21 de mayo de 2007

Argentina.- Kirchner asegura que no hay ningún "tinte de encubrimiento" por parte del Gobierno en el caso Skanska

BUENOS AIRES, 21 May. (Del corresponsal de EUROPA PRESS Rafael Saralegui) -

El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, dijo hoy que echó de su Gobierno a dos funcionarios que eran sospechosos de haber recibido sobornos en el llamado caso Skanska porque no quiere que nadie "vea algún tinte de encubrimiento" por parte del Gobierno.

"No quiero prejuzgar porque ni siquiera han prestado declaración indagatoria. Lo hice para que los argentinos estén tranquilos, para que haya transparencia absoluta en el Estado y que nadie vea algún tinte de encubrimiento", dijo Kirchner en declaraciones a radio La Metro.

Kirchner dispuso la semana pasada el relevo de dos funcionarios, Fulvio Madaro, titular del Enargas, el organismo que regula todo el sistema gasífero, y de Néstor Ulloa, titular de la entidad que administró los fondos para la ampliación de un gasoducto en la provincia de Córdoba.

"Los que supongan que eso nos puede determinar para tomar algún tipo de decisión que están esperando se van a equivocar y los que crean que nosotros podemos tener algunas conductas que llevan al pasado también", agregó Kirchner.

El presidente argentino dijo que no le van "a doblar las piernas, ni las rodillas ni el corazón" por las imputaciones a ex funcionarios, pero insistió en que se trata de un episodio de "corrupción entre privados".

Por otro lado, agregó que "nadie verá un tinte de encubrimiento: tengo que dar, como corresponde, la confiabilidad a los argentinos tomando decisiones, no por discursos (...) Tenemos cantidad de funcionarios, a veces pueden pasar este tipo de cosas, pero lo importante es que a uno no le tiemble la mano cuando son responsables", explicó el presidente y añadió que "no tengo compromisos con nadie, salvo con la realidad".

El mandatario reiteró lo que había dicho semanas atrás cuando estalló el escándalo al admitir que "independientemente que haya involucrados funcionarios" sigue "pensando que es un gran acto de corrupción entre privados".

Madaro y Ulloa son sospechosos de haber recibido sobornos por parte de la filial argentina de la empresa sueca Skanska, para lograr que le adjudicaran la ampliación de un gasoducto en la provincia de Córdoba, en el año 2005, en plena crisis por la falta de energía.