5 de abril de 2014

El Gobierno ratifica su intención de llevar a cabo 50 medidas en sus primeros 100 días pese al terremoto

El Gobierno ratifica su intención de llevar a cabo 50 medidas en sus primeros 100 días pese al terremoto
REUTERS

SANTIAGO, 5 Abr. (Notimérica/EP) -

El Gobierno de Chile ha ratificado este sábado su intención de cumplir con la promesa electoral realizada por la presidenta, Michelle Bachelet, de llevar a cabo 50 medidas en sus primeros 100 días, aunque no ha descartado que haya "un retraso" a causa del terremoto.

"Lo que nos mandó la presidenta es seguir trabajando para cumplir esas medidas, si hay un retraso de éstas en la zona del terremoto, se avisará con anticipación", ha dicho el ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, en una entrevista concedida a CNN Chile.

La secretaria general de la Presidencia, Ximena Rincón, explicó el pasado jueves que, aunque el Gobierno tiene la voluntad de materializar su programa, "obviamente hay que hacerse cargo de la emergencia", por lo que apuntó a posibles "reevaluaciones".

"No perdamos el foco. Tenemos un programa que vamos a cumplir, pero también tenemos que hacernos cargo de la situación de hombres y mujeres del norte que requieren de nuestra dedicación, esfuerzo y trabajo", dijo en alusión a los damnificados.

En la misma línea se expresó el portavoz del Ejecutivo, Álvaro Elizalde. "Vamos a seguir trabajando conforme a lo establecido en el programa de Gobierno, pero también vamos a hacer un gran esfuerzo por restablecer la normalidad de la vida en el norte", señaló.

En la campaña electoral para las elecciones presidenciales que se celebraron el año pasado, la líder de la coalición izquierdista Nueva Mayoría se comprometió a implementar la totalidad de su programa de Gobierno, que incluye una reforma constitucional, otra tributaria y otra educativa, y a aprobar 50 medidas en sus primeros 100 días.

EL TERREMOTO

Sin embargo, el calendario de Bachelet se vio trastocado el pasado martes, cuando un terremoto de 8,2 en la escala de Richter sacudió la costa norte del país, dejando al menos siete muertos, entre ellos una bebé de seis días.

El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) de Chile declaró la alerta de tsunami, ordenando la evacuación del litoral septentrional, lo que obligó a unas 900.000 a abandonar sus hogares, aunque finalmente la retiró.

Este terremoto provocó escenas de pánico. Los derrumbes, los incendios y las inundaciones evocaron el devastador seísmo de hace cuatro años, que originó un potente tsunami que le costó la vida a más de 500 personas.

Apenas 24 horas después, se produjo otro seísmo, esta vez de 7,4 en la escala de Richter, que obligó a emitir otra orden de evacuación y alerta de tsunami, que fueron canceladas permitiendo la vuelta de los residentes locales a sus hogares.

En los últimos días se han producido más de 200 réplicas que han atemorizado a la población. Bachelet ha declarado el estado de catástrofe, para permitir que el Ejército tome las riendas de la situación, y ha trasladado a su Gobierno a la zona afectada.