25 de octubre de 2014

Condenan a cadena perpetua a 15 represores por el caso de la hija de la líder de Abuelas de la Plaza de Mayo

BUENOS AIRES, 25 Oct. (Reuters/EP) -  

   Una corte federal de Argentina ha condenado este viernes a prisión perpetua a quince acusados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar del país, incluido el secuestro y asesinato de Laura Carlotto, hija de la presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

   En una sala repleta de militantes de organismos de los Derechos Humanos en la ciudad de La Plata, en Buenos Aires, un Tribunal Oral Federal ha leído la condena a los acusados.

   Según los jueces, se les ha condenado a la máxima pena por "su complicidad en el genocidio" durante la dictadura, por delitos cometidos en el centro clandestino conocido como 'La Cacha' de esa ciudad. Los jueces absolvieron a uno de los acusados y condenaron con prisión de entre 12 y 13 años a otros cuatro.

   La dictadura militar que gobernó el país sudamericano entre 1976 y 1983 secuestró, torturó y asesinó a cerca de 30.000 personas --mayoritariamente activistas políticos y trabajadores--, según organismos de Derechos Humanos.

   En muchos casos, los represores se apropiaron ilegalmente de los hijos de las víctimas nacidos en cautiverio, como sucedió con el hijo de Laura Carlotto, nacido en junio de 1978. Desde entonces, Estela de Carlotto se centró en la búsqueda de su nieto, a quien encontró en agosto.

   Las Abuelas de Plaza de Mayo han logrado identificar a más de 110 hijos de desaparecidos apropiados por miembros de la dictadura.

   El juicio se inició en diciembre de 2013 contra los acusados, que pertenecían a la Armada, el Ejército, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a la Policía y al Servicio Penitenciario Bonaerense.

   Al término de la lectura del veredicto, se han producido incidentes cuando dos de los acusados ha provocado con gestos desafiantes al público, que ha respondido con gritos de "asesinos" mientras miembros de las fuerzas de seguridad retiraban a los condenados de la sala.

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