25 de octubre de 2007

Crónica OPS (Añadida).- La directora de la OPS dice que la medicina se ha feminizado y que las enfermedades son globales

MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Mirtha Roses, consideró hoy que la salud y la medicina se han "feminizado", como reflejo de los cambios sociales que han permitido un mayor acceso de la mujer a puestos de responsabilidad.

En una entrevista con Europa Press, Roses indicó que el hecho de que ella haya asumido el liderazgo de la Organización Panamericana de la Salud, por primera vez en sus 105 años de historia, es síntoma evidente de que se han producido cambios sociales que lo han permitido. "Esto es un proceso que comienza en el pasado puesto que en la salud y la investigación sanitaria ha sido tradicionalmente un dominio de varones", consideró Roses.

Durante las últimas dos décadas sobre todo, el campo de los trabajadores de salud y en concreto el número de médicos "se ha feminizado tremendamente", añadió la responsable de la OPS, quien destacó que es positivo que ahora existan más mujeres responsables de salud, ministras, las cuales sobre todo han tomado las áreas sociales como "sanidad, educación, mujer, desarrollo o asuntos de familia", pero también de Defensa, del Interior, Economía, de Asuntos Exteriores, y que haya "hasta presidentas".

En la OPS la lucha por el balance de género y las políticas de equidad social condujeron al 50 por ciento equitativo de hombres y mujeres en la organización, desde que Roses llegó a la dirección de la organización. "Hemos adoptado un mayor compromiso y creado una campaña de equidad de género con el apoyo de los 38 estados miembros" y los observadores, como España.

En cuanto a los principales problemas de la salud pública, Mirtha Roses consideró que aunque hay que reconocer avances, en la expectativa de vida es necesario aún un gran esfuerzo para lograr la reducción de la diferencia en ese indicador entre países. "La región en los últimos 25 años ha ganado seis años de expectativa de vida", indicó. Casi todos los países tienen una vida estimada que supera los 70 años de media, excepto en Haití, que "todavía no ha llegado a los 60 años".

"Se han alcanzado avances importantes, sobre todo en lo que se refiere a la reducción de la mortalidad infantil, a través de medidas importantes con respecto a la mejora de la atención en los servicios de salud, la atención precoz, inmunización, o desarrollo de la organización comunitaria", enumeró.

Entre las principales iniciativas de la OPS, Roses hizo hincapié en la Semana de la Vacunación, que se celebra en abril y provoca una "gran ola de entusiasmo" en todos los estratos sociales y es promovida por distintos vectores sociales y políticos, porque el programa de vacunaciones en América Latina es "masivo y modelo". "Es emocionante porque se plantean desafíos importantes" centrados en las comunidades "más desfavorecidas".

En 2007, durante esa semana la cifra de vacunados fue de 55 millones de personas, señaló Roses, quien anunció que en 2008 la semana de la vacunación de América coincidirá con la de Europa, región que implantó este modelo en 17 Estados de la Unión Europea, a imagen de la iniciativa de la OPS. "Si hacemos las cosas bien, un día tendremos la semana de vacunación del mundo", deseó.

PAPEL DE LA SALUD.

Los países objetivo prioritario para la OPS, explicó su directora, son Haití, Guyana, Nicaragua, Bolivia y Honduras, es decir, los más pobres, endeudados, y con mayor disparidad. Allí "hay mucho por hacer, porque la pobreza tiene aun peso muy importante".

El 80 por ciento de los pobres de América viven en los países menos pobres y de mayor magnitud poblacional como México, Argentina, Venezuela, Brasil e incluso Estados Unidos, dijo Roses. "Trabajamos intensamente para evitar que se reproduzcan las desigualdades del campo económico en la salud", expuso.

"La salud pública puede ser un factor distribuidor de la riqueza y desempeñar un rol (papel) muy importante en la sociedad" porque puede aportar a las comunidades acceso a "recursos y oportunidades de educación, trabajo y una mejora de vida", aseguró Roses, quien incidió en que a pesar de que América es la región más "inequitativa" del mundo, es "la de mejores indicadores de salud, precisamente por ese interés de abordar el asunto como motor para superar la desigualdad".

GRANDES MALES: DENGUE, MALARIA Y AHORA EL CÓLERA.

Las principales epidemias que afectan a América son el dengue y la malaria, dos enfermedades muy diferentes. La malaria, señaló Roses, no es una enfermedad urbana sino que se produce sobre todo en las áreas selváticas del Amazonas, si bien el número de casos es alto, "la mortalidad es mínima". En Centroamérica, por ejemplo, está en vías de extinción.

En el tercer área de incidencia de malaria, la isla de la Española (Haití y República Dominicana) el tipo de parásito es "muy fuerte" y es precisamente el "que deja pocos días para reaccionar"; incluso en esa isla, dijo, la mortalidad "no es tan alta".

Por el contrario, el dengue es una enfermedad urbana que hasta hace 20 años no existía en el continente. La primera epidemia masiva con casos de muerte se produjo en 1981 en Cuba.

"El riesgo está concentrado" y "vinculado a procesos demográficos, de urbanización acelerada que ha vivido el continente. Hay poblaciones peri urbanas en asentamientos precarios donde la capacidad de los servicios está sobrepasada, por falta de planificación, pero también a los sistemas de desecho de sólidos y de saneamiento básico como alcantarillado, eliminación de excretos", entre otros, acotó.

Roses explicó que el dengue precisamente generó la vulnerabilidad que permitió el reingreso al continente del cólera en el año 1991, después de más de 100 años. "Se tomaron medidas rápidas, se generó una mayor infraestructura en el tema de aguas, pero también se realizó un esfuerzo enorme en la educación" en cuanto a higiene y manipulación de alimentos, por lo que "en 2001 se logró expulsar" nuevamente el cólera en el continente americano.

"El dengue no pudimos eliminarlo", reconoció la directora de la OPS, porque se le ha creado un "ambiente favorable al mosquito" transmisor (Aedes Aegypti) y de hecho está creciendo de forma tan alarmante que en momentos de epidemia "se saturan los hospitales". La enfermedad puede ser provocada por cuatro virus y no existen ni vacunas ni medicamentos para evitarla o paliarla.

Roses consideró que el impacto económico, social, laboral, escolar, "la interrupción de la vida cotidiana de las ciudades" que provoca el dengue es "impactante" y se necesita la "estrategia integrada" para su control que utiliza la OPS en todo el continente y que pretende el impulso de la participación de la comunidad; la mejora de los sistemas de provisión de aguas o los residuos sólidos como envases --donde prolifera el mosquito--.

"La estrategia va desde las medidas ambientales, de higiene pública y participación ciudadana; vigilancia de criaderos a la preparación del personal sanitario cuando comienzan las epidemias", enumeró Roses, quien lamentó que en este momento "no hay muchas esperanzas de que la situación cambie de forma inmediata y el control del mosquito no está cercano".

COOPERACIÓN.

Por último, Mirtha Roses destacó la importancia de la cooperación bilateral y multilateral en temas de salud, tanto en investigación y prevención como en paliación, porque las "enfermedades, ahora son globales", por lo que se requieren "nuevas reglas del juego" y normas sanitarias "que reflejen la realidad y las posibilidades actuales", concluyó.

La directora de la Organización Panamericana de la Salud indicó, por último, que su gran sueño al frente de la entidad es que en 2013, cuando cumple su mandato, se haya reducido la brecha. "Si cuando yo me voy vemos que se van a cumplir los objetivos del milenio para los más pobres, principalmente para las poblaciones indígenas y afro descendientes de la región, esa sería mi gran alegría".