11 de septiembre de 2009

Venezuela acelera entrega de campos petroleros a países amigos

Por Marianna Párraga

CARACAS (Reuters/EP) - Pese a tener uno de los índices de riesgo país más elevados de la región y la dura retórica anticapitalista del presidente Hugo Chávez, decenas de petroleras extranjeras hacen fila para operar en Venezuela.

Y no hay mejor credencial que llegar al país latinoamericano respaldado por un Gobierno "amigo" del mandatario socialista.

Desde hace años, Chávez utiliza la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las mayores reservas mundiales de crudo pesado, como una poderosa herramienta diplomática, asignando según sus intereses campos petroleros a empresas de países aliados.

Cinco de los nueve países que el mandatario ha visitado en su gira -Irán, Rusia, Bielorrusia y España- tienen millonarios intereses petroleros en Venezuela y son pocas las naciones sudamericanas sin un bloque asignado en la Faja, como Colombia, vetada tras el reciente conflicto político con Chávez.

Mientras, decenas de trasnacionales que históricamente trabajaron en el país socio de la OPEP deben conformarse con proyectos menores a la espera de que se concrete la licitación de varios bloques de crudo pesado en el Proyecto Carabobo, suspendido desde junio.

"Estamos conscientes de que hay dos procesos en paralelo, pero uno no debería afectar al otro", reconoció a Reuters un alto funcionario del Ministerio de Energía y Petróleo.

La estatización entre 2006 y 2007 de negocios petroleros operados por compañías privadas puso fin a la política de apertura que marcó la década de 1990 y ha dejado una estela de juicios y arbitrajes aún pendientes por resolverse, como los interpuestos por Exxon Mobil y ConocoPhillips.

Pero, lejos de prescindir de la inversión extranjera, el Gobierno ha orientado su estrategia hacia las petroleras estatales o nacionales, que gracias al apoyo político se sienten más seguras para hacer negocios en el riesgoso país.

Desde que llegó el poder hace más de una década, la política petrolera del mandatario ha generado fuertes polémicas en el país, entre los que defienden la consigna de "soberanía energética" que esgrime Chávez y los que critican que el crudo se está "regalando" para comprar voluntades políticas.

¿REGLAS CLARAS?

Aunque funcionarios indicaron que el Proyecto Carabobo servirá para fijar un patrón de precio a pagar por el acceso a las reservas y los mecanismos de financiamiento y ejecución, en la práctica es la asignación directa la que avanza más rápido el desarrollo de la industria.

Según reportes de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) obtenidos por Reuters, cinco de las decenas de áreas petroleras que ha estado negociando Venezuela con países aliados ya están produciendo crudo, pese a que nunca pasaron por licitación o procesos de oferta pública.

Lo que hasta el año pasado eran acuerdos bilaterales con un largo camino legal por recorrer, concentrados en la cuantificación de reservas en la Faja Petrolífera del Orinoco, se están convirtiendo en atractivos proyectos productivos.

Mientras, decenas de compañías como la francesa Total y la británica esperan seguir esos pasos.

Los documentos muestran que la empresa mixta Petrolera Indovenezolana, integrada por PDVSA y la india ONGC, está extrayendo unos 30.000 barriles por día (bpd) mientras que otras dos firmas en asociación con la bielorrusa Belarusneft y la china CNPC producen unos 17.000 bpd en total.

A este volumen de extracción espera añadirse en el mediano plazo la producción del campo Junín II, en la Faja, donde PDVSA y Petrovietnam acaban de constituir una empresa mixta. Fuentes de la petrolera vietnamita dijeron a Reuters que esperan comenzar a extraer crudo de esa área antes de 2011.

Sin embargo, las condiciones en que operan estas concesiones "diplomáticas" son mayormente desconocidas, como el precio que pagaron por los bonos de participación y si existe, como en el caso de la licitación de Carabobo, exigencia de desarrollar mejoradores de crudo pesado.

Fuentes del Ministerio de Energía indicaron que Petrovietnam, por ejemplo, acordó pagar un bono de 500 millones de dólares en varios tramos para acceder al campo Junín II, aunque el monto no fue confirmado.

Algunos analistas creen que la asignación de proyectos sólo en base a una alianza política y no a la experticia en el negocio petrolero podría terminar por producir daños a los yacimientos a largo plazo.

Mientras Chávez fustiga al capital transnacional, sigue prometiendo a sus aliados seguridad energética por cien años, multimillonarias inversiones petroleras, como refinerías y otras ventajosas condiciones por su amistad.

"¿Precio? Precio como nosotros tratamos a los amigos, a los hermanos: facilidades de pago que no consigues en ninguna otra parte del mundo", prometió este año el presidente venezolano a Uruguay, como a decenas de otros países, desde China a Cuba.

(Con reporte adicional de Nhat Lam Nguyen en Vietnam; editado por Enrique Andrés Pretel)