10 de diciembre de 2007

Crónica Argentina.-(Añadida) Cristina Fernández dice que los ejes de su gestión serán la educación y la Justicia

BUENOS AIRES, 10 Dic. (Del corresponsal de EUROPA PRESS Rafael Saralegui) -

Cristina Fernández de se convirtió hoy en la primera presidenta de la Historia argentina en llegar al poder por las urnas al prestar el juramento de rigor ante la Asamblea Legislativa reunida en el Congreso Nacional.

En su primer discurso ante los senadores, diputados e invitados especiales que asistieron a la ceremonia, la flamante presidenta hizo una firme defensa de los cuatro años y medio de gestión de su esposo, Néstor Kirchner, que llegó al Gobierno con el 22 por ciento de los votos el 25 de mayo de 2003.

La ex senadora Fernández, de 54 años, juró con voz firme "por Dios, la Patria y los Santos Evangelios" honrar el cargo para el que fue elegida en las elecciones celebradas el 28 de octubre, cuando obtuvo el 45 por ciento de los sufragios.

Vestida con un vestido corto de color crema, Fernández, de 54 años, llegó al Congreso acompañada por su marido, el presidente saliente y su hija menor, Florencia. A un lado, estaba su hijo mayor, Máximo, y su madre, Ofelia.

Le tomó el juramento de práctica el vicepresidente saliente, Daniel Scioli, titular de la Cámara de Senadores, quien esta noche asumirá el cargo de gobernador de la provincia de Buenos Aires y fue su marido quien le entregó el bastón y la banda presidencial.

También juró en el Congreso como vicepresidente, el ex gobernador de la provincia de Mendoza, el radical Julio Cobos, que integró la fórmula presidencial como parte de la "concertación" impulsada por Kirchner para sumar a sector del radicalismo a su proyecto.

Visiblemente emocionada, Fernández saludó con los ojos brillantes a los militantes ubicados en los pisos superiores del recinto, mientras arrojaban papeles, una costumbre típica de los estadios de fútbol en Argentina.

La nueva presidente, en su primer discurso, destacó los logros de la gestión de su marido, el presidente saliente, a quien consideró el responsable, tras haber llegado al poder con un porcentaje menor de votos que la tasa de parados, de "terminar con la sensación de fracaso".

"Creemos que es posible superar las individualidades", dijo Fernández y consideró que el 28 de octubre triunfaron "las ideas y los proyectos". Su marido, según diversas encuestas, deja el gobierno de Argentina con una imagen positiva superior al 70 por ciento.

Fernández recibe de su marido un país en marcha, que este año crecerá por quinto año consecutivo a una tasa superior al ocho por ciento, con reservas en el Banco Central superiores a los 45.000 millones de dólares y con una tasa de parados menor al 10 por ciento.

Entre las temas pendientes está contener una inflación que según analistas privados terminará 2007 con un 15 a un 18 por ciento, el doble de lo que indican las cifras oficiales, y terminar las negociaciones con el Club de París y con los ahorradores que no ingresaron en el canje de bonos de la deuda.

Fernández no leyó su discurso, ni tampoco recurrió a notas recordatorias, cuando hizo un repaso a los puntos más importantes de su gestión, referidos al desarrollo de la educación, a la mejora de la Justicia, a la consolidación del modelo productivo y a la inserción de la Argentina en el mundo.

DEFENSA DE LA ESCUELA.

Fernández recordó que tanto ella como su marido habían estudiado en escuelas públicas, "somos hijos de trabajadores, producto de la escuela pública", pero esa no es la escuela pública de hoy, y realizó un llamamiento a los docentes, alumnos, familias y al Estado a mejorar la educación.

"Que no haya ningún argentino que no pague impuestos", dijo Fernández al referirse a los jueces que no tributan ningún impuesto sobre sus ingresos, al señalar que uno de los jueces será mejorar el funcionamiento del Poder Judicial.

Defendió un modelo económico de "acumulación", pero con "inclusión", al destacar la importancia del desarrollo de la industria, el sector agropecuario y el aumento de las exportaciones para lograr un crecimiento sostenido en el tiempo. "No he venido para ser gendarme de la rentabilidad de las empresas", dijo la nueva presidenta y aseguró que tampoco será su función tomar partido por internas políticas o sindicales. Y realizó una convocatoria a sentar las bases de un pacto que permita sostener el crecimiento.

Kirchner agradeció la presencia del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, en la ceremonia, pero dijo que el gobierno argentino no es el responsable de la tensa situación entre los dos países por la instalación de la planta de la empresa Botnia en Fray Bentos "violando" el Tratado del Río Uruguay.

También reiteró el reclamo a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y dijo que llamaba "al país ocupante" a cumplir "con el mandato de las Naciones Unidas", que reclamo el inicio de negociaciones entre Argentina y Reino Unido.

Al final de su discurso recordó a Eva Perón y también a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo --que estaban sentadas en los palcos-- a quienes consideró un ejemplo. Posteriormente pidió a Dios "que me ilumine para que me equivoque lo menos posible".

Fernández recibió después el saludo de las nueve mandatarios que asistieron a la ceremonia y de otros personalidades, como el Príncipe Felipe de Borbón, antes de dirigirse a la Casa Rosada, sede del Ejecutivo, donde tomará juramento a sus once ministros.

Acompañada por el presidente saliente, Fernández saludó desde su automóvil a los militantes peronistas que la esperaban en las puertas del Congreso muchos de ellos trasladados desde el interior del país para asistir a una ceremonia inédita del traspaso del mando de un matrimonio de presidentes.