16 de agosto de 2008

Brasil.- El gobernador de Río de Janeiro convoca al Ejército para vigilar las elecciones locales

RÍO DE JANEIRO, 16 Ago. (Reuters/EP) -

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, dio ayer luz verde a la ayuda de los militares brasileños para sofocar la violencia y la intimidación contra los votantes en las favelas de la ciudad, de cara de las elecciones locales de octubre.

El Ejército fue llamado para aumentar la seguridad en las elecciones y en otros acontecimientos previos, aunque el periódico 'Globo' dijo que es la primera vez que las tropas han sido convocadas en una etapa tan temprana de la campaña. La acción responde a las quejas de varios candidatos que han sido amenazados y a los que no les dejan hacer campaña por bandas fuertemente armadas de narcotraficantes y milicias que dominan los centenares de barrios pobres de la ciudad.

"Río necesita ayuda para combatir la criminalidad". "El caso de Río de Janeiro es muy serio, porque tenemos traficantes de droga y milicias que dominan sectores de la ciudad", afirmó Cabral a los periodistas, en la zona de playa de la ciudad. El gobernador sostuvo que el número de tropas que serán enviadas y la fecha exacta del despliegue estará determinada por el Tribunal Superior Electoral y funcionarios de Estado.

MANTENIMIENTO DE LAS TROPAS

Además, agregó que su intención es mantener a las tropas hasta después de los comicios para que ayuden a combatir el crimen. La política de "confrontación" que Cabral ha adoptado con las bandas de narcotraficantes ha sido criticada por grupos de derechos humanos. Cabral sostiene que una respuesta policial más agresiva es la única manera de derrotar a las pandillas.

Sin embargo, esta respuesta sería una de las razones tras el aumento de un 25 por ciento de los asesinatos supuestamente cometidos por policías durante el año pasado. Cabral también llamó a las tropas federales para reforzar la seguridad durante los Juegos Panamericanos.

Pero la reputación de los militares fue dañada este año cuando 11 soldados fueron acusados por su responsabilidad en la muerte de tres jóvenes de una favela que el Ejército se encontraba custodiando. Los soldados están en prisión, acusados de haber entregado a los muchachos a una pandilla rival que los asesinó. El Ejército se retiró del suburbio después de que el incidente desencadenó disturbios.

Vera Malaguti, una socióloga del Instituto de Criminología de Río, dijo que la decisión de llamar al Ejército era una clara señal de que las políticas de Cabral no habían conseguido mejorar la seguridad. "No va a a hacer una diferencia", dijo Malaguti. "Sólo consiste en remover la responsabilidad de sus hombros", agregó.