7 de septiembre de 2006

Chile.- La Iglesia Católica chilena criticó que se distribuya la píldora del día después en el sistema sanitario

La Conferencia Episcopal aseguró que la medida recuerda políticas sanitarias de regímenes totalitarios

SANTIAGO, 7 Sep. (de la corresponsal de EUROPA PRESS Claudia Riquelme) -

La Iglesia Católica de Chile expresó hoy jueves su rechazo a la decisión del Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet de distribuir en el sistema sanitario estatal la llamada píldora del día después a mujeres mayores de 14 años, medida que se fundamenta en la necesidad de frenar las altas tasas de embarazo adolescente del país.

En una declaración pública de la Conferencia Episcopal, los obispos chilenos dijeron que consideran válidos los informes médicos que aseguran que la polémica píldora es abortiva y que, por lo tanto, consideran que su distribución "puede revestir un atentado contra la vida" que, a su juicio, se inicia "desde el instante mismo de la concepción".

Los obispos indicaron en su declaración entregada a la prensa lo siguiente: "no son éstas las políticas que los pastores esperábamos como buenos anuncios en el mes de la patria", al aludir a que la medida fue difundida este septiembre, mes en el que Chile celebra un año más de su vida sin dictadura.

"Este camino escogido nos decepciona", señaló la Iglesia Católica chilena, cuyos obispos dieron a conocer una dura crítica a la política sanitaria del Gobierno en materia de control de natalidad que, según dijeron, les recuerda a "aquellas aplicadas por regímenes totalitarios".

"El documento normativo recuerda a políticas públicas fijadas en regímenes totalitarios, que pretendían desde el Estado regular la vida íntima de las personas en función de criterios autoritarios no consensuados y reñidos con el respeto a la dignidad de la persona humana", sentenció.

"Nos parece necesario optar por la dignidad de la mujer, por lograr que su misión en la sociedad sea plenamente valorada, acabando con la discriminación social y económica que sufre, y con toda violencia intrafamiliar", dijeron.

"Nos parece necesario asimismo insistir en la corresponsabilidad del varón en su relación con la mujer y con los hijos. Sin embargo, la opción por promover para esto la anticoncepción no es el camino adecuado; menos aún cuando conduce al ocaso de la maternidad", agregaron los obispos.

La Conferencia Episcopal hizo un llamamiento para que esta política de natalidad sea producto de "una discusión amplia y no una acción unilateral del Ministerio de Salud, en cuya elaboración colaboraron solamente dos organizaciones representativas de una determinada tendencia ideológica".

"Estas normas acogen realidades deplorables en el campo de la sexualidad. Y el Estado se dispone a facilitar, prescindiendo de los padres, las fórmulas --también las con riesgo abortivo-- que promueven estas conductas", indica el texto.

"Los pastores levantamos hoy nuestra voz en favor de la dignidad de la vida porque lo sentimos un imperativo moral irrenunciable. Lo hicimos en una época, cuando se perseguía y se amenazaba la vida de los adversarios políticos, invocando equivocadamente fundamentos acerca del bienestar social. Lo hacemos hoy, cuando se margina a la familia, se facilita el quiebre de las relaciones intrafamiliares y a veces se cierra la puerta a los niños concebidos y por nacer", concluyeron.