4 de noviembre de 2015

Ricardo Lagos: "A Bolivia le perjudica que La Haya se pronuncie sobre nuestro conflicto"

Ricardo Lagos: "A Bolivia le perjudica que La Haya se pronuncie sobre nuestro conflicto"
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   MADRID, 4 Nov. (Lara Lussón - Notimérica) -

   La confrontación entre Chile y Bolivia por la salida de este último al mar parece una película eterna, una de esas historias que según el prisma del relator adquiere un tinte u otro. Pero como en toda gran obra tiene que haber uno que gana y otro que pierde; un policía bueno y uno malo. La cuestión aquí es resolver quién es quien.

   En las últimas semanas, la Corte Internacional de Justicia de La Haya se ha declarado competente para estudiar el conflicto y pronunciarse sobre el mismo. A priori, el espectador podría pensar que Bolivia sale victoriosa con esta decisión, porque de lo contrario el asunto estaría estancado; pero de nuevo, como en toda obra del séptimo arte, la historia puede dar muchas vueltas.

   La clave para entenderla quizá sea tratar el tema con uno de los guionistas, con alguien que ha formado parte directa del desarrollo de esta historia en sus últimas escenas; historia viva de un conflicto que difícilmente se resolverá en los próximos años. Ni siquiera en las próximas décadas. Este guionista es el expresidente chileno Ricardo Lagos, que dirigió al país entre 2000 y 2006.

   Hace unos días, el primer socialista que llegó al Palacio de La Moneda después de Salvador Allende pasó por Madrid y concedió una entrevista a Notimérica en la que habló de política, de economía, de sociedad, de Chile y de América Latina. Pero sobre todo, habló de Bolivia y de cómo ve él esta nueva vuelta de turca. Tras varias preguntas sobre los inicios del conflicto, Lagos cuenta cómo hace tan solo diez años negoció en secreto con el dictador boliviano Hugo Banzer para cederle gratuitamente 600 hectáreas de territorio chileno, o cómo cree que va a afectar a ambos países la entrada de la Corte Internacional.

   Notimérica: Cuentan algunos libros de historia chilenos que Bolivia nunca tuvo salida al mar. Antes de preguntarle por la decisión de La Haya de declararse competente para posicionarse sobre este conflicto, ¿usted considera que su vecino alguna vez tuvo acceso al Pacífico?

   Lagos: Es cierto que hay un mapa del año 1855 en que Chile aparece partiendo de las regiones de Tacna y Arica, al norte del país, que eran peruanas pero estaban bajo el control chileno. Por otra parte, aunque Bolivia formalmente tenía el control sobre Antofagasta, eran ciudadanos chilenos los que trabajaban el salitre y por ello años después se produjo la ocupación de la región. En cualquier caso, en el momento de su creación Bolivia tenía dos millones de kilómetros cuadrados y hoy en día tiene un millón. De ese millón que ha perdido, en Chile tan solo está un 11%. El resto está en Brasil, en Perú, en Argentina y en Paraguay, todos ellos tienen más que Chile.

   N: De acuerdo, pero Chile es el único que le privó de la salida al mar, con lo que ello implica para el comercio.

   L: Por esa razón se firmó un tratado en 1904 por el que Chile se comprometió a construir un ferrocarril de Arica a La Paz y le facilitó derecho a tránsito gratuito a todos los bolivianos. Además, Chile entregÓ a Bolivia una indemnización de dinero que equivalía a la cuarta parte del PIB total de Chile.

N: ¿En aquel momento Bolivia lo aceptó?

   L: No solo es que lo aceptase, es que Chile nunca ocupó Bolivia, cosa que sí hicieron por ejemplo los peruanos. Pero yo creo que hay algo más importante y es que cuando dicen que Bolivia no tiene salida al mar, la realidad es que la tuvo porque les hicimos un ferrocarril, si no ¿cómo iba a tenerla? Cuando se produce la ocupación de Chile sobre Antofagasta, el expresidente Rodrigo Santamaría escribió una carta al boliviano Roger Pinto para ponerle en conocimiento de que Chile no quería hacer de Bolivia un Estado tapón sin salida al océano. En 1985, el Gobierno de Chile les ofreció Tacna y Arica y Bolivia lo rechazó.

   N: Es que objetivamente, y aunque esa franja estuviera bajo el mandato chileno, las regiones pertenecían a Perú. Realmente Chile le estaba ofreciendo a Bolivia terreno peruano.

