7 de agosto de 2009

Bombas contra chiítas dejan más 30 muertos en Irak

MOSUL, Irak (Reuters/EP) - Un suicida con coche bomba causó la muerte de 30 personas y heridas a 72 cuando feligreses abandonaban una mezquita chiíta en el norte de Irak el viernes, dijo la policía, el mismo día en que una serie de explosiones en la capital dejaron seis peregrinos chiítas fallecidos.

Hace una semana, una serie de explosiones afuera de mezquitas chiítas en Bagdad causaron la muerte a 31 personas. Los encuentros religiosos chiítas son blanco frecuente de islamistas sunitas como Al Qaeda, que los consideran herejes.

El ataque tuvo lugar en el norte de Mosul, una ciudad ubicada a 390 kilómetros al norte de Bagdad.

La violencia en Irak ha disminuido en los últimos 18 meses, pero persiste en Mosul y otras zonas. Los insurgentes han logrado esconderse en remotas áreas alrededor de Mosul, y explotan las divisiones entre los árabes y kurdos del lugar.

Se registran bombardeos y disparos casi a diario en Mosul.

En Bagdad, bombas al costado del camino explotaron cuando minibuses que llevaban a chiítas a su hogar tras un día de peregrinaje pasaban por el lugar.

Dos bombas al costado del camino impactaron a dos minibuses en incidentes separados en el distrito chiíta Ciudad Sadr de Bagdad. Tres personas murieron y ocho resultaron heridas en una explosión, y una falleció y otras siete fueron lesionadas en la otra.

Otra bomba al costado del camino impactó a un minibus en el este de Bagdad, causando la muerte a dos personas e hiriendo a nueve, dijo una fuente de un hospital.

Cientos de miles de peregrinos chiítas se trasladaron el jueves a la ciudad sagrada de Kerbala para conmemorar el nacimiento del imán Mohamed al-Mehdi, una reverenciada figura que los chiítas creen que desapareció hace siglos y volverá para traer la paz a la tierra.

Es la segunda gran celebración religiosa en Irak desde el retiro de las tropas de combate estadounidenses de los centros urbanos del país el 30 de junio, que dejó a las fuerzas iraquíes el rol principal de mantener la seguridad.

Los ataques insurgentes aún siembran dudas sobre la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes de desempeñarse sin ayuda.