15 de febrero de 2006

Crónica Colombia.- Más de 2,3 millones de niños y adolescentes son explotados en el mercado laboral en Colombia

Ejemplo de explotación infantil se vive en Coscuez, donde unos 2.600 niños trabajan como mineros ante la indiferencia del Estado

BOGOTA, 15 Feb. (EUROPA PRESS) -

Más de 2,3 millones de niños y adolescentes trabajan en las peores condiciones en Colombia, muchas veces con el permiso de sus padres. Así lo denunció el director de la Defensoría del Pueblo, Volmar Pérez, quien expresó su preocupación por la falta de acción del Estado colombiano ante esta situación. Un claro ejemplo de estos abusos se encuentra a seis horas de Bogotá, donde cerca de 2.600 niños trabajan en las peores condiciones como 'guaqueros', personas que se meten en los túneles en busca de una esmeralda con la que pretenden, en medio de las más absurda pobreza, cambiar su vida y la de sus familias.

El director de la Defensoría del Pueblo reveló que actualmente hay más de 2,3 millones de niños y adolescentes trabajando en las peores condiciones, muchas veces con el permiso de sus padres y expresó su preocupación por la falta de acción del Estado colombiano en hacer cumplir las normas nacionales y los tratados internacionales que prohíben la explotación laboral infantil.

Asimismo, Pérez dijo con indignación que los menores son sometidos hasta 15 horas diarias a trabajos domésticos, ventas callejeras, trabajos en minas y socavones sin que la reciente advertencia del Gobierno nacional sobre la prohibición a esas practicas haya servido para frenar el trabajo y la explotación infantil.

"El trabajo infantil sólo puede ser viable u ofrecerse de acuerdo con unas normas y estándares internacionales en algunas zonas, pero las cifras y las denuncias que a diario recibe la Defensoría sobrepasan la realidad ", consideró el defensor del pueblo colombiano, en declaraciones citadas por 'Caracol Radio'.

Ante la situación denunciada, el defensor hizo un llamamiento al Gobierno del presidente Alvaro Uribe, en especial al Ministerio de Protección Social, para que haga cumplir la normatividad y así erradicar el trabajo infantil, tal como está previsto en el Tercer Plan Nacional para la erradicación de esas prácticas laborales.

BUSCADORES DE ESMERALDAS

Sin embargo, mientras el Ejecutivo colombiano reacciona, miles de niños siguen siendo explotados en Colombia. Tal es el caso de los 2.600 niños trabajan como 'guaqueros' en la zona de explotación de esmeraldas más grande del país, de donde se extraen estas joyas desde hace tres décadas.

El lugar se llama Coscuez, es una gigantesca montaña de color negro ubicada en la zona oeste de Boyacá, donde unos 2.600 niños trabajan en las peores condiciones. Los menores trabajan como 'guaqueros', metiéndose en los túneles en busca de esmeraldas.

Trabajan desde muy pequeños porque la filosofía es que, si un niño es capaz de coger una cuchara para comer, ya puede entrar a un corte para buscar esmeraldas. Dentro de las minas usan solo un casco como elemento de protección y están expuestos continuamente a enfermedades respiratorias y enfermedades de piel, como consecuencia de su permanente contacto con la piedra de donde extraen las esmeraldas.

Ante el desgaste de la mina, solo logran la gran mayoría de las veces sacar "morrallas", una esmeralda de muy baja calidad que en el mercado puede costar unos 20.000 pesos, cerca de siete euros. Los niños las llevan al "cambalache", un lugar donde un negociante se las cambia por alimentos o ropa para poder sobrevivir.

SALIR DE LA EXPLOTACION

De manera permanente, son vulnerados los derechos de los menores. Así lo denuncia directora del programa de erradicación y prevención del trabajo infantil en la minería artesanal, Marcela Martínez, en declaraciones a la emisora colombiana 'Caracol Radio'.

"No sólo tienen que producir para sus familias, también son maltratados física y emocionalmente y las niñas, desde muy pequeñas, están condenadas antes de los 12 años a ser abusadas sexualmente por los 'guaqueros' y los patrones", lamentó.

Sin embargo, la historia en Coscuez está cambiando. Unos 250 menores de ésta zona piensan y quieren dejar la guaquería y se han convertido en gestores de opinión, a través de medios de comunicación locales, para hacer visible la realidad de los niños que trabajan y viven en torno a la mina. Su reto es estudiar y encontrar otras posibilidades para crecer dignamente.