   L: Eso es cierto, y es la razón por la que Bolivia lo rechazó, pero en aquel momento Chile y Perú habían firmado unos acuerdos de paz en los que se estableció que el territorio entre Camarones (al sur de Arica) y Tacna quedaba bajo nuestra administración.

   N: El caso es que nunca se llegó a un acuerdo y ahora, más de cien años después, La Haya se considera competente para estudiar este asunto y pronunciarse sobre él. ¿Qué cree que va a ocurrir?

   L: El tema no es Chile o Bolivia, el tema es si la Corte va a poner en cuestión todos los tratados entre países que se han firmado a lo largo de la historia. Creo que es natural que La Haya diga que es competente, pero en realidad no lo es, ¿qué va a sentenciar, que Chile está obligado a saltarse un tratado?

   N: ¿Entonces a qué atribuye la euforia de los bolivianos?

   L: Creo que es complejo para los amigos bolivianos estar contentos por este fallo, porque lo único que puede establecer con rotundidad es que no habrá cesión de soberanía a la cual Chile esté obligado. Sea como sea, y aunque habrá que esperar a ver el desarrollo en los próximos años, el tema de fondo es el primero, es que está en cuestión la validez de los tratados. Más que un tema chileno es un asunto mundial.

NEGOCIACIÓN SECRETA PARA CEDER 600 HECTÁREAS.

   N: Usted fue presidente durante seis años. ¿Sentía entonces que en cierto modo estaban en deuda con su vecino?

   L: Todo lo anterior no significa que los chilenos no seamos conscientes de que tenemos que tener una relación generosa con Bolivia, porque tenemos niveles de desarrollo distintos y por lo tanto debemos estar dispuestos a darles mucho más que lo que ellos nos pueden dar a nosotros. Durante mi mandato, en una Cumbre de las Américas ofrecí a Bolivia la desgravación inmediata de todos los productos bolivianos que quisieran exportar a Chile para que entraran con cero aranceles. Todos los demás países latinoamericanos lo aceptaron con mucha simpatía hasta que unos segundos después les pedí que no me llevaran a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para reclamarme lo mismo. Hubo silencio.

N: Tampoco es un secreto que usted negoció con el dictador boliviano Hugo Banzer sobre este tema hace menos de quince años.

L: Banzer me dijo que necesitaba sacar el gas de la región de Tarija, al lado de Chile, por el Pacífico. Sus palabras fueron: "En la balanza de pagos de Bolivia van a figurar 400 millones de dólares y ustedes lo van a licuar para subirlo a un barco y van a exportar 1.500 millones. ¿Cómo le explico a los bolivianos que esto es un buen negocio?"

N: ¿Qué respuesta le dio?

L: Le dije "Se lo resuelvo de inmediato. Usted me dice cuánto necesita y yo le doy ese terreno por 99 años. Ahí pone lo que quiera poner y exporta lo que quiera. La justificación será decir que es mercadería en tránsito de acuerdo al tratado de 1904. Por tanto, usted va a exportar 1.500 millones de dólares, no yo".

N: ¿Estaba dispuesto a ceder 600 hectáreas a los bolivianos a cambio de nada?

L: Ya le he hablado de la generosidad que le debemos a Bolivia, aunque nada más sea por ser uno de los dos únicos países latinoamericanos (junto con Paraguay) sin salida directa al mar. Es más, yo le aseguré que no habría impuestos chilenos en esas 600 hectáreas.

N: ¿Qué ocurrió para que aquello no llegara a concretarse?

L: Cada uno nombramos dos personas de nuestra confianza y negociaban en Buenos Aires secretamente. El acuerdo era aplicar la Ley Laboral chilena en caso de que los trabajadores fueran chilenos, y si los aportaba Bolivia, nosotros nos desentendíamos. La Ley Medioambiental que se aplicaría, en cambio, sí o sí sería la chilena. Durante las negociaciones Banzer enfermó de cáncer y falleció.

N: Tuvo mcuha repercusión su presencia en el funeral de un dictador. ¿Por qué acudió?

L: Quise acudir a su funeral, pese a que ningún otro jefe de Gobierno latinoamericano lo hizo, porque fue mi manera de demostrar a los bolivianos que trabajé con Banzer, a pesar de que está en mis antípodas políticas, para resolver el conflicto entre ambos países.