27 de agosto de 2016

La abstención, posible ganadora del Plebiscito por la Paz

La abstención, posible ganadora del Plebiscito por la Paz
REUTERS

BOGOTÁ, 27 Ago. (Notimérica) -

"Hoy comienza el fin del sufrimiento, el dolor y la tragedia de la de guerra", aseguraba el 24 de agosto el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al anunciar el Acuerdo de Paz final y definitivo entre el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Un 24 de agosto que, si la ciudadanía así lo desea, pasará a la historia como el día en el que terminó el conflicto interno más duradero de América Latina.

Sin embargo, todo dependerá de lo que suceda el próximo 2 de octubre, fecha elegida por los equipos negociadores para someter a consulta popular los cinco puntos acordados en La Habana.

La votación, conocida como Plebiscito por la Paz, necesitará únicamente un 13 por ciento de participación para ser válida. Una vez logrado ese porcentaje, ganará la opción que reciba más apoyos.

El bajo nivel de participación necesario para tomar una decisión de este calibre genera varios interrogantes en relación a la validez de este plebiscito que aspira a poner fin al conflicto con la guerrilla colombiana.

Este requisito concuerda con las expectativas de abstención. Según el último sondeo del 'Opinómetro' de Datexco, realizado para los medios 'El Tiempo' y 'W Radio', un 26,4 por ciento de los encuestados optarían por no acudir a las urnas, una cifra muy próxima a los partidarios del 'Sí' (34 por ciento) y del 'No' (29,2 por ciento).

Con los datos en la mano y a poco más de un mes de esta histórica consulta, el especialista del Instituto Universitario de Investigación y Estudios Latinoamericanos Rogelio Núñez, en diálogo con Notimérica, ha explicado las principales razones de los posibles resultados.

En primer lugar, los plebiscitos en muchas ocasiones movilizan menos a la población que unas presidenciales. "Esto es un dato colombiano y latinoamericano", ha asegurado Núñez, antes de mencionar el caso de Uruguay, un país que ha vivido más de una treintena de plebiscitos y referéndums en el último siglo.

Más concretamente, Colombia es un estado "altamente abstencionista", incluso en elecciones presidenciales. De hecho, en los comicios de 2014 --donde Santos salió victorioso tras una segunda vuelta-- la abstención superó el 60 por ciento.

Así, aún sin entrar en la cuestión referente al 'sí' o 'no' a los acuerdos de paz, una alta abstención estaría justificada en base a la "tradición histórica" y trayectoria política del país iberoamericano.

En este punto, el experto ha aclarado que "no se trata exactamente del 'sí' o 'no' a la paz" ya que, bajo su punto de vista, "el 100% de Colombia quiere la paz, guerrileros o no".

Entonces, ¿por qué abstenerse? La impopularidad del Gobierno también jugaría un importante papel en esta cuestión porque "la coyuntura económica y las protestas hacen que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos sean impopulares", ha explicado Núñez. Esto, sumado a la "falta de carisma" del presidente Santos, animaría a muchos ciudadanos a quedarse en casa el próximo 2 de octubre.

Las negociaciones en La Habana siempre han tenido la firma de los partidarios de Santos, con lo que resulta inevitable relacionar la paz con el actual mandatario; un hecho que podría jugar en su contra por los bajos niveles de aprobación a la gestión del presidente colombiano.

Este cóctel histórico y político influye altamente en la abstención por la que optarían muchos votantes potenciales que, si acudieran a las urnas, se optarían en su mayoría por el 'sí', de acuerdo con Núñez.

No obstante, a pesar de que el voto positivo es el más perjudicado por la baja participación, el experto ha asegurado que confía en su victoria.

"La abstención será muy alta pero creo que va a ganar el 'sí', aunque no sabría decir si lo hará con un amplio margen", ha confesado. "Si los resultados le dan un 70 por ciento frente a un 30 por ciento, el Gobierno tendría un buen techo", ha añadido.

En cualquier caso, no hay duda de que Santos "va a tener que hacer una labor política muy importante; no solamente de pedagogía, sino también de movilización regional".

De hecho, es en las localidades donde se tendrá que ganar el apoyo de los colombianos, como ya lo hizo en el balotaje de 2014, cuando luchó por la Presidencia contra el líder de Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga.

En relación a esto último, el apoyo de los partidos políticos será "crucial". "La mayoría de las formaciones están a favor del acuerdo, pero deberán movilizar a la población con una fuerte campaña regional", ha dicho Núñez.

Sin embargo, la cercanía de las elecciones presidenciales de 2018 podrían provocar cambios en las campañas por los acuerdos de paz, dado que los candidatos potenciales buscan distanciarse y definir sus políticas sin alinearse a posibles futuros contrincantes.

Este es el caso del líder de Cambio Radical, Germán Vargas Llera. Llera, quien "siempre ha sido bastante duro con las FARC y no se ha expresado a favor del plebiscito", aunque su partido sí que lo ha hecho, mantiene una posición "bastante ambigua".

"Llera no quiere estar dentro de la formación política de César Gaviria (Partido Liberal) porque le daría poder al Liberal y, con él, al jefe negociador del Gobierno en La Habana, aunque miembro del partido de Gaviria, Humberto de la Calle, posible candidato presidencial en 2018", ha aventurado el investigador, quien ha considerado que Llera también por el poder en dos años.

Por el momento, la primera parada tanto para los políticos como para el resto de la ciudadanía es la paz y, con ella, la esperanza de que los colombianos decidan ejercer su derecho a voto y decirle al país si "abrazan una nueva etapa en la historia de Colombia", tal y como dijo Santos.

"¡Será la votación más importante de nuestras vidas! Para dejar atrás este conflicto y dedicar nuestros esfuerzos a construir un país más seguro, un país más tranquilo, más equitativo, mejor educado, para todos nosotros, para nuestros hijos, para nuestros nietos", pregonó hace unos días el mandatario, esperanzado con que la abstención no sea la ganadora del Plebiscito por la Paz.