16 de abril de 2020

AMP2.- Bangladesh/Birmania.- Mueren cerca de 30 refugiados rohingya tras quedar dos meses a la deriva

MADRID, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -

Unos 30 refugiados rohingya han perdido la vida en un viaje por mar desde Bangladesh a Malasia que concluyó con el barco a la deriva durante dos meses, sin comida ni combustible y con alrededor de 400 personas a bordo, según los testimonios de los propios supervivientes.

La Guardia Costera ha detallado en un comunicado que en la embarcación han sido rescatados 396 miembros de esta minoría birmana, entre ellos 64 niños, antes de agregar que estuvieron 58 días a la deriva.

El rescate tuvo lugar en la noche del miércoles frente a las costas de la ciudad de Cox's Bazar, que acoge los principales campamentos de refugiados rohingya en el país, donde hay más de un millón de miembros de esta comunidad tras huir del conflicto y la persecución en el país vecino.

"Salieron de un campamento diferente con destino a Malasia, pero fueron detenidos por la Guardia Costera malasia, que les envió de vuelta con algo de comida, agua y combustible", ha detallado el organismo bangladeshí.

"Posteriormente, intentaron entrar en Birmania, pero la Armada birmana les detuvo y les empujó hacia Bangladesh", ha relatado, tal y como ha recogido el diario bangladeshí 'New Age'.

Los supervivientes han relatado a la Guardia Costera que al menos 28 personas murieron durante la travesía por la falta de comida y agua y han agregado que los cuerpos fueron lanzados por la borda al mar, según fuentes oficiales.

El comandante de la Guardia Costera bangladeshí, Sohel Rana, ha informado de que estas personas ya han sido puestas a disposición del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) para pasar "dos semanas de cuarentena obligatoria", con el objetivo de descartar posibles contagios por coronavirus.

Rana ha admitido, en declaraciones a la agencia alemana de noticias DPA, que muchos de ellos están débiles después de su largo viaje, algo que también ha lamentado ACNUR en un comunicado.

Los supervivientes, entre los que hay "un gran número de mujeres y niños", han necesitado atención médica inmediata, ya que "muchos están deshidratados y desnutridos" tras el calvario del viaje, ha informado la agencia.

"Sabemos por quienes iban a bordo que unos 30 refugiados podrían haber muerto en el mar cuando el barco se quedó sin comida, agua ni combustible durante un viaje de casi dos meses", ha asegurado ACNUR en su comunicado, en el que también ha querido dejar claro que no hay ningún indicio sobre posibles casos de coronavirus.

"CRUEL INDIFERENCIA" ANTE UN "CALVARIO"

Por su parte, el director para el sur de Asia de la organización no gubernamental Amnistía Internacional, Biraj Patnaik, ha dicho que "es un alivio ver que estos cerca de 400 refugiados rohingya han sido aceptados en Bangladesh".

"Dado el calvario que han atravesado, a la deriva en el mar durante dos meses, es necesario que se les dé atención médica inmediata, así como alimentos y cobijo adecuados", ha señalado, según un comunicado de la ONG.

Patnaik ha recalcado que estas personas "huyeron primero de los crímenes contra la Humanidad en Birmania y luego fueron rechazados por Malasia, sin tener un lugar al que ir".

"Esto es un hecho que queda demostrado de forma desgarradora por la cruel indiferencia de otros gobiernos que niegan a darles cobijo", ha dicho, al tiempo que ha elevado a 32 el número de fallecidos durante la travesía.

Por otra parte, ha destacado que "en un momento en el que existe el temor de que el coronavirus golpee en los densamente poblados campamentos de refugiados rohingya, que cuentan con pocos recursos, es necesario que las autoridades garanticen que los refugiados rescatados son protegidos de la propagación del virus y que reciben atención médica si la necesitan".

"Los refugiados rohingya han sufrido ya demasiado. Lo último que necesitan es que el virus se extienda por los endebles y severamente abarrotados campamentos, con instalaciones sanitarias inadecuadas para apoyarles", ha remachado Patnaik.

Los rohingya son una minoría étnica de fe musulmana que se concentra en el estado birmano Rajine. Birmania les considera descendientes de inmigrantes ilegales procedentes de Bangladesh y no les reconoce como ciudadanos, privándoles con ello de derechos básicos.

La persecución que, según denuncian, sufren en Birmania les ha empujado tradicionalmente a Bangladesh, donde hay más de un millón de rohingyas. En agosto de 2017, el Gobierno birmano lanzó una campaña militar en respuesta a ataques de insurgentes rohingyas que llevó a la ONU a denunciar una posible "limpieza étnica".