21 de abril de 2006

Crónica Iberomérica.- El BID apoya la educación de los indígenas como forma de acceder a un trabajo digno

Los titulados pueden contribuir al desarrollo local creando sus propios negocios, en cargos oficiales, o de salud y educación

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apuesta, en su último Informe sobre la situación de los pueblos indígenas en América Latina, por su acceso a la educación postsecundaria y superior, como herramienta indispensable para salvar los obstáculos de acceso al mercado laboral en condiciones de igualdad. A su juicio, la educación para estudiantes de estas etnias debe basarse en programas educativos que se adapten a las realidades culturales y laborales de las comunidades indígenas.

Teniendo en cuenta la gran diversidad de pueblos indígenas e idiomas en países como Ecuador, Colombia, Guatemala y Nicaragua, "es lógico" que se usen palabras como multietnico, multilingüe y pluricultural para describir la composición de estos programas educativos, señala el Informe.

Sin embargo, "hace poco tiempo que se empezaron a reflejar las realidades culturales y étnicas de muchos países latinoamericanos en sus constituciones y en las políticas nacionales", alerta el documento. Poco a poco se comenzaron a adoptar políticas públicas de educación intercultural bilingüe (EIB) en América Latina y El Caribe.

En 2004, 18 países latinoamericanos contaron con programas de EIB.

A pesar de estos avances, los pueblos indígenas "siguen luchando contra modelos históricos de discriminación, desigualdad socioeconómica y laboral, así como marginalización", lo que plantea "barreras significativas" al acceso y a la permanencia en el sistema educativo a nivel secundario y universitario y por tanto al mercado laboral posteriormente.

El estudio titulado 'Acceso de los Pueblos Indígenas a la Educación Post-Secundaria Vocacional, Técnica y Superior', ha analizado la demanda y el acceso de pueblos indígenas a la educación en Ecuador, Colombia, Guatemala y Nicaragua, a través de trabajo de campo, entrevistas y grupos con estudiantes y organizaciones indígenas, ONG, docentes, empresarios, representantes del gobierno y de los habitantes de mayor edad de estas comunidades.

Según el estudio, la tasa de escolaridad para pueblos indígenas en Guatemala por ejemplo, es la mitad de la tasa de la población no-indígena, (un promedio de 2,5 y 5,7 años respectivamente.) La tasa de escolaridad para la población indígena en Ecuador es parecida, --tres años--, comparada con el promedio nacional de siete años.

Además, la tasa de analfabetismo, un 28% para los indígenas ecuatorianos, es más alta que el 9% del promedio nacional.

El número de estudiantes indígenas en educación postsecundaria y superior es bajo debido, mayormente, a la pobreza, a la necesidad de trabajar desde muy jóvenes, a la falta de escuelas postsecundarias y universidades en las áreas rurales donde habitan, y a escuelas primarias y secundarias de mala calidad. Este último factor deja a los estudiantes mal preparados y poco motivados para seguir estudiando.

Además de estos obstáculos, la educación postsecundaria y superior carece de relevancia cultural para muchos estudiantes indígenas, no es intercultural ni bilingüe, y no hay una política específica de educación para estos pueblos en ninguno de los países estudiados en el Informe.

Asimismo, los estudiantes que llegan a las escuelas postsecundarias y superiores tradicionales, se enfrentan a un choque cultural. Muchos tienen que trasladarse a las ciudades donde están ubicados estos centros, lo que les obliga a separarse de sus comunidades disminuyendo así el nivel de apoyo recibido. Esta 'desconexión cultural' es un factor clave en el alto nivel de deserción entre los estudiantes indígenas que comienzan la educación secundaria.

CONEXIONES CON EL MERCADO LABORAL

Según el estudio, mientras la participación de comunidades indígenas en el mercado laboral ha aumentado en los últimos años, su presencia como profesionales y expertos "todavía es muy limitada".

Reflejando esta tendencia, los participantes del estudio enfatizaron la necesidad de mejorar el desarrollo profesional de los estudiantes indígenas en la educación postsecundaria para que puedan conseguir trabajos dignos en el mercado local y para que puedan contribuir al desarrollo social y económico local creando sus propios negocios, sirviendo en cargos oficiales, o trabajando en la provisión de servicios de salud y educación.

Según los autores del estudio, "no es lo mismo educar a los estudiantes indígenas para que trabajen en zonas urbanas que educarles para que puedan trabajar a nivel local, en sus propias comunidades". El estudio concluye así que es "sumamente importante que los cursos ofrecidos se relacionen con las realidades locales", ya que así, aunque los estudiantes tengan que estudiar fuera de sus comunidades, "los que desean regresar pueden hacerlo con más eficiencia y con mayor impacto".

En países como Nicaragua hay dos Universidades, la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN) y Bluefields Indian and Caribbean University (BICU), que han incorporado programas para pueblos indígenas en sus currículos.

La URUCCAN es la única Universidad del país que cuenta con cifras de matriculación disgregados por grupos étnicos, con la tasa de estudiantes indígenas aumentando de 58 a 751 entre 1995 y 2005 (de 4.400 estudiantes matriculados). La mayoría de estos estudiantes indígenas son de la etnia 'Miskitus'.

Esta Universidad cuenta también con el Instituto de Medicina Tradicional y Desarrollo Comunitario, una iniciativa que promueve el valor del conocimiento local en la provisión de servicios de salud pública. El instituto da formación a enfermeras y médicos en terapias tradicionales y organiza intercambios entre personal tradicional y de salud occidental para discutir asuntos de salud local y planes de acción.

En definitiva, el estudio concluye con la necesidad de mejorar los servicios de acompañamiento para estos estudiantes indígenas y futuros profesionales, para que asistan a instituciones situadas fuera de sus comunidades con el fin de ayudarles a ajustarse a un nuevo ambiente a la vez que mantienen sus enlaces culturales.