16 de octubre de 2007

Brasil.- La directiva del Senado brasileño aprueba el inicio de la quinta investigación sobre su presidente

BRASILIA, 16 Oct. (EP/AP) -

La directiva del Senado brasileño aprobó hoy la apertura de una quinta investigación por las denuncias de presuntas irregularidades contra su presidente, Renan Calheiros, que actualmente se encuentra con una licencia de 45 días.

Esta nueva investigación, formulado por los opositores del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y del derechista Demócratas (DEM), fue aprobada con cinco votos a favor y una abstención por los integrantes de la mesa directiva del Senado, según indicó la Cámara Alta en un comunicado en su página de internet.

El caso pasará ahora al llamado Consejo de Ética, una instancia de 15 senadores que hace la investigación y decide si hay méritos o no para someter a juicio político a un congresista. El Senado tomó su decisión en base a varios artículos de prensa divulgados a comienzos de mes sobre un supuesto seguimiento y espionaje de sus compañeros.

Calheiros habría usando presuntamente a varios funcionarios de su gabinete legislativo, para encontrar que al menos dos senadores habrían cometido algún acto ilícito y así chantajearles a cambio que le apoyaran en la Cámara Alta para evitar posibles nuevos juicios políticos.

El actual presidente del Senado negó dichas acusaciones, pero agobiado por las peticiones de que se retirase, aunque fuese temporalmente, de su cargo, realizadas incluso por sus aliados en el Partido de los Trabajadores (PT), del mandatario Luiz Inacio Lula da Silva, el senador anunció el 11 de octubre que se tomaba una licencia de 45 días.

El Senado quedó desde entonces en manos del vicepresidente, Tiano Viana, del PT de Lula. El Gobierno está concentrado desde hace varias semanas es en lograr que el Senado apruebe la extensión hasta el 2011 del cobro de un impuesto de 0,38% sobre operaciones bancarias, como la emisión de cheques, tasa que la oposición amenazaba con bloquear si Calheiros seguía en el cargo. Sin embargo, tras la salida de Calheiros la oposición y el oficialismo aún negocian el destino del impuesto, considerado clave para las arcas brasileñas.