10 de diciembre de 2007

Argentina.- La presidenta Cristina Fernández toma el juramento a sus nuevos ministros

BUENOS AIRES, 10 Dic. (Del corresponsal de EUROPA PRESS Rafael Saralegui) -

La flamante presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tomó hoy el juramento de rigor a los ministros y secretarios que la acompañarán en su gestión de cuatro años, en una ceremonia que se realizó esta tarde en el salón Blanco de la Casa Rosada, sede del Ejecutivo.

El presidente saliente, Néstor Kirchner, asistió al acto sentado a un costado del escenario, acompañado por sus hijos, Florencia y Máxima, mientras unas filas más atrás estaban la madre y las hermanas de la nueva mandataria.

El primero en jurar fue el jefe de gabinete de ministros, Alberto Fernández, quien acompañó en ese mismo cargo durante sus cuatro años y medio de mandato a Kirchner, cuando asumió el poder el 25 de mayo de 2003.

Fernández decidió conservar a buena parte de los ministros de colaboraron con Kirchner en la gestión. Volvieron a jurar en sus cargos, los ministros de Defensa, Nilda Garré, de Trabajo, Carlos Tomada, de Planificación Federal, Julio de Vido, de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana.

Aníbal Fernández, ex ministro del Interior, juró como nuevo ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. También juraron los nuevos ministros de Salud, Graciela Ocaña, de Educación, Juan Carlos Tedesco, de Ciencia y Tecnología, José Lino Barañao, de Interior, Florencia Randazzo, y de Economía, Martín Lousteau.

La nueva presidenta recibió el juramento de práctica además a los secretarios general de la Presidencia, Óscar Parrilli, Legal y Técnico, Carlos Zanini, de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, de Turismo, Enrique Meyer, de Cultura, José Nun, y de Prevención de la Drogadicción y Narcotráfico, José Granero.

El último en jurar fue el Procurador del Tesoro. La ceremonia se desarrolló sin inconvenientes y el momento más emotivo fue cuando juró Alicia Kirchner, ya que la flamante presidenta estuvo a punto de no poder seguir con la lectura debido a las lágrimas que le afloraron en ese instante.