20 de noviembre de 2012

Argentina.- Argentina vive su primera huelga general en diez años por la pérdida de poder adquisitivo

BUENOS AIRES, 20 Nov. (EUROPA PRESS) -

Argentina ha vivido este martes su primera huelga general en casi diez años, en una jornada marcada por las críticas contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por la pérdida de poder adquisitivo entre los trabajadores.

El paro fue convocado por la principal organización sindical, la peronista Confederación Central del Trabajo (CGT), y por la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). La mayoría de sindicatos, así como los partidos opositores de izquierda, han respaldado la protesta, de la que se han desmarcado sin embargo los sindicatos industriales, separados de la CGT y afines a la presidenta.

Desde diciembre de 2002, cuando la tasa de desempleo rondaba el 21 por ciento, Argentina no vivía una huelga de estas características. Las organizaciones que han secundado el paro reclaman una subida del salario mínimo y de las ayudas sociales, la eliminación del impuesto sobre los ingresos de los trabajadores y un aumento de las pensiones de jubilación.

Estos grupos critican la pérdida del poder adquisitivo sufrida por gran parte de la ciudadanía ante una inflación que, según economistas privados, rondará este año el 25 por ciento. El Gobierno sólo reconoce una subida de precios de alrededor del 10 por ciento interanual.

Los huelguistas han cortado los principales accesos a la capital y a otras ciudades de Argentina, en un día en el que los hospitales públicos solo han atendido emergencias y juzgados, escuelas, gasolineras y bancos permanecían cerrados en la provincia de Buenos Aires, donde vive más de un tercio de la población.

El puerto de Rosario, el principal punto de exportación agrícola, también ha estado paralizado, al igual que la actividad petrolera en las provincias de Río Negro, Neuquén y La Pampa, que representan el 50 por ciento de la producción de gas y el 35 por ciento de la de crudo.

Por su parte, los principales aeropuertos funcionaban, pero con muchos menos vuelos de lo habitual.

DISTINTOS BALANCES

Fernández de Kirchner pidió ayer a los argentinos que no participasen en un paro apelando a "un gran ejercicio de responsabilidad" de sus "compañeros" trabajadores. En este sentido, les instó a salir en defensa "del proyecto político que ha generado más de cinco millones y medio de puestos de trabajo".

El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, ha lamentado el "gran piquetazo nacional" vivido por el país por culpa de "un grupito de dirigentes que quieren posicionarse con algún grupo mediático". En declaraciones a la emisora de radio Continental, el jefe de los ministros ha acusado a los sindicatos de ejercer violencia física sobre los que quieren ir a trabajar".

El ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, ha coincidido con Abal Medina en que "el piquete va en contra de la voluntad de los trabajadores" y ha recriminado el "clima de violencia y enfrentamiento" fomentado con protestas como las de este martes, según declaraciones recogidas por radio La Red.

El máximo responsable del sindicato CTA, Pablo Micheli, ha calificado de "éxito" el paro, al que se habrían sumado "cientos de miles" de trabajadores, según ha dicho en un discurso público. Micheli, que también ha hablado con la emisora Mitre, ha admitido que, sin los piquetes, "el paro no hubiera tenido el acatamiento que tuvo".

Sin embargo, los ha defendido alegando que "en Argentina no hay derecho a huelga". "No nos dejan organizarnos sindicalmente", por lo que "nos vimos obligados a hacer piquetes, para que los trabajadores pudieran justificar que no asistieron al lugar de trabajo", ha explicado.