15 de julio de 2009

Brasil busca aumentar regulación y competencia tarjetas crédito

Por Natuza Nery y Fernando Exman

BRASILIA (Reuters/EP) - El Congreso de Brasil está buscando elevar la competencia en la industria de las tarjetas de crédito, que mueve 190.000 millones de dólares pero recibe críticas de clientes y comerciantes por los exorbitantes costos y las escasas opciones.

El Senado aprobó la semana pasada la iniciativa, que pretende forzar una reducción en los cargos sobre las compras con tarjetas de crédito, y se espera un pronto pronunciamiento de la Cámara de Diputados.

Con un promedio del 4 por ciento sobre el precio de venta, el cargo es cerca del 70 por ciento mayor que en Europa y Estados Unidos, según un estudio del senador Adelmir Santa.

El proyecto permite a los comercios ofrecer descuentos por ventas en efectivo, poniendo presión para que los operadores de tarjetas de crédito, incluyendo VisaNet y Redecard, bajen sus tasas.

También están en camino otras propuestas. Una de ellas, apoyada por partidos oficialistas y opositores, pondría fin al dominio del mercado por Redecard y VisaNet y atraería más jugadores.

Las medidas podrían reducir los cargos de los minoristas, pero también erosionarían las ganancias de los operadores de tarjetas.

VisaNet y Redecard, que tienen contratos de exclusividad con Visa y Mastercard, respectivamente, acaparan en conjunto más del 90 por ciento del mercado.

Las dos empresas autorizan a minoristas, emisores y las transacciones y actúan como cámara compensadora.

Una propuesta del opositor partido Demócratas propone poner fin a tal exclusividad, permitiendo que una marca de tarjeta de crédito sea administrada por varios operadores.

El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) apoya esa propuesta, lo que hace posible su aprobación por el Congreso, según analistas.

"Queremos estimular la competencia y la quiebra de ese duopolio", dijo la senadora de ese partido Ideli Salvatti.

Antonio Palocci, un diputado del PT y ex ministro de Hacienda, recomendó que los actuales operadores sean forzados a compartir sus redes con nuevos competidores, incluyendo los equipos usados por los minoristas para pasar las tarjetas en cada compra.

Legisladores de todos los sectores políticos también trabajan en un nuevo marco regulador para atraer nuevos jugadores y centralizar la ahora dispersa supervisión del Banco Central.

SIN SUPERVISION

"Este duopolio ocurrió precisamente porque ninguna institución está formalmente a cargo de la supervisión", dijo el legislador opositor Paulo Bornhausen, líder del bloque que representa a los minoristas en la Cámara de Diputados.

El Banco Central tiene actualmente autorización para supervisar sólo parte de la industria de tarjetas de crédito.

Pero los críticos creen que los operadores de tarjetas deben se tratados como instituciones financieras o incluso ser supervisados.

La asociación de las empresas de tarjetas de crédito, Abecs, dijo estar abierta a discutir el fin de la exclusividad de las marcas, pero advirtió que una excesiva regulación podría dañar el crecimiento de la industria y de las inversiones.

El volumen de transacciones con tarjetas de crédito y débito en Brasil creció explosivamente en los últimos años en Brasil.

Pero el uso de tarjetas de crédito y débito como participación de las compras del consumidor apenas alcanza al 22 por ciento en Brasil, comparado con 45 por ciento en Estados Unidos y 60 por ciento en Francia, según la Abecs.

VisaNet recaudó más de 7.000 millones de reales el mes pasado en una oferta pública inicial que fue la mayor en la historia de Brasil.

La compañía es controlada por Bradesco, el estatal Banco do Brasil y el español Santander. Visa International, una unidad de Visa Inc, vendió su participación del 10 por ciento en VisaNet como parte de la OPI.

Redecard es controlada por el grupo brasileño Itaú Unibanco, el mayor banco de América Latina por activos.