17 de enero de 2007

Colombia.- Dos niñas siamesas unidas por la cabeza se someten a una complicada operación para poder vivir por separado

BOGOTÁ, 17 Ene. (EP/AP) -

Los padres de dos siamesas que nacieron unidas por la cabeza esperaban este martes los resultados de una maratónica y arriesgada cirugía emprendida por docenas de médicos para separar a las niñas.

"Los médicos dicen que todo va muy bien, que ya hicieron la fisura y todo va muy bien, excelente. Los médicos están contentos porque está saliendo todo como lo habían previsto", declaró a radio Caracol Julián Rodríguez, padre de las pequeñas.

Las niñas, llamadas Mariana y Sofía, nacieron hace cuatro meses en Medellín, situada a 250 kilómetros al suroeste de Bogotá. Están unidas por el cuero cabelludo y algunas estructuras vasculares, según el neurocirujano Pablo Baquero.

El especialista explicó al noticiero RCN, antes de iniciar la cirugía a primera hora del martes, que "el cerebro como tal no está en contacto, las niñas comparten estructuras venosas y arteriales". En la compleja operación participan 58 médicos colombianos, un mexicano y un español.

Rodríguez expresó que tomaron la decisión de someterlas a la cirugía porque los médicos "nos daban mucho positivismo y el 95% de que las dos niñas se salven y queden bien".

Aún así, "fue una decisión difícil porque uno quiere a las dos y quiere estar con las dos", pues el riesgo de que hayan complicaciones es inminente, pero "si las dejábamos así, las niñas no tendrían como hacer cada una sus vidas", añadió.

Separar a siameses unidos por la cabeza implica un desafío que pone a prueba las habilidades y la persistencia de los médicos involucrados en ellas.

"El principal problema de la separación es lograr que sobrevivan y con integridad neurológica y funcional cerebral", manifestó Tito Perilla, otro de los neurocirujanos que intervienen a las pequeñas.

Uno de los casos exitosos recientes es el de dos niños egipcios que fueron separados en el 2002 en un hospital de Dallas y hoy viven y se desarrollan con normalidad en su país natal. Ahora tienen cinco años.

Ese mismo año fueron separadas exitosamente en un hospital de Los Ángeles dos siamesas guatemaltecas de la misma edad, pero una de ellas sufrió una meningitis al año siguiente de la operación que le ocasionó daños cerebrales que la dejaron ciega y sorda.