Actualizado 19/05/2014 22:21

La leyenda del tesoro se cobra nuevas víctimas en Paraguay

Excavaciones en busca del oro en Paraguay (2013).
Foto: REUTERS

    ASUNCIÓN, 19 May. (Notimérica/EP) -

   Cuenta la leyenda que en Paraguay existen una gran cantidad de tesoros enterrados por las familias más pudientes de aquel país, que, temerosas de perder sus riquezas tras la invasión de las tropas extranjeras de Argentina, Brasil y Uruguay a mediados del siglo XIX, decidieron esconder sus joyas, sus lingotes de oro y sus piedras y monedas preciosas, en lugares peculiares, marcados por árboles y accidentes geográficos, que hicieran posteriormente fácil su recuperación.

   Sin embargo, la guerra que estos tres países le declararon a Paraguay por la hegemonía de la Cuenca de la Plata allá por 1864, y que duró seis años más, acabó, según las estimaciones de la época, con casi el 85 por ciento de la población, por lo que muchos de estos tesoros no fueron desenterrados y seguirían, por tanto, escondidos.

   La tradición oral asegura que cuando la noche cae con toda su fuerza, oscureciendo por completo bosques y selvas, una breve tempestad desencapota el cielo, del que surge una fugaz exhalación que, tras moverse de un lugar a otro, acaba por morir a los pies de una tala, el árbol de la buena sombra, siempre verde, que en guaraní es conocido como juasy'y. Bajo ella, se hallaría la 'plata yvyguy': el tesoro enterrado.

   Existen también varios relatos de personas que afirmaron haber conseguido desenterrar algunas de estas riquezas. Historias que no hicieron más que incentivar una suerte de la fiebre del oro a la paraguaya, como la que se vivió en Estados Unidos allá por los años 50 del siglo XIX, ocasionado la muerte y la desaparición de muchas de ellas, pues las excavaciones se realizaron basándose en precarias y peregrinas especulaciones, sin además contar con las infraestructuras necesarias.

   Atraídos por el mito, muchos han sido los que intentaron en vano, sepultando su vida y esperanzas, hallar tan anhelado tesoro, que no solo ha hipnotizado a las supersticiosas mentes de los campesinos más aislados, sino también las de avaros hombres de negocios, e incluso la del que fuera presidente de la Corte Suprema de Justicia, Víctor Núñez, a quien se le relacionó algunos años con un grupo de buscadores de tesoros que excavaron sin éxito terrenos del Parque Caballero de Asunción, en el suroeste de Paraguay.

LA LEYENDA QUE SIEMPRE ACABA EN TRAGEDIA

   Salvo las confusas e increíbles historias que circulan por Paraguay, lo cierto es que la gran mayoría de estas búsquedas finalizan en tragedia, como la que sucedió este domingo en Areguá, capital del departamento Central, donde tres personas fueron sepultadas por el improvisado pozo que ellos mismos excavaron.

   Uno de estos caza tesoros, quien junto a otros hombres inició la perforación hace ya dos años sin obtener éxito alguno, aseguró, según testigos que trabajaban junto él, que las labores debían retomarse, pues "los espíritus" de la zona "le molestaban todo el rato".

   Así, cuenta el periódico paraguayo 'Última Hora', otros tres hombres cogieron de nuevo sus aparejos de excavación y, a escondidas del resto del equipo, comenzaron a profundizar en el pozo, que a las pocas horas se derrumbó.

   Durante todo el día, los policías y los bomberos voluntarios de la zona llevaron a cabo unas labores de rescate que tuvieron que ser paralizadas durante la noche por la falta de maquinaria y la posibilidad de que la situación se agravara.

   La última vez que se supo algo de las víctimas --Eugenio Ruiz Díaz, Arnulfo Acosta Castillo y Fernando Martínez--, fue dos horas después del derrumbe del pozo, a eso del mediodía de este pasado domingo, cuando uno de ellos consiguió llamar por su teléfono móvil al instigador de la operación, aquel al que los "espíritus" atormentaba, para informarle de que seguían con vida. Sin embargo, nada se ha vuelto a saber después.

   Por su parte, las autoridades de Areguá han explicado este lunes que se encuentran a la espera de una respuesta del Gobierno, al que se le solicitó una retroexcavadora, pues el Ministerio de Obras Públicas es el único ente estatal que dispone de una maquinaria de este tipo, con la que se podría reiniciar de la manera más segura las labores de rescate.