1 de enero de 2007

Brasil.- 'Lula' pide "osadía" y promete que su Gobierno seguirá siendo "popular", pero "nunca populista"

BRASILIA, 1 Ene. (EP/AP) -

El presidente de Brasil, Luiz Inacio 'Lula' da Silva, pidió hoy a los brasileños, al tomar juramento de su cargo para un segundo mandato, "osadía" y "coraje" para emprender nuevos caminos y prometió seguir defendiendo los intereses de los más pobres con un Gobierno "popular", que "nunca fue, ni es populista".

"Nuestro Gobierno nunca fue, ni es populista. Este Gobierno fue, es y será popular", subrayó. En otras partes de su discurso, 'Lula' resaltó que "gobernar para todos" es su "camino", pero "defender los intereses de los más pobres es" la guía "en este recorrido". "Nuestra política social, que nunca fue compensatoria y sí creadora de derechos será cada vez más estructural", afirmó.

El presidente, de 61 años, dejó claro quee no dejará atrás "la responsabilidad fiscal" y que a esa disciplina en los gastos públicos no renunciará, "bajo ninguna hipótesis".

De vuelta al congreso, para prestar juramento tras su reelección el pasado octubre, 'Lula' aseguró ante las cámaras que Brasil cambió mucho a lo largo de su primer mandato de cuatro años, iniciado en enero de 2003, pero que "infelizmente" siguen persistiendo en el país problemas como la pobreza y la desigualdad.

"Hoy estoy de vuelta a este congreso en el mismo 1 de enero casi a la misma hora. Todo es muy parecido, pero todo está profundamente diferente", dijo Lula al leer su discurso de 35 minutos, interrumpido hasta 15 veces por los aplausos de parlamentarios y brasileños que asistían desde los palcos a la ceremonia, que comenzó puntualmente con el breve acto de leer el juramento y después escuchar el himno nacional.

"Soy diferente en la conciencia madura de lo que puedo y no puedo, en el pleno conocimiento de los límites", agregó Lula, vestido de traje negro y corbata de rayas en distintos tonos de rojo. Pero, añadió "soy igual en el ímpetu y en el coraje para trabajar. Quiero hoy pedir todo el énfasis, prisa, osadía, coraje y creatividad para abrir nuevos caminos" para Brasil.

"Uno de los compromisos más profundos que tengo conmigo mismo es el de jamás olvidar de dónde vine. Gobernar para todos es mi camino, pero defender los intereses de los más pobres es lo que guía esta caminada", dijo 'Lula', nacido en el seno de una humilde familia de campesinos en el estado de Pernambuco, en el empobrecido noreste de Brasil.

El reto del segundo Gobierno, de enero 2007 a enero de 2011, significa un "gran desafío, sin embargo, es mayor mi disposición a vencerlo", señaló. A lo largo de sus palabras esbozó las prioridades de su nueva gestión: crecimiento económico, reducción de las desigualdades sociales y mejor educación.

"Hace cuatro años al asumir el cargo dije que el verbo 'cambiar' iría a regir nuestro Gobierno. Y Brasil cambió. Hoy digo que los verbos 'acelerar', 'crecer' e 'incluir' van a regir a Brasil en estos próximos cuatro años. Los efectos de los cambios tienen que ser sentidos rápida y ampliamente", agregó el mandatario, recordando que durante su primer mandato se logró controlar la inflación, crear millones de empleos e implantar planes sociales que llegan a millones de pobres.

Sin embargo, la tasa de crecimiento de la economía de Brasil, por debajo de 3%, está entre las menores de Latinoamérica por lo que una de las incógnitas ante el nuevo Gobierno es cómo logrará hacer despegar ese crecimiento.

'Lula' ya ha dicho que en enero anunciará ante el país un paquete de medidas económicas y proyectos de desarrollo de infraestructuras para ser ejecutados en los próximos años y que para ello pedía la contribución de las cámaras legislativas.

"No deseo que la oposición deje de cumplir su papel, quiero pedirles apenas que miremos más para lo que nos une que para lo que nos separa", dijo Lula, quien tampoco se ahorró sus usuales críticas a lo que define como las "élites".

La lluvia que cayó sobre la ciudad durante toda la mañana, cedió en las primeras horas de la tarde permitiendo que Lula hiciera el tradicional recorrido de los presidentes brasileños: un desplazamiento desde la catedral hasta la sede del congreso a bordo de un Roll-Royce negro descapotable.

Sin embargo, fue esa lluvia la que pareció desanimar a muchos para congregarse frente a la sede del poder legislativo y el palacio de Gobierno, donde se observaban cientos de personas y no la compacta masa de 200.000 brasileños de la primera ceremonia de toma de juramento, el 1 de enero de 2003.

Serio pero sin que le saltaran las lagrimas como hace cuatro años, 'Lula', después de su discurso, se sumergió entre los abrazos y saludos de decenas de congresistas, incluso de la oposición. Su discurso terminó terminó con una plegaria en la que afirmó que Dios había sido muy generoso con él.

A la salida del Congreso, Lula escuchó una salva de 21 cañonazos, pasó revista bajo una suave llovizna a una guardia militar de honor de impecable uniforme blanco y se dirigió en coche al palacio presidencial.