada año.

Ante el desfavorable pronóstico elaborado el pasado mes de enero por la Universidad de Florida (Estados Unidos) sobre esta causa, el Grupo Interinstitucional para la atención de la llegada de sargazo al Caribe mexicano presentó en el marco de la Cumbre Internacional sobre el Sargazo en Cancún un Plan de Acción para mitigar el problema que no solo afecta al turismo, sino también a los ecosistemas marinos y costeros.

El sargazo ya se está dejando ver en algunas playas caribeñas amenazando al sector hotelero. Tal es así, que el estado mexicano de Quintana Roo ha señalado que este 2019 podría sufrir pérdidas de 2,9 millones de dólares.

En términos numéricos, se estima que la oleada de sargazo podría alcanzar incluso un millón de toneladas afectando particularmente a más de 1.000 hoteles ubicados en Cancún, Puerto Morelos, Isla Mujeres, Cozumel, Holbox, Tulum, Chetumal, Solidaridad, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Mahahual en los meses de mayo, junio y julio.

PLAN DE ACCIÓN

El citado Grupo Interinstitucional propuso el pasado mes de enero nueve ejes, cuatro de los cuales se enfocan en la atención inmediata del problema: detección, contención, colecta y monitoreo.

Con la detección se pretende instalar un sistema de observación en tiempo real para conocer la trayectoria de las algas y saber hacia qué punto de la costa se dirige. Con este paso, se intentará también organizar la colecta, el cual es el tercer eje.

El segundo eje hace referencia a la contención de manera preventiva en altamar y áreas cercanas a la costa mediante buques, barcazas y barreras con capacidad probada. Por último, con la implantación de un sistema de monitoreo se evaluará constantemente la calidad del agua costera y del aire.

La organización está integrada por las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), de Turismo (Sectur), de Marina (Semar), de Comunicaciones y Transportes (SCT), Coordinación General de Puertos y Marina Mercante y Agencia Espacial Mexicana.

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