24 de febrero de 2014

El Ejército inicia una investigación interna tras el espionaje a Santos

BOGOTÁ, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El nuevo comandante del Ejército de Colombia, el general Jaime Lasprilla, ha condenado los actos de espionaje de los que fue objeto el presidente del país, Juan Manuel Santos, y ha anunciado que ya se están iniciando las gestiones pertinentes para señalar a los culpables de espiar al Jefe del Estado.

   "Rechazamos cualquier acto que afecte al honor militar y ponga en tela de juicio la seguridad nacional", ha expresado Lasprilla, quien ha rechazado la posibilidad de que la intervención de los correos electrónicos del presidente Santos se haya producido con la colaboración de las fuerzas políticas opositoras del Gobierno.

   El comandante del Ejército ha comunicado que la institución, de forma paralela a la investigación que llevará a cabo la Fiscalía General, iniciará sus propias pesquisas, con el fin de averiguar si los servicios de Inteligencia están implicados.

ESPIONAJE A SANTOS

   El domingo, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, anunció que los correos electrónicos de Santos habían sido objeto de espionaje, confirmando así lo revelado horas antes por los medios de comunicación colombianos.

   Pinzón indicó que los Ministerios de Justicia y de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones "avanzan en la creación de una comisión de expertos nacionales e internacionales para revisar, reforzar y combatir rigurosamente la ciberdelincuencia en el país".

   A este respecto, señaló que, con el fin de "hacer más efectiva la estrategia de Colombia en materia de ciberdefensa", ha solicitado ayuda a España, Reino Unido, Corea del Sur e Israel "para tener acompañamiento y asesoría".

   Aunque Pinzón no aludió al contenido específico de los correos electrónicos interceptados, los medios de comunicación colombianos han informado de que en ellos se tratan tanto temas de Gobierno como personales.

   Recientemente, se ha destapado la 'Operación Androméda', mediante la cual la Inteligencia del Ejército espió las comunicaciones de los negociadores de Gobierno y guerrilla en el proceso de paz, así como de  políticos, jueces, periodistas y empresarios